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Ópera en Londres

Vibrante Rigoletto

Ovidi Cobacho Closa

EKATERINA SIURINA AS GILDA & KURT RYDL AS SPARAFUCILE & SARA FULGONI AS MADDALENA

Rigoletto; Ópera de G. Verdi sobre libreto de F. M. Piave. Francesco Meli (Duque de Mantua), Leo Nucci (Rigoletto), Kurt Rydl (Sparafucile), Ekaterina Siurina (Gilda), Sara Fulgoni (Maddalena); Royal Opera Chorus y Orchestra of the Royal Opera House. Dirección musical: Daniel Oren. Dirección escénica: David McVicar. Londres, Royal Opera House, 25–II-2009.

El pasado mes de febrero, el coliseo londinense de la Royal Opera House repuso la producción escénica del Rigoletto firmada por David McVicar, de la cual existe ya en el mercado un registro en DVD. El montaje, recuperado por Daniel Dooner, encuentra sus mayores virtudes en la eficacia de la escenografía, a partir de un cuerpo central de dos pisos sobre una plataforma giratoria, en la agilidad del movimiento escénico (con una primera escena pretendidamente picante, aunque hoy ya son pocos los que se escandalizan por ver gente desnuda y fingiendo copular en un escenario) y en una iluminación impecable y sumamente plástica. Aciertos a los que cabe añadir el principal atractivo de esta producción: el espléndido reparto de intérpretes congregado.

Leo Nucci y Ekaterina Siurina Leo Nucci y Ekaterina Siurina

Al frente del rol titular, el mejor Rigoletto de las últimas décadas, el extraordinario barítono italiano Leo Nucci, a sus 67 años, nos ofreció una nueva interpretación arrebatadora, apasionada y vibrante del bufón verdiano, apurando cada uno de los acentos expresivos de la música y el texto con una arrolladora autoridad escénica. A su lado, la Gilda de la soprano rusa Ekaterina Siurina lució una voz cálida, bien timbrada y de exquisita línea, y aunque no arriesgó en el registro sobreagudo, su “Caro nome” y sus duetos con Nucci fueron un derroche de belcanto francamente excepcional. El Duque de Francesco Meli, que debutaba en el teatro del Convent Garden, fue otra de las delicias de la velada. Poseedor de una voz flexible, suntuosa y de color brillante, fue un Duque desenvuelto, intenso y musicalmente impecable. Secundando al trío de protagonistas, Kart Rydl fue un Sparafucille de nobles y profundos acentos, y Sara Fulgoni una Maddalena sin fisuras. El resto de comprimarios rindieron todos a un gran nivel, así como el coro titular del teatro.

Daniel Oren, al frente de la orquesta del teatro, se empeñó en subrayar determinadas dinámicas y articulaciones del fraseo algo forzadas, cosa que se acusó especialmente en el primer acto, dando pié a efectismos gratuitos, fuera de lugar en la música de Verdi. Con todo, en el segundo y tercer acto, se impuso un sentido musical más fluido, ajustado y palpitante que acabó de redondear, desde el foso, la excelente labor de la escena.

Fotografías cortesía de Royal Opera House © 2009 by Clive Barda

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