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El piano de Albéniz

Carlos de Matesanz

30 de abril de 2009. Teatro Monumental. 20’00 h. Temporada de la Orquesta y Coro de RTVE. Dir: Antoni Ros Marbá. Miguel Baselga (piano), solistas vocales. I. Albéniz: Tres piezas de “Iberia” (Orq: Arbós) y Fantasía Española (Orq. original), M. de Falla: “La vida breve”.

6 de mayo de 2009. Teatro Real. 20’00 h. Ciclo Albéniz. Luis Fernando Pérez (piano). I. Albéniz: “Iberia”.

Miguel BaselgaMiguel Baselga: Fotografía: Antonio Rascon

Poco a poco –pero, eso sí, muy poco a poco–, parece que vamos enterándonos de que estamos en el Año Albéniz, celebrando el centenario del óbito del genial compositor catalán. La Orquesta de Radiotelevisión, en vez de molestarse por recuperar la breve pero encantadora y otrora famosa Catalonia (y escudándose en el “uy, es que no están editadas” para no tocar las Escenas populares catalanas), ha preferido trufar los últimos conciertos de su temporada con orquestaciones variadas de fragmentos de Iberia, desde la clásica de Arbós hasta la reciente de Guerrero, pasando por Goosens y Rueda (¿por qué no Suriñach?). Con Evocación, El puerto y Triana en la versión del primero de los mentados se abrió el primero de los dos conciertos aquí reseñados, para pasar después a escuchar, del mismo Albéniz, la popular Rapsodia Española, que en este caso sí tenía interés: el de ofrecer la orquestación original del autor –reconstruida por Jacinto Torres– en vez de la estrafalaria e innecesaria de Halffter o la panderetera de Enescu, que tanto se oyen. Esta orquestación no ha sido tocada prácticamente nunca y es la que pronto grabará en Tenerife para su integral de la música pianística de Albéniz el mismo intérprete que la ofreció en el Monumental: Miguel Baselga. Con el acompañamiento atento de Antoni Ros Marbá, ofreció una interpretación de “dedos ligeros”, ágil, con los cambiantes ritmos folklóricos bien manejados, delicada y de sonido muy limpio en la parte inicial y con aparente facilidad en todo el peliagudo cierre virtuosístico de la pieza.

Lola CasariegoLola Casariego Foto: A de Benito

El concierto se completó con una versión de concierto de “La vida breve” de Manuel de Falla que casi arruinó la excesiva masa orquestal convocada al efecto; Ros Marbá la manejó con el cuidado que le es habitual, pero, aun así, puso en dificultades la correcta audición de los solistas vocales. Excelente elenco el convocado, por cierto, claramente dominado por una Lola Casariego que, siendo como es mezzo en origen, nos sorprendió con una voz totalmente sopranil; pero más que por la voz, sorprendió por una encarnación estudiadísima y llena de matices de la gitana Salud, de lo mejor que escucharse pueda en la actualidad. Bien estuvieron Vicente Ombuena (Paco), José Miguel Ramón (Tío Sarvaor) e incluso el cantaor Arcángel. Menos bien, Marina Pardo (Abuela) y Manuel V. Fernández (voz en la fragua). El coro, bastante potable.

Días después, la Iberia de Albéniz volvía al ruedo madrileño, pero esta vez en su versión original para piano, íntegra y en su orden. El encargado de llevar a cabo la proeza, sin morir en el empeño, fue el joven madrileño Luis Fernando Pérez –que tiene la obra recién grabada en el sello Verso–, que la tocó en ese altillo disfrazado de sala de conciertos que es la Sala Gayarre del Teatro Real y en un piano insuficiente. A pesar de todos esos pesares –qué poquito respeto a autor, intérprete y público–, el esforzado pianista se dejó los dedos y buena parte del alma en una Iberia poderosa técnicamente y muy seria en lo expresivo, con todas las coplas cantadas con desgarro, sin hacer del folclore el fin, sino el medio para expresarse. La visión de Pérez de esta obra cumbre de la música española es la de un testamento y resumen vital; como tal, es una interpretación unitaria –nada de estampas inconexas– y progresiva hasta llegar a la despedida de Jerez y al fin de fiesta de Eritaña. En la primera parte, estuvo fabuloso sin paliativos en Almería, y en la segunda, al final de Jerez: fueron momentos de “Albéniz con mayúsculas”.