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Ópera en Londres
Espléndido Holandés
Ovidi Cobacho Closa
Der fliegende Holländer; Ópera de Richard Wagner. Bryn Terfel (Holandés), Hans-Peter König (Daland), Torsten Kerl (Erik), John Tessier (Timonel), Anja Kampe (Senta), Clare Shearer (Mary); Coro y Orquesta de la Royal Opera House. Dirección musical: Marc Albrecht. Dirección escénica: Tim Albery. Londres, Royal Opera House, 26 – II- 2009.
Una nueva producción del drama romántico wagneriano El holandés errante fue estrenada, el pasado febrero, en el coliseo lírico del Convent Garden. Como casi siempre sucede en todos los escenarios mundiales, las expectativas sobre una nueva producción de un título wagneriano acabaron por colgar el letrero de aforo completo. Y, ciertamente, la producción bien lo merecía.
La acción de la obra transcurrió sobre una plataforma inclinada, que, en el primer acto, ligeramente levantada por los extremos laterales y atravesada por gruesas cuerdas, simulaba la cubierta de un navío, mientras que en el segundo, gracias a una iluminación sutilmente elaborada, se transformaba en un taller de costura con máquinas de coser alineadas en filas que descendían desde lo alto del escenario. En el tercer acto, una escalera, a modo de pasarela, desde el extremo izquierdo del escenario, sirvió para figurar la partida del capitán holandés a alta mar. El movimiento escénico, ágil y sumamente logrado, tuvo su punto culminante en la primera escena del tercer acto, con un nutrido número de actores y coristas que representaron de forma magistral y con gran plasticidad el ambiente festivo de los marineros y la aparición de la espectral tripulación del Holandés.
Bryn Terfel
Los aciertos de la producción se vieron realzados con creces por la extraordinaria labor del elenco de interpretes protagonistas, muy especialmente por el soberbio Holandés encarnado por Bryn Terfel y la deliciosa Senta de Anja Kampe. Ambos, recrearon sus respectivos roles con absoluta entrega escénica y una prestación vocal profundamente expresiva e incisiva. Su dúo del segundo acto, así como la balada previa de Senta y el monólogo del Holandés del primero fueron de antología. No quedó atrás en su cometido el también magnífico Daland de Hans-Peter König, de vigorosa voz y soltura escénica. El Erik del tenor germánico Torsten Kerl, aunque defendió con dignidad y empeño la caracterización de su personaje, se vio aquejado de un voz insuficiente para este rol. La Mary de Clare Shearer y el timonel de John Tessier completaron el reparto con ejemplar eficacia. Mención aparte merece el extraordinario rendimiento del coro titular, reforzado para la ocasión, tanto las secciones femeninas como en especial las masculinas; su interpretación de las páginas de la primera escena del tercer acto fue sobrecogedora.
Marc Albrecht debutaba con esta producción en el Convent Garden al frente de la orquesta titular, y salió por la puerta grande. Su lectura de la obra supo transmitir la tensión dramática que recorre la partitura desde el primer compás de la obertura y, a su vez, exprimir los acentos más líricos y expresivos en las arias y los dúos de los protagonistas. Bajo sus órdenes, escenario y orquesta funcionaron con absoluta simbiosis, sacando el mejor partido de cada parte. Después de las dos horas y 20 minutos de representación sin interrupciones (de acuerdo con la última versión de la obra que realizó Wagner), el público estalló en un sonoro y efusivo aplauso, certificando el éxito de esta nueva producción.
Fotografías cortesía de Royal Opera House © 2009 by Clive Barda
Escribir a Ovidi Cobacho Closa