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Crítica de discos

J. García Fajer: Oficio de Difuntos

José Prieto Marugán

Francisco J. García Fajer: Oficio de Difuntos. Intérpretes: La Grande Chapelle. Schola Antiqua. Director: Albert Recasens. Sello: Lauda, Ref.: LAU 008. CD. Durac. 62’41”. Grabación: Sala de Cámara, Auditorio Nacional de Música, Madrid, 19-20/2/2008.

Francisco J. García Fajer: Oficio de Difuntos

El 18 de febrero de 2008, en la Iglesia madrileña de Jesús de Medinaceli y dentro de la decimoctava edición del Festival de Arte Sacro de la Comunidad de Madrid, se  ofrecía el estreno moderno del Oficio de difuntos, del compositor riojano Francisco Javier García Fajer, nacido en Nalda, en 1730, y muerto en Zaragoza, en 1809, durante el asedio de las tropas francesas. García Fajer, que se formó en Italia, estuvo al servicio de la Seo, como maestro de Capilla más de 50 años, desde 1756 hasta su muerte. La Comunidad de Madrid y la Fundación Dos de Mayo Nación y Libertad ofrecen ahora este Oficio con la etiqueta de “primera grabación mundial”, que viene a unirse a la también primicia de Mariano Rodríguez de Ledesma (Oficio y Misa de difuntos), de la que en su momento nos ocupamos aquí.

Gracias a iniciativas de este tipo se está recuperando una parte de nuestro patrimonio musical, que viene a demostrar su calidad, su nivel artístico y a poner sobre la mesa que nuestra música no ha sido tan “huérfana” como creíamos.

Este Oficio de difuntos lo componen varias piezas: Los salmos 5,6,7 y 94, dos lecciones, dos responsorios y la conocida secuencia del Dies irae. La partitura del Oficio procede de los archivos de Guadalupe (México) y Lima (Perú), y la del Dies irae, de la iglesia de Madre di Enna (Sicilia), lo que demuestra la difusión de la música de García Fajer. Se han añadido las partes correspondientes de canto llano que han sido interpretadas por el grupo Schola Antiqua, especializado en este tipo de música, bajo la dirección de Juan Carlos Asensio.

Se nos dice en las notas que acompañan al CD que la música religiosa de este compositor fue acusada de ser muy teatral y mostrar evidente influencia italiana, y como consecuencia de no adecuarse al ambiente litúrgico por ser demasiado lírica. Escuchándola, se advierte, desde luego, una sencillez tremenda, una riqueza melódica muy directa y un planteamiento alejado de los complejos modelos contrapuntísticos, lo que no supone, a nuestro juicio, una descalificación. Es cierto que, por ejemplo, la música del Dies irae, no suena dramática, mucho menos trágica; incluso si no supiéramos de qué texto se trata, no sería fácil imaginar que estamos ante la secuencia más representativa del oficio de difuntos. Pero la música es atractiva, pausada y transparente.

La versión que se nos ofrece es excelente. La Grande Chapelle, grupo fundado en 2005 por Ángel Recasens, que desde su fallecimiento en 2007, continúa en activo dirigido por su hijo Albert, suena compacto, afinado en las voces y vigoroso en los instrumentos (especialmente en los vientos). A ellos hay que añadir la calidad de Schola Antiqua, especialistas en gregoriano capaces de dar significado artístico y profundidad a un tipo de música tan “limitado” en su expresión sonora.

La grabación en lo técnico es de primer nivel, ofreciendo tanto presencia como equilibrio entre voces e instrumentos. El CD se acompaña con unas interesantes notas sobre el músico y su obra en castellano, inglés, francés y alemán, además de incluir los textos cantados.

Escribir a José Prieto Marugán