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Ballet en Madrid

Carmina Burana en danza

Alicia Perris

Carmina Burana de Carl Orff. Teatro de Madrid. Primer bailarín: Iñaki Urlezaga.  Compañía Ballet Concierto. Coreografía: Jean-Pierre Viotte. 20 de marzo de 2009.

Carmina Burana

Formado en el neoclasicismo de Roland Petit, el coreógrafo propone un intento acertado de plasmar imágenes a las de la ya por sí misma sugerente partitura de Carmina Burana. Iñaki Urlezaga es un artista argentino, ex bailarín principal del Royal Ballet de Londres y en estos momentos estrella del Dutch Nacional Ballet de Holanda, y ha conseguido a sus 29 años una trayectoria artística internacional en el mundo de la danza. A la plasticidad y preocupación por el goce y lo efímero, características propias de la obra de Orff, añade el artista una técnica cuidada y expresiva, que comunica a través de una música bien conocida y disfrutada por el público. El argentino ganó una beca de perfeccionamiento en The School of American Ballet, donde permanece todo un año. Estudia con Esmeralda Agoglia en el Teatro Argentino de la Plata. En 1995 Anthony Dowel lo invita al Royal Ballet de Londres, donde participa de las representaciones de la compañía desde 1995 hasta 2005. Como bailarín ha cumplido con un repertorio rico y variado: el Lago, Don Quijote, Romeo y Julieta, Sinfonietta, Mozart, El corsario, Paquita, La Bayadère, Sílfide, Coppélia, Gaité Parisienne, el Niño Brujo, entre otros. Su labor artística y de creación se ha visto afianzada por obras de Balanchine, Oscar Araiz, Makarova, Pierre Lacotte y ha ganado numerosos premios internacionales en Latinoamérica, Moscú, París, y Cannes, por citar sólo algunos.

En el año 2000 Urlezaga crea el Ballet Concierto, una compañía argentina que visita los más importantes escenarios del mundo con 80 funciones cada temporada. En el marco del tradicional y ya mítico Teatro Colón de Buenos Aires, Iñaki Urlezaga y su Ballet Concierto, clausuraron la “saison” oficial de danza del Colón en el 2008.

La obra de Orff se enriquece manteniendo junto a unos patrones clásicos, signos de modernidad evidentes y un lirismo contenido en las escenas de un suave erotismo como las que baila Urlezaga con Eliana Figueroa. La Rueda de la Fortuna gira y el ser humano se vuelve diminuto en la suerte vital desde siempre manejada por los dioses y el Fatum. Se trata de una producción concebida con esmero que se desluce en parte por el estado de conservación del Teatro Madrid, algo descuidado, siempre mejorable y su entorno inmediato, el ajardinamiento, los pavimentos, el mobiliario urbano. Hubo un aforo casi completo y gran expectación por una velada donde todos salieron satisfechos, los bailarines, muy bien recibidos y el público, afincado en las tradiciones de estas canciones medievales llenas de vida, proteicas, que seducen y arrastran el ánimo a otra dimensión espiritual.

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