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Los melómanos y especialistas la desaprueban.

La Rai estrena serie sobre
Giacomo Puccini

Alicia Perris

Al hilo del 150 aniversario de Giacomo Puccini (1858-1924), los italianos vuelven a intentar captar esa imagen medio mítica medio huidiza del compositor de Lucca. Dirigida por Giorgio Capitani fue emitida en dos capítulos en días consecutivos este mes de marzo. Se estrenó la propuesta con Alessio Boni, Sophie von Kessel y Stefania Sandrelli en los principales papeles. Producida por la Compañía Leone Cinematografica, levantó una aguda polémica entre especialistas y admiradores del compositor.

A lo largo de 130 minutos se van desgranando acontecimientos en flashback, tomando como referencia importante la enfermedad terminal y la consiguiente muerte del músico, que recuerda, mientras intenta terminar su inacabada Turandot, los momentos más generosos y los más amargos de su vida. Asistimos a sus inicios, rodeado por sus hermanos en la casa materna donde falta el padre y donde siempre existe una figura materna acogedora y uterina. El conservatorio de Milán y los amigos, los primeros amoríos y el descubrimiento de Elvira, la mujer casada y con hijos de quien se enamorará y con quien después compartirá sus días, aunque la engañe con muchas aventuras una y otra vez hasta el final. La serie abarca los encuentros reiterados con el editor-mecenas Ricordi y con sus colaboradores en las óperas, los libretistas Illica y Giacosa.

Con una puesta en escena muy criticada, la película sin embargo se deja ver con interés y placer, siempre y cuando no seamos ni expertos en Puccini, ni italianos melómanos, grandes custodios de la herencia del artista a quien Ricordi llamaba “il doge”, aludiendo a su temperamento enérgico y tempestuoso. Sin embargo, también puede rastrearse en esta nueva filmación la atención que el maestro italiano presta no sólo a las mujeres y los coches, sus grandes debilidades, sino también a los entornos naturales de Viareggio y Torre del Lago, su última morada y donde está enterrado. El vestuario y los interiores “fin de siècle” son lujosos y llamativos. Y Wagner es un faro imponente para el maestro italiano, del que le atraen sobremanera el lenguaje musical y la estructura narrativa de las óperas.

Hubo ya dos intentos anteriores de retratarlo en cine: la cinta Puccini (1952) de Carmine Gallone con Gabriele Ferzetti y Puccini (1973), dirigida por Sandro Bolchi, con Alberto Lionello en el rol del músico, la más fiel a la realidad conocida.

Maximiliano Simoni, Presidente del Festival Pucciniano no es tan exigente ni tan severo al evaluar la serie, cuando dice “que su música se escucha poco y prevalece el 'gossip', pero que en general, no está tan mal, al haberse concebido como un Puccini de hoy". Sin embargo, los críticos, como Michele Suozzo en el programa La Barcaccia de Radiotre, afirma que la nueva obra es una suma de frivolidades y lugares comunes, con una investigación biográfica corta y espasmódica.

En el Corriere Della Sera del 3 de marzo, Fiorenza Cedolins, soprano especialista en los papeles de Turandot, Bohème, Tosca y Manon Lescaut, las óperas femeninas de Puccini que son una referencia destacada en su relativamente exigua producción operística (incluido el tríptico de Suor Angelica, Il Tabarro y Gianni Schicchi) y el director Filippo Crivelli sostienen que son erróneos los planteamientos de su relación con Elvira y sus libretistas. Para ellos, la serie lleva (dicho sea esto con desprecio) la marca de la Factoría Rai y hubieran deseado una factura fílmica parecida a las imponentes biografías que cultiva y produce la BBC inglesa.

Apasiona –por simpatía- ver cómo se encienden los ánimos por estos temas en Italia, a pesar de que los contertulios no se pongan de acuerdo. La ópera, toda la música, siguen dibujando una vivencia telúrica y proteica en la patria de Verdi. ¡Claro, por supuesto! y a confiar en que alguna cadena española también compre la serie y la emita para discutir en casa sobre quien dijo de sí mismo: “Soy un potente cazador de pájaros salvajes (su anhelada y fantaseada antilisca), de libretos de ópera y de bellas mujeres”.

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