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Victoria de los Ángeles: Lucero mío
José Prieto Marugán
Lucero mío: Nanas y canciones populares). Victoria de los Ángeles, soprano. Columna Música – VdA 4, Ref.: 1CM0198. Duración: 54’21”.

El 15 de enero de 2005 nos dejaba Victoria de los Ángeles, eximia cantante admirada y querida por todos los públicos, incluso por aquellos que suelen estar alejados del tipo de música que ella cultivaba. Había nacido en Barcelona el 1 de noviembre de 1923, era hija de un bedel de la Universidad, de la misma Universidad que, pasado el tiempo, habría de nombrarla de Doctor “Honoris Causa”. Desde que debutó con La Bohème, en 1940, paseó su arte y su magisterio por todos los teatros del mundo, dando vida a las protagonistas de Traviata, Lohengrin, Los maestros cantores, Payasos, El barbero de Sevilla… y otras obras como Atlántida de Falla. Además, Victoria hizo mucha música de cámara, recreando esos pequeños universos que son las canciones y los lieder. A las cualidades canoras e interpretativas de Victoria se han aplicado todos los adjetivos elogiosos: delicadeza, elegancia, aristocracia, técnica, estilo, dicción… Escuchando este CD hay que añadir: Cariño, sensibilidad, amor.
Producido por la Fundación Victoria de los Ángeles, con la colaboración de la Fundació Catalana Síndrome de Down, es un disco delicioso cuyos beneficios revertirán en estas entidades, y representa, sin duda alguna, la faceta más humana de la soprano catalana. Es sabido que su hijo Alejandro sufre esta enfermedad y también lo es que Victoria siempre estuvo junto a él; le llamaba “Lucero mío, cariño mío”, de ahí el título del CD.
La grabación contiene 25 temas que se podrían agrupar en dos partes, aproximadamente la mitad son nanas: de Falla (Nana), Montsalvatge (Canción de cuna para dormir a un negrito), Brahms y Schubert (Wiegenlied), una conocida canción catalana (El Noi de la mare), una bellísima canción sefardí (Durme, durme, hemoso hijico) y otras. Daría gusto dormirse arrullado por la cariñosa interpretación de Victoria, porque escuchar estas nanas, incluso a nuestra edad, nos llena de la tranquilidad que transmite el rostro feliz de un niño dormido.
La otra mitad son canciones de otro carácter, más de entretenimiento, más para jugar y hacer reír. Entre ellas deberíamos destacar Margarideta, Els tres tambors y La ploma de perdiu, canciones populares catalanas; “La tarántula”, de La tempranica, de Giménez; Les filles de Cádiz, de Delibes, y un hilarante y desternillante Duetto bufo di due gati, de Rossini, grabado en concierto, que arranca aplausos y carcajadas.
El último corte es una Coplilla a Victoria de los Ángeles, de García Morante, poco menos que inédita. La música además del homenaje a Victoria tiene el valor del trabajo de los cinco muchachos de la Fundación Victoria de los Ángeles que la interpretan.
Las grabaciones proceden del fondo EMI. Acompañan a Victoria, además de algunas orquestas, grandes pianistas como Manuel García Morante, Geoffrey Parsons, Gerarld Moore y ella misma en la Nana de Falla. El disco se acompaña con una biografía de la cantante y reproducciones de cuadros pintados por muchachos de la Fundación.
Escribir a José Prieto Marugán