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Entrevista: Jesús Torres
“El filtro del tiempo pone a cada artista en su valor real”
Jesús Torres (Zaragoza, 1965) simultaneó sus estudios en el Conservatorio Superior de Madrid con su participación en varios cursos de análisis musical con Luis de Pablo. Entre 1986 y 1988 estudia composición con Francisco Guerrero. Ha obtenido premios como el Primer Premio SGAE 1992 de jóvenes compositores, Gaudeamus Prize, Amsterdam 1995, Primer Premio Valentino Bucchi, Roma 1997 y Pulse Reina Sofía, Barcelona 1999. Recientemente este compositor ha recibido el premio 'The Millennium Chamber Players' de Chicago por su obra para 4 instrumentos Poética.
Jesús Torres
Jesús Torres es actualidad por la reciente terminación de la música para la proyección de la película Faust (1926) de F. W. Murnau, un estreno a realizar en el Teatro de la Zarzuela el 19 de mayo de 2009 interpretado por la Orquesta de la Comunidad de Madrid dirigida por José Ramón Encinar. Se repondrá el 7 de julio en el Auditorio de El Escorial. Con motivo de este importante estreno, OpusMusica propone a Jesús Torres el cuestionario de doce preguntas que nuestra revista está planteando a diversos compositores y que en nuestro número anterior fue contestado por Benet Casablancas. Como complemento a esta nueva entrevista, publicamos en este número una crítica del primer CD monográfico con música orquestal de Jesús Torres, editado en el Sello Tritó.
OpusMusica- ¿Puede hablarnos de las influencias musicales que ha recibido su obra?
Jesús Torres- El compositor con el que encuentro más cercanía de la segunda mitad del siglo XX es, sin duda, Olivier Messiaen. Su trabajo sobre la armonía y el ritmo es desde mi punto de vista el más apasionante de ese momento. Me imagino que en mi música se pueden encontrar influencias de otras muchas músicas de los últimos tiempos pero he de reconocer mi cada vez mayor atención a las músicas pretéritas y mucho menos a las de hoy; pienso sobre todo en la refinada polifonía de los siglos XV y XVI. No sé de qué manera me puede estar influyendo esta constante escucha de los maestros del Renacimiento y primer Barroco pero eso es una labor que dejo para otros. ¡Yo ya tengo bastante con crearla!
OM- ¿Escribe música pensando en el público?
JT- Esencialmente pienso en que me interese a mí y si además hay alguien que participa de mi personal mundo creativo – que sé que lo hay – indicará que voy por un camino no del todo equivocado.
OM-¿Cree que existe un desencuentro entre la música actual y el público?
JT- El filtro del tiempo pone a cada artista en su valor real. No se trata de una cuestión cuantitativa porque entonces negaríamos una buena parte de la creación artística, ya sea un soneto de Góngora o un madrigal de Monteverdi; ninguno de estos dos extraordinarios autores forman parte de la memoria cultural de la mayoría de los individuos y eso no indica nada de su valor. El compositor oye en su interior la música que posteriormente escribe para comunicarla a los demás; en algunos existe esa capacidad de emocionar y en otros muchos, por desgracia, no.
“Quien tiene necesidad de componer no
necesita nada más que un lápiz, goma y
papel pautado (y un piano en mi caso)”
OM-¿Qué es lo que le motiva a componer?
JT- Se puede decir que “nací compositor”. Desde que era un niño estaba fascinado con la escritura musical y sus laberintos. Lo que surgió como un juego se ha convertido en algo esencial de mi existencia. Por tanto, no necesito un motivo especial para crear si no que lo hago como parte necesaria de mi transcurso vital.
OM-¿Con qué dificultades especiales se encuentra el creador hoy en día?
JT- Las dificultades que puede tener un compositor son las que puede tener cualquier profesión en un momento como el actual. Quien tiene necesidad de componer no necesita nada más que un lápiz, goma y papel pautado (y un piano en mi caso). El artista tiene que convencer con su obra y siempre habrá personas que reconocerán ese valor.
OM-¿Cuál cree que es el papel del compositor en la sociedad hoy en día?
JT- Un compositor es un individuo más en la sociedad. En cuanto tal tiene un papel que hacer en ella tan importante como el de cualquier otro ser y no es, en absoluto, más destacado que ningún otro. Machado nos lo recuerda: “Por mucho que valga un hombre, nunca tendrá valor más alto que el de ser hombre”.
"Soy optimista en cuanto al presente y futuro de la música española"
OM-¿Qué es más difícil hoy en día, estrenar obras o reestrenarlas?
JT- Soy optimista en cuanto al presente y futuro de la música española. Intento no formar parte de la queja continua en que se suele convertir la composición española. Si una obra tiene valor quedará y se interpretará ahora o en un futuro; no importa tanto que ahora no tenga una constante presencia. Su tiempo, si lo merece, llegará.
OM-¿Le parece adecuado que la música actual tenga sus propios circuitos concertísticos?
JT- Es normal, y necesario, que existan festivales y salas propias para la nueva creación pero es mucho más importante que los programadores, fundamentalmente los de las orquestas, sepan que en España se está haciendo buena música y que salvo alguna excepción brilla por su ausencia.
OM-¿Qué opina del papel del mercado discográfico en la música actual?
JT- Es esencial el papel de las grabaciones para la difusión de un compositor. Curiosamente el mercado llamado clásico no está excesivamente conmocionado, como sí lo está el de la música comercial, y creo que tiene un futuro viable, por lo menos durante algún tiempo más, aunque está claro que tiene fecha de caducidad.
OM-¿Cuál es su obra (u obras) con la que se siente más identificado, de la que se siente más satisfecho?
JT- Acabo de terminar la música orquestal para la proyección de la apasionante película Faust (1926) de Murnau y que se estrena el 19 de mayo en el Teatro de la Zarzuela por la Orquesta de la Comunidad de Madrid y dirigiendo José Ramón Encinar. He estado todo este año pasado inmerso en este descomunal trabajo y sin duda es la obra, hasta ahora, más ambiciosa: ¡105 minutos orquestales! En conjunto estoy relativamente satisfecho de toda mi obra pero lo que me mantiene con gran ánimo es que todavía me queda mucho por hacer.
OM-¿Qué opina de los análisis que analistas, musicólogos o musicógrafos en general realizan sobre sus obras, está de acuerdo con ellos?
JT- De ellos, desde luego, también se aprende. Cuando termino una obra intento desentenderme de ella y enseguida me sumerjo en la siguiente. Dejo el análisis y su interpretación para quien le interese. Naturalmente con algunas opiniones estoy más de acuerdo que con otras pero, en general, pueden tener un punto de vista que haga comprender mejor la obra - esto en el caso de que una obra musical necesitara de explicación alguna, cosa de la que soy bastante escéptico.
OM-¿Qué existe de consciente y qué de inconsciente en el proceso creador, de qué forma confluyen ambas energías?
JT- No se puede concebir una obra elaborada y compleja sin un trabajo constante y exigente. Esto ligado a la inspiración, talento o como se quiera nombrar, da como fruto la creación artística única y comunicativa. Como decía Larrea en referencia a la emoción poética: “la poesía tiene que sangrar”. Así siento yo la música y en general la actividad artística que más me interesa.