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OpusMusica Jazz

Duke Ellington

Ángel González Rodríguez

Dedicamos la sección de jazz de mayo a Duke Ellington, quizás la figura más importante de la música americana del siglo XX, celebrando la publicación de su autobiografía La música es mi amante. Además recordamos uno de sus mejores discos, Such Sweet Thunder.

Duke Ellington. La música es mi amante. Memorias

Título: La música es mi amante. Autor: Duke Ellington. Traductor: Antonio Padilla. Editorial: Global Rhythm Press, colección: Memorias. Nº de páginas: 544. ISBN: 978-84-96879-38-6.

La música es mi amante

No hay mejor historia del jazz que la que cuentan los propios músicos, tal y como sucede con la autobiografía de Billie Holiday y la de otra muchas figuras que se animaron a relatar su vida en primera persona. GLOBALrythm acaba de publicar las memorias de Duke Ellington, lo que supone un recorrido por gran parte del siglo XX de la mano de quien fue uno de sus mayores protagonistas.

Lo habitual en este tipo de libros, aunque las memorias de Mingus son una peculiar excepción al género, es que la historia se presente de una forma lineal, contando la vida del protagonista cronológicamente y con capítulos no muy largos, lo que hace que la lectura sea fácil y directa. En este caso Ellington hace algo más que contar su vida, ya que trabaja con el texto de una manera muy peculiar, dividiendo su vida en ocho actos que comienzan con unas narraciones cuyos títulos son auto-explicativos: Washington, la vida nocturna, Nueva York, Chicago, los conciertos sacros…. . Además incluye unos apartados llamados Dramatis Felidae, al uso de las obras teatrales, en los que aparecen los personajes que de una u otra forma “actuaron” en su vida, desde Mercer Ellington hasta James Latimer pasando por Count Basie, Johny Hodges, Cat Anderson, Louis Armstrong, Ella Fitzgerald, Mingus, Davis, Coltrane y muchísimos más, convirtiendo la narración en un estupendo “graffiti” de la historia del jazz. El término Dramatis Felidae es un juego de palabras entre la expresión latina Dramatis Personae, que se refiere a los personajes de una obra de teatro y la palabra felidae, que significa felino y enlaza con la término ingles “Cat”, que significa “tío” en la jerga del jazz.

Ellington comienza con el relato de su infancia en Washington, su vida familiar, los primeros trabajos y su iniciación musical, para pasar a su vida en Nueva York en 1923 y llegar hasta los años 70. Poco a poco, vamos adentrándonos en sus diferentes períodos, recorriendo sus giras  mundiales, recordando sus principales conciertos y asistiendo a recepciones de la Reina de Inglaterra o en la Casa Blanca. Duke no se limita sólo a contar, también intercala una serie de reflexiones muy interesantes sobre las personas o lugares que quizás sea lo más interesante del libro. Al mismo tiempo añade anécdotas y desgrana los hechos más significativos de su vida, intentando mantener el orden cronológico, pero salpicado de saltos en el tiempo, de recuerdos que le llevan de los años 40 a los 70 en un estilo que podríamos calificar de “impresionista”. Todo lo que leemos nos reafirma en la idea de que Duke Ellington no era sólo un músico de jazz si no una de las grandes personalidades del siglo XX.

El libro se cierra con una “entrevista-epílogo” sin desperdicio y con una lista completa de todas sus composiciones. Para los amantes de las curiosidades, en la página 315 hay un recuerdo a su actuación en la iglesia de Santa María del Mar en 1970. Un libro imprescindible.

Duke Ellington. Such Sweet Thunder

Duke Ellington. Such Sweet Thunder. Sony Legacy. Duke Ellington, piano; Cat Anderson, trompeta; Paul Gonzalvez, saxo tenor; Johny Hodges, saxo alto; Harry Carney, saxos; Willie Cook, trompeta; Clark Terry, trompeta; Jimmy Woode, bajo; Russell Procope, clarinete y saxo; Quentin Jackson, trombone; John Sanders, trombone; Britt Woodman, trombone; Jimmy Hamilton clarinete y saxo tenor, Sam Woodward, batería; Billy Strayhorn, arreglos.

