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Índices
Nuestra Zarzuela
Los Cadetes de la Reina
José Prieto Marugán
Zarzuela en un acto dividido en dos cuadros, en verso y prosa. Texto de Julián Moyrón. Música de Pablo Luna. Estreno: 18 de enero de 1913, en el Teatro Price, de Madrid. Acción en un país imaginario, en época del estreno.
Personajes e intérpretes principales:
Herminia, la reina, soprano (Luisa Vela).
Luisa, dama de la corte, tiple cómica (Milagros Pujol).
Rosa, dama de la corte (Sra. Urdazpal).
Carlos, capitan de cadetes, barítono (Emilio Sagi-Barba).
Heliodoro, antiguo jardinero real, (Sr. Viñas).
Presidente, bajo (Daniel Banquells).
Argumento.
Cuadro I. Al levantarse el telón, el palacio aparece engalanado para un importante acontecimiento. Las autoridades ocupan sus respectivos lugares y Carlos anuncia un mensaje real: la ejecución del duodécimo favorito de la reina y la elección de uno nuevo entre los solteros del reino. El pueblo, indignado, manifiesta tímidamente su indignación y hasta desean la muerte de su soberana.
Heliodoro es perseguido por Rosa, una cortesana cuyo acoso le obligó a dejar su empleo. Aparecen los ministros comentando la crueldad de la reina, y Carlos, que confiesa haber sido su confidente, les hace saber que él ha visto llorar a Su Alteza durante una fiesta y que conoce la causa por la que la reina se muestra tan malvada.
Siguen los comentarios y aparece Herminia a la que los cadetes reciben enconando una canción. La reina se fija en Heliodoro, aunque éste hace todo lo posible para pasar desapercibido y no ser elegido, destacando todos sus defectos. De nada le sirve porque, tras un simpático diálogo lo elige como favorito. Rosa, asustada por el destino de Heliodoro le besa y cae desmayada, accidentalmente, en brazos de Carlos, lo cual levanta comentarios entre los ministros.
Cuadro II. En realidad, Herminia está enamorada de Carlos -y éste de ella-. La elección del pobre Heliodoro no es más que un engaño. Rosa pide a la reina que deje libre a Heliodoro, pero ella se niega para encelar al capitán de los cadetes y éste pide cuentas al ex-jardinero. Mientras los dos hombres discuten, llega una carta para el valido en la que se le indica que ha de acudir a una cita so pena de perder la vida. Heliodoro enseña la carta al pueblo para provocar un levantamiento. La reina, que estaba escondida, sale y revela que, en verdad, la misiva estaba dirigida a Carlos. Este, también escondido, se deja ver y se declara a Herminia. El pueblo recupera la tranquilidad al saber que la reina abandonará su costumbre de dar muerte a los validos y festeja el feliz acontecimiento que se avecina.
Comentario.
Como en otros casos, la obra no fue aceptada, peregrinó de teatro en teatro hasta que llegó a las manos de Emilio Sagi Barba que era empresario del Price. Debemos al popular barítono y a su esposa Luisa Vela el conocimiento, y en consecuencia, la popularidad de una obra tan interesante como Los cadetes de la reina, quizá la cima de la opereta española. Esta pareja teatral y también en la vida real pues eran matrimonio, fue capaz de ver en la partitura las grandes posibilidades de la música del maestro Luna. Posibilidades que otros empresarios y artistas no supieron adivinar a tiempo, pues aunque el maestro tenía ya cimentada su fama con páginas como Molinos de viento o Mussetta, la verdad es que le costó tres largos años estrenar estos Cadetes.
Los cadetes de la reina es obra que se presta a una fastuosa puesta en escena. Si a ella se añaden protagonistas de primera fila, el éxito llega sí solo sin demasiado esfuerzo. A juzgar por las crónicas de la época, eso fue lo que ocurrió aquel 18 de enero de 1913, fecha que hay que considerar como importante en la historia de nuestra zarzuela.
La obra consta de 12 números musicales que dan vitalidad y energía a un tema tan típico como tópico; de no haber sido por la música, muy posiblemente hubiera quedado en el olvido más absoluto. Entre estos fragmentos destacan por su belleza el llamado “Septimino” (“Es el pecado más horrible”), a ritmo de vibrante pasodoble; la “Marcha de los cadetes”, con sus llamativas y marciales fanfarrias; la “Balda” protagonizada por Herminia a la que secundan Carlos y el coro. Debemos llamar la atención también sobre el “Dúo de la carta”; que sostienen Helidoro y Carlos, y el intenso dúo final de los protagonistas “(Tu torpeza bien merece”) con que concluye la obra,
Además hay un par de dúos cómicos, uno entre Rosa y Helidoro y otro, a ritmo de charlestón entre el Presidente y Luisa, que funcionan como contrapunto humorístico al cuerpo al la general tensión del tema.
Por último, debemos recordar que Luna conocía muy bien la orquesta por su profesión de director y muestra de ello es el “Intermedio” que abre el segundo acto, elegante y bucólico, que por su estructura e instrumentación resulta casi "mozartiano".
Escribir a José Prieto Marugán