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Crítica de discos
Manuel Manrique de Lara:
Obra sinfónica completa
José Prieto Marugán
Manuel Manrique de Lara. Obra sinfónica completa. Intérpretes: Orquesta Filarmónica de Málaga, José Luis Temes (director). Sello Verso, ref.: VRS 2054. Distribuido por Diverdi. 1 CD, duración: 78’38”.
Manuel Manrique de Lara es un compositor español desconocido. Así de simple, así de claro, así de contundente. Hasta este momento en que gracias a la impagable preocupación y trabajo de José Luis Temes (reciente y merecido Premio Nacional de Música 2008), disponemos de un CD que contiene su “obra sinfónica completa”, obra sinfónica que se reduce, desgraciadamente, a un par de composiciones y a poco más de una hora de música.
Manrique de Lara (Cartagena, Murcia, 1863-Alemania, 1929), estudió música en su ciudad natal y en Madrid, y fue el único alumno de Chapí, quien le puso en contacto con las corrientes musicales europeas de su tiempo. Compuso muy poco, un par de zarzuelas (El ciudadano Simón, Las gallinas) y una ópera (Rodrigo de Vivar), fue crítico y periodista musical, académico de Bellas Artes y recopilador de muchísimos romances populares, nacionales y extranjeros, especialmente sefardíes, gracias a su condición de marino militar profesional y en activo (llegó al grado de General de División de la Marina de Guerra).
A pesar de la escasez de su producción, la música –al menos la sinfónica que es la que aquí podemos escuchar- resulta muy interesante y hasta excepcional. Si hiciéramos escuchar su Sinfonía a los habituales de nuestros conciertos, es seguro que a nadie se le ocurriría pensar que su autor era español. Esta obra sigue los clásicos moldes románticos beethovenianos, data, aproximadamente, de 1892 y se estrenó completa en 1915, por Arbós y la Sinfónica de Madrid. Se estructura en cuatro tiempos, el primero de los cuales, se inicia con una gran introducción previa a un “Allegro” chispeante, alegre y elegante. El segundo tiempo, lírico y cantábile, deja paso a un luminoso y ágil scherzo. Finaliza la obra con un amplio movimiento dinámico, alegre y vistoso.
La segunda obra titulada La Orestiada, basada en la obra del dramaturgo griego Esquilo, lleva como subtítulo el de “Trilogía sinfónica” y la forman tres partes: “Agamenón”, “Las Coéforas”, y “Las Euménides”, que constituyen, de modo global, un todo perfectamente integrado. “Agamenón”, se presenta como una introducción grandiosa, muy wagneriana (Manrique de Lara admiraba los trabajos del compositor alemán). “Las Coéforas”, equivale al tiempo lento, melódico y concentrado, una especie de marcha lenta y contemplativa llena de intensidad. “Las Euménides” es el final apoteósico, de grandiosa sonoridad y carácter conclusivo. Toda la obra, de 1891-94 es densa y demostrativa de un gran conocimiento orquestal. Fue estrenada por Tomás Bretón y la Sociedad de Conciertos en 1894.
En ambas obras se encuentran grandes detalles de orquestación, de conocimiento y dominio del contrapunto y la armonía. Todas estas cualidades son puestas de manifiesto por Temes y la Filarmónica de Málaga. Podríamos destacar la cohesión y sonoridad de la cuerda, el poderío y brillantez del metal, el equilibrio de planos sonoros y los múltiples detalles de color y timbre que Manrique de Lara colocó en sus pentagramas. La primera impresión es sorprendente y agradable y la segunda nos confirma la madurez de un gran director y la excelencia de unas partituras que han estado, más o menos, un centenar de años esperando poder ser escuchadas.
La portada del disco reproduce un retrato del compositor realizado por Sorolla y es la Primera Grabación Mundial.
Escribir a José Prieto Marugán