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Crítica de discos
El histórico Liszt de Cziffra
Albert Ferrer Flamarich
Liszt: Concierto para piano y orquesta núm.1 Searle 124 / Estudios de ejecución trascendetal 1,2,8,9 / Paráfrasis y transcripciones sobre Wagner, Verdi, Mendelssohn, Auber. György Czifra, piano. Budapest Symphony Orchestra. Dir.: György Lehel. Grieg: Concierto para piano y orquesta en la menor, Opus 16. Cziffra: Paráfrasis sobre Brahms, J. Strauss. György Cziffra, piano. Hungarian State Orchestra. Dir.: Zoltán Rozsnyai. Referencia: Urania SP 4254. Distribuido por LR Music. 2 CD. Duración: 143’13”.

Desde hace unos años, en medio de una profunda crisis en el sector discográfico, se establece la paradoja de la sobresaturación del mercado. Un estado al que contribuyen compactos como éste del sello milanés Urania -distribuido por LR Music-: uno de tantos que, aprovechando la caducidad de los derechos de explotación –a los cincuenta años-, ha editado registros que pasan al dominio público. O al menos eso es lo que se deduce por la edición, donde las notas de carpeta brillan por su ausencia y únicamente se indica la escisión en pista, el minutaje y la fecha con lugar de la grabación.
Con la presunción de piratería, la oferta son unos registros del pianista húngaro György Cziffra (1921-1994) correspondientes a 1954-56. Su procedencia puede relacionarse con el Premio Liszt ganado en 1955 y con los últimos conciertos en Budapest, antes de refugiarse en Viena (octubre de 1956) y en París (diciembre del mismo año). A partir de entonces pudo seguir su carrera después de una etapa llena de contrariedades, represión política y distintas interrupciones. Sorprende, pues, como su arte floreció en una técnica fresca y un concepto profundo de las partituras.
Un ejemplo claro es el segundo compacto que recoge paráfrasis y fantasías de Liszt sobre temas operísticos que, como en las transcripciones de las sinfonías de Beethoven del mismo Liszt, tienden a asimilar los timbres y efectos de conjunto gracias a la multiplicidad armónica. En este sentido las apropiaciones lisztianas no son simples recreaciones melódicas de temas conocidos de óperas célebres, sino relecturas llenas de fantasía, o de deformación para los detractores. Una propuesta dual -la audición de la original y su transformación- como hallamos en la hecha a partir de Rigoletto o la obertura de Tannhäuser. Se reconoce en Cziffra una intención mesurada y correcta, sin ser pretencioso y con cuidado de colores –aparición del primer tema de la obertura del Sueño de una noche de veranodespués de una sucesión de trinados encadenados, pista 4 a los 6’54’’-. No obstante, la devoción por los registros de Claudio Arrau o de Leslie Howard es superior en el firmante.
En la misma línea se recogen cuatro paráfrasis del propio Cziffra: sobre Il trovatore, la más original; las de laTritsch-tratsch polka y En el bello Danubio azul de Johann Strauss y la de la Danza húngara núm.5 de Brahms. Por otra parte, en la Rapsodia húngara núm. 19 opta por traducir el espíritu improvisador de la obra combinándolo con una estilización elegante que homogeniza la vivacidad de ésta y que hace justicia a la tan alabada técnica del pianista.
Con todo, es en el primer compacto donde está el verdadero reclamo de esta edición: Concierto para piano y orquesta número 1 de Liszt, una obra que Cziffra interpretó en numerosas ocasiones y que, como el resto de los de la trinidad romántica por excelencia (Liszt, Schumann, Chopin) le reportó fama mundial. Lo ejemplifican algunos testimonios como el del sello EMI –série “encore”- efectuado a principios de los setenta con su hijo, György Cziffra junior, al frente de la Orquestra de Paris. O el registro localizable dentro del mismo sello Urania procedente del año siguiente, 1957, con la Orquesta del Conservatorio de Paris y Pierre Dervaux a la batuta. La del presente compacto data del 15 de agosto de 1956 y lo acompañan una modesta pero vibrante Budapest Symphony Orchestra dirigida por György Lehel partícipe de la maestría del pianista con intervenciones de los solistas –violín, violonchelo y triángulo-. Cziffra enfatiza el carácter rapsódico con unos tiempos variados en una lectura más impulsiva que la más homogénea y elegante dirigida por su hijo (EMI, serie encore). El estilo de ambas son diferentes por una evolución lógica del intérprete: más fogosa la de 1956, sin ser antitética, la de 1971 presenta un discurso más sereno y maduro. De manera parecida enfoca los estudios de ejecución trascendental que lo confirman como el pianista de primer nivel que fue.
Por lo tanto, no sorprende el Concierto para piano, Opus 16 –y no Opus 18 como erróneamente indica la carpeta del compacto- de Grieg, donde responde a las expectativas de una obra que se influencia de la referida trinidad predilecta del intérprete húngaro. Cziffra reafirma que los territorios románticos le son propicios y la lectura es un ejercicio de convicción y energía secundado por una orquesta, la Hungarian State Orchestra, dirigida por Zoltan Rozsnyai. Destacan la riqueza expresiva y sugerente, con momentos de delicadeza y tensión, no exenta de cierta espectacularidad propia de los registros de esta época pero sin trazos gruesos.
Escribir a Albert Ferrer Flamarich