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Crítica de libros

Conciso, como Satie

Carlos de Matesanz

Título: Erik Satie. Autor: Mary E. Davis. Editorial: Turner (Música), 2008. Nº de páginas: 180. ISBN: 978-84-7506-854-1.

Erik Satie

La concisión de esta reciente biografía de Erik Satie, aparecida hace un par de años y traducida ahora al español, es su principal virtud. En primerísimo lugar, porque la americana Mary A. Davis, especialista en las corrientes estéticas de principios del siglo XX, sabe seleccionar perfectamente aquello de lo que debe hablar y orillar lo superfluo. Evita así lo más peligroso en una biografía del original, excéntrico Satie: convertirla en un anecdotario o en un mero desfile de hablillas más o menos documentadas.

Davis sabe no sólo escoger los momentos fundamentales, significativos de la vida de Satie, sino también sus citas y sus obras. Cuando algún análisis musical aparece, lo hace con la obra justa, bien enmarcada en su entorno biográfico e histórico; otra ventaja de la concisión de esta obra es que, precisamente por su brevedad, estos análisis no caen nunca en prolijidades técnicas que aparten al lector de la narración biográfica o ahuyenten al profano. No se rehuye el tecnicismo, pero aparece muy dosificado y siempre con una función informativa clara: hacer comprender la importancia (la novedad, la originalidad, la influencia en su entorno) de cualquiera de las obras claves de Satie.

No menos selectiva es a la hora de abarcar de un vistazo el hervidero cultural y musical que era el París del cambio de siglo, sin meterse a “pintora de grandes frescos históricos”, sin perderse en especulaciones estéticas ni hacer de la biografía un “listado” de la gente a la que don Erik conoció, trató, quiso o aborreció. Y, a pesar de ello, la bohemia finisecular de Montmartre o el refinado y decadente París chic de los años veinte, está perfectamente retratado; de pasada, como fondo tal vez, pero con personalidad y certeramente: juega un papel en la biografía y evoluciona a la vez que el propio Satie.

E, igual que el propio Satie, la autora sabe ser concisa, pero también directa y amena; el libro se lee tranquilamente en un par de tardes y con sumo agrado. Sin embargo, no es un trabajo incompleto ni superficial: es breve, pero sólido, de una pieza y bien documentado. Sin duda, no será la biografía “definitiva” de Satie –demasiado breve para un músico sobre el que tanto se ha escrito y sobre el que tanta documentación hay– pero, salvo que uno tenga la poco saludable intención de convertirse en un gimnopedista especializado en este compositor, ésta es la obra que le hará conocer y comprender mejor tanto su música como su singular figura. El joven bohemio, el rosacruciano circunstancial, el bufón chocante, el socialista de barrio, el vanguardista teatral, el protagonista de los artículos musicales del Vogue... todo Satie, o mejor, todos los Saties están aquí.

La traducción, de Daniel Sarasola –asesorada por el compositor Ramón Paus– es fluida y respetuosa (“no se nota”), salvo algún desliz puntual, no sólo en tecnicismos. La presentación, como siempre en la colección Turner Música, es sobria, elegante, legible e incluye fotografías en blanco y negro.