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Recital en Madrid

Ainhoa Arteta, a lo lejos

Alicia Perris

I Concierto Extraordinario de Primavera de la Fundación Orfeo. Intérpretes: Ainhoa Arteta (soprano) y Roger Vignoles (piano). Obras de Jaime Ovalle, Jaime León, Carlos Guastavino, Enrique Granados, Xavier Montsalvatge, Joaquín Turina. Auditorio Nacional de Música de Madrid, Sala Sinfónica, 27 de marzo de 2009.

Ainhoa ArtetaAinhoa Arteta

Esta reseña podría subtitularse “Ainhoa Arteta, a lo lejos”, dado que la localidad de esta cronista en el Auditorio (otorgada por la Fundación Orfeo), tan arriba y tan apartada del escenario, confirió una percepción especial a todo el espectáculo. De hecho, fue incómodo permanecer en una sala de concierto, donde se divisaba a la cantante y al pianista como en una nube, oníricamente. Tampoco la audición desde esas alturas es adecuada.

Sea como sea, tampoco el concierto se desarrolló como estaba previsto. Hubo cambios en el programa. Por ejemplo, retiraron el Verano Porteño, para piano solo de Astor Piazzola. El pianista cambió esta obra por la Danza Española de Granados, que interpretó con partitura, lo cual no se entiende tampoco, dado que este compositor tenía una buena presencia en la segunda parte del concierto. Así, antes del intermedio Ainhoa Arteta cantó Azulao, de Jaime Ovalle, A ti de Jaime León y Modinha, también de Jaime Ovalle. Siguieron O menino docente de Oswaldo Lacerda y La rosa y el sauce de Carlos Guastavino. El final de este primer momento llegó con las Cinco canciones negras de Xavier Montsalvatge. Después del intervalo, amén de Granados (Elegía eterna, Cuatro Tonadillas), sonó también el Poema en forma de canciones de Joaquín Turina. Hasta lo que pudo apreciarse desde un punto de vista sonoro, Arteta interpretó adecuadamente el repertorio elegido. Es evidente que intenta desde lo internacional un crecimiento musical que la saca del repertorio tradicional español y operístico, que vive una verdadera etapa de renovación creativa, artística e individual. Le faltó sin embargo, conseguir ese tono dulzón y amable, entre lírico y elegíaco, de nana, que tienen las canciones negras, nostálgicas y melodiosas.

El teatro con medio aforo. El concierto, tan esperado, gustó, fue apreciado, pero no conmovió al público. Por la expectación creada y por tratarse de Arteta, se esperaba más.

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