Duke Ellington. Such Sweet Thunder

Una de las características de la música de Duke Ellington eran sus proyectos conceptuales, entre lo que  destacan las diferentes suites que componía para festivales en los que participaba, su colaboración con el musical Jump for Joy, música para bandas sonoras o Such Sweet Thunder.

Los comienzos de los años 50 no fueron buenos para la orquesta de Duke, pero el 7 de julio de 1956 su vida cambió. Ese fue el día de la actuación en el Festival de Jazz de Newport y del famoso solo de Paul Gonsalvez. A partir de ahí su carrera se reactivó y eso le permitió afrontar proyectos como el que hoy comentamos y realizar grabaciones tales como Blues Summit, Side by Side, Black, y Brown and Beige, todas ellas del año 58.

Such Sweet Thunder se grabó en mayo de 1957 y su concepto se basa en las obras y personajes de William Shakespeare. Su título está tomado de una frase de Sueño de una noche de verano, en la que Hipolita dice: “I never heard so musical a discord, such sweet thunder” (“jamás he oído disonancia tan musical, un trueno tan dulce”). Puede que en principio parezca un poco pedante hacer un proyecto musical basado en Shakespeare, pero la realidad en este caso es otra. Estamos ante un disco introspectivo, lleno de sensibilidad y que ha pasado a la historia como uno de los mejores de Duke. Las composiciones son de Ellington y Stryhorn, su mano derecha durante treinta años y compositor del tema emblema de la banda Take the “A” train. Los títulos ya son representativos de lo que se pretende, describir los personajes por medio de la música y utilizar a los músicos como si fueran actores. Por ejemplo, el tema The Telecasters  se refiere a las tres brujas de Macbeth y se usan tres trombones; Clark Terry, en Up and Down, Up and Down (I Will Lead Them Up and Down), toma el papel de Puck, de Sueño de una noche de verano, y al final del tema recita unas palabras de la obra: “Oh what fools these mortals be” (¡que locos están estos mortales!); en The Star Crossed Lovers, Johny Hodges hace de Julieta y Paul Gonsalves de Romeo. Otros temas son Lady Mac, a quien Duke se la imagina como un ragtime, Sonnet for Caesar o Sonnet in the Search of a Moor.

En 1957 y debido a varios problemas técnicos, el disco se publicó solamente en mono. Ahora se restaura a estéreo y se reedita tal y como se tenia pensado. Las canciones del LP original se complementan con varias tomas alternativas o material de la misma sesión que no habían sido publicadas anteriormente. La edición de Columbia es de lujo pero, lamentablemente, se olvidaron de añadir la famosa versión de Clark Terry en el tema de Puck, que por el momento sólo se pueden escuchar quienes posean el vinilo o los afortunados que encuentren la edición del CD con la referencia Col 469140 2.

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En inglés, un fenomenal vídeo de las años 30 en el que se ve a Duke en el estudio grabando, al mismo tiempo que asistimos a la fabricación de un vinilo.

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Anatomía de un asesinato se estrenó en 1959 y, además de ser una de las mejores películas de Otto Preminger, cuenta con la participación de Duke Ellington no sólo como compositor de la banda sonora, sino que también tiene un pequeño papel. Entre las novedades destacamos Sound Is, del quinteto de Rob Mazurek, quien además ha colaborado con los grupos de rock Stereolab y Tortoise. El cuarteto de Brandford Marsalis celebra su décimo aniversario con Metamorphosen. Por último, una big band contemporánea, Charles Tollivier en directo:  Emperor March: Live at the Blue Note.

Escribir a Ángel González Rodríguez