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Crítica de discos
Dos Novenas de Mahler
Albert Ferrer Flamarich
Mahler: Sinfonía nº 9. Berliner Philharmoniker Orchestra. Simon Rattle, director. Referencia: EMI 50999 DDD 2 CD Duración: 83’36”.
Mahler: Sinfonía nº 9. BBC Philharmonic Orchestra. Kurt Sanderling, director. Referencia: BBCL 4232-2 DDD 1982 1 CD 2008. Duración: 79’42”.

Se acercan los dos años de aniversario Mahler (2010 por los 150 años de su nacimiento y 2011 por el centenario de su muerte) y antes del previsible boom de reediciones de integrales discográficas o la culminación de las que a lo largo del 2008 y 2009 se han gestado (1) , merece la pena comentar dos lecturas aisladas de la Novena sinfonía de dos reconocidas batutas afines al compositor: Sir Simon Rattle y Kurt Sanderling.
Si el registro, también en vivo y con una toma de sonido más distante y pulcra, de su debut con la Wiener Philharmoniker (EMI, 1993) se caracteriza por emociones acusadas y explosivas en un discurso mejor planteado, ésta de Berlín es menos intensa e iconoclasta y más opulenta en lo sonoro. Acierta en no buscar la rebeldía, pero acusa cierta falta de énfasis. La tensión de anhelo y angustia, tras el bien planteado suspiro inicial, solo llega a partir del minuto 18 del primer tiempo. La lectura crece a partir de ahí y subyuga pero se le pediría un poco más de exhalación emocional. Caso del crescendo del Finale, o, más adelante, en el silencio súbito de la orquesta excepto violines, que no crea el vacío, la incertidumbre y la tensión suficientes para la calidez pretendida en el conciliador Adagio. En el Ländler, el tema lírico (a 1:30) tiene igual entidad que el acompañamiento rítmico, lo que casi pasa inadvertido en una especie de contrapunto, todo lo contrario a la preponderancia melódica de Karajan (1980, DGG). En la coda del Rondó-Burleske, urgente pero con garra, resultan magníficos los efectos de los metales. No es un Mahler trascendente pero sí impactante, válido como primera aproximación sin el abandono de la sensación que sólo es un excelente concierto comercializado. Si el lector prefiere mayor análisis, pathos, ascetismo o intelectualidad el director es otro.
Cronológicamente este registro de Kurt Sanderling es el segundo de los cuatro registros comercializados dirigiendo la Novena sinfonía de Mahler. Su lectura es personal y está servida en un clima de sensualidad, atenta a la calidad tímbrica de una orquesta, en ocasiones, subestimada como es la BBC Philharmonic. Sanderling aprovecha muy bien los cambios de carácter, de luz y sombra. No hay esa grandeza abrupta y opresiva de Klemperer (EMI) o Horenstein (BBC Legends) y, quizá, en lo estructural, las transiciones no tengan suficiente potencia pero se trata de una visión apropiada como punto de fuga al analizar la evolución de la interpretación de esta obra. Más con tendencias recientes tan cargadas de visceralidad, salvo excepciones como Gielen (Hänssler) o Eschenbach (NDR Edition). A grandes rasgos, posee más temperamento que la citada segunda versión de Rattle (EMI) y a su vez es más reflexivo, sin abandono fácil al destino ni la rebeldía. Frente a Sir Simon, no es iconoclasta ni sentimentalista y sí muy cálido y sereno. Así lo demuestra el Adagio que opta por un inicio reposado y bien texturado, un desarrollo austero, y un final apaciguado y no doliente. El menos logrado es el Rondó-Burleske que no capta el carácter alucinado o la soberbia del sarcasmo, como Bernstein (DG), por lo que no contrasta severamente con el último movimiento. Al margen de leves imprecisiones (flauta en el 24’26 del primer tiempo), la lectura es intensa y la excelente toma de sonido la hace espaciosa.
(1) Entre las que cabe destacar la de Eschenbach con The Philadelphia Orchestrapara Ondine; Janssons con la Royal Concertgebouw para RCO Live; Valery Gergiev con la London Symphony Orchestra para LSO Live; Jonathan Nott con la Bamberger Orchestra y, seguramente, Haitink con la Chicago Symphony Orchestra para el sello de la misma formación.
Escribir a Albert Ferrer Flamarich