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Crítica de discos
El Califa de Bagdad
José Prieto Marugán
'El Califa de Bagdad', ópera de Manuel García. Intérpretes: M. Storti, E. González Toro, M. Custer, A. Chierichetti, J.M. Zapata. Coro de la Orquesta Ciudad de Granada. Les Talens Lyriques. Director: Christophe Rousset. Archiv Production, D.G. 0028947662754. 2 CD. Duración: 58’07” + 47’59”.

Poco a poco el patrimonio musical creado por nuestros compatriotas va saliendo a la luz y dando muestra de que no merecía haber estado oculto durante tanto tiempo. Uno de los casos más evidentes es el del tenor, compositor y empresario sevillano Manuel del Pópolo García (Sevilla,1775-París, 1832), personaje básico para la ópera de su tiempo en Europa, México y Estados Unidos. Nada menos que unas cincuenta ópera escribió este compositor, en castellano, francés e italiano y El califa de Bagdad fue una de las más populares en su tiempo. Se trata de una ópera bufa en dos actos, con libreto de Andrea Leone Tottole que se estrenó en Nápoles en 1813, con el propio García como protagonista. Fue obra muy popular en París por su tema y ambientación exótica, que desarrolla la historia de un califa que se hace pasar por bandido para conquistar a una joven sin recursos asediada por un rico y viejo emir.
Su estilo resulta conocido pues responde al estilo imperante en su tiempo y por momentos suena a Mozart o a Cimarosa, incluso a Rossini. El tratamiento vocal es exigente, requiere voces con potencia e importantes recursos técnicos, coloraturas, por ejemplo, incluso en los roles secundarios. Sus arias, dúos, tercetos y escenas resultan muy exigentes, como la que cierra el primer acto que dura nada menos que 15 minutos. El coro no tiene demasiada presencia, pero cuando García lo emplea, lo hace con conocimiento de sus recursos y función. Hay momentos vocales de importancia, como el Dúo de Lémede y Zetulbé (Delle grazie…) o cualquiera de los cuatro tercetos (uno en el primer acto, el resto en el segundo), el aria de Zetulbé (“Per rendermi costante”) o la cavatina de Jemalden (“Che veggo!”).
El conjunto de solistas de esta lectura, grabada en junio de 2007 en el Teatro de la Zarzuela, de Madrid y el Palau de la Música Catalana, de Barcelona, se presenta equilibrado, con voces enteras y conjuntadas. Destacan Milena Storti, mezzosoprano (Leméde), que se luce en un aria del segundo acto básicamente encomendada a su registro grave (“Se vecchietta ed appasita”); Manuela Custer, mezzosoprano (Kesia), despliega su elegante canto y supera las dificultades técnicas sin problemas en su simpática aria (“La donna, che ha marito”) y Anna Chierichetti, soprano (Zetulbé), voz lírica que despliega sus recursos en una exigente, lucida y curiosa intervención en la que hay texto en castellano y otros idiomas y se escucha un vistoso aire de bolero.
Entre el elenco masculino, Emiliano González Toro, tenor (Jemalden), resuelve su complicada cavatina sin problemas, gracias al control de su voz un poco metálica y José Manuel Zapata, tenor (Isauun), canta con vigor y energía un brillante papel exigente pensado por García para sí mismo.
La orquesta de El califa de Bagdad, no es un mero acompañante, sino que tiene entidad propia y bastante independencia en sus intervenciones, alejada de lo que es el mero doblar de las voces solistas. Sueña muy bien como resultado del excelente trabajo de su director Christophe Rousset.
El CD se acompaña de un libreto con notas (en castellano, francés e inglés) de Patrick Taïeb, y el texto cantado (en italiano, español e inglés), pero echamos de menos las biografías de los cantantes.
Un disco que merece la pena escuchar. Les dará momentos de satisfacción.
Escribir a José Prieto Marugán