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Crítica de discos
Jean Cras: Obra vocal
Joaquim Zueras Navarro
Jean Cras: Coeur, voix & orgue. Coro Le Madrigal de Paris, Catherine Montier (violín), Vicent Rigot (órgano). Director Pierre Calmelet. Sello Timpani 1C1120. Distribuye Diverdi.

Jean Cras (1879-1932) es un personaje singular, tanto para la historia naval como para la historia de la música. Nació en Brest. Su padre era médico oficial de la marina. A los diecisiete años ingresó como cadete en la misma y, al revés que otros músicos-marinos como Albert Roussel, Antoine Mariotte y Nicolaï Rimsky-Korsakov, nunca renunció a sus dos vocaciónes. El mar y la música eran para él inseparables. Como cadete participó en diversas misiones en América, las Indias Occidentales y el Senegal, siendo promovido a teniente en 1908. Siempre inquieto, metriculoso e imaginativo, ingenió la regla de navegación que lleva su nombre.
Hasta 1901, el tenaz Jean Cras adquirió una sólida formación musical autodidacta, pero ese año, durante un permiso, entró en relación con Henri Duparc, uno de los discípulos preferidos de César Franck. Durante tres meses estudia las bases de la composición: análisis teórico, armonía, contrapunto y una lectura profunda de los grandes compositores con Bach y Beethoven a la cabeza. Tras reincorporarse a sus obligaciones, mantendrán siempre una fluida correspondencia, no sólo sobre aspectos musicales, sino también filosóficos y teológicos, dado que ambos eran profundamente religiosos. Estas cartas reflejan dos personalidades bien distintas: la de Duparc torturado por los fantasmas de su mente y la de un Cras equilibrado y optimista, pese a encontrarse a menudo alejado de su familia, a la que escribía con frecuencia en términos muy afectuosos. Finalizada la Gran Guerra fue ascendido a Comandante por su comportamiento valeroso en la campaña del Adriático, siguiendo una carrera de ascensos hasta ocupar el cargo de General Mayor del Puerto de Brest, un año antes de su fallecimiento.
Es conocida la anécdota que, ya de oficial, cuando se le asignaba un camarote de reducidas dimensiones, sacaba la cama para que cupiese el piano, durmiendo en una hamaca. Así concibió su Trío de 1925 y su Cuarteto de 1909, obras de un refinamiento exquisito, el resultado de muchas horas de contemplación del mar en toda su amplitud, empapándose de su poder sugestivo. Su obra más ambiciosa es la ópera “Polyphème” (publicada por el sello Timpani en el 2008), que se estrenó en 1922 en la “Opéra Comique” de París, con gran éxito de crítica y público. Este drama lírico tiene una escritura rica en cromatismos y de trazos impresionistas, en la que se percibe la influencia del “Pelléas et Mélisandre” de Debussy. Tras el éxito obtenido, no faltaron quienes le aconsejaron que abandonara su profesión para dedicarse por entero a la música, pero se negó en rotundo, persuadido de que la vida de marino era el motor generador de su inspiración inagotable.
El disco propuesto engloba la obra vocal sacra de Jean Cras, una marcha para órgano y cinco piezas vocales poéticas no religiosas. El estilo es tardorromántico, sin renunciar a ciertos recursos impresionistas. El majestuoso y sobrecogedor Hymne en l´honneur d´une Sainte para coro femenino y órgano, fue compuesto en 1925 con motivo de la canonización de Madeleine-Sophie Barat, fundadora de las “Écoles du Sacré-Coeur”, en donde cursaban sus estudios las tres hijas del compositor. Cras compuso el Panis angelicus para soprano y órgano en 1899 y se lo dedicó a su hermana, la cantante Gabrielle de Fourcauld. Es de un misticismo sereno, algo distante. La Messe a capella en re menor fue escrita por etapas, como si Cras buscara alcanzar la cima de lo sublime, cambiando el Benedictus por otro realmente conmovedor. El Ave verum para soprano, violín y órgano fue concebido en 1905 a bordo del barco “Cassini” en diez días. De carácter meditativo, su belleza radica en el lírico diálogo entre la voz y los instrumentos. Para una peregrinación en la Bretaña, Cras compuso el Ave María para soprano y órgano en 1910; pieza sinuosa y fluctuante por su tratamiento contrapuntístico y modal, evoca la tradición de los cantos bretones. En 1909, su hermano Pierre contrajo matrimonio y Cras le obsequió con un Regina coeli para coro y órgano; frecuentes cambios de tiempo con frases muy libres rememoran el estilo gregoriano, mediante el cual las voces ascienden luminosas, participan con gracia en un breve tema fugado, para luego replegarse con gravedad escolástica. Los compositores franceses de la segunda mitad del siglo XIX recibieron en sus conservatorios una sólida formación organística, incluso aquellos cuyas miras estaban puestas en otros instrumentos. Jean Cras conocía bien los recursos del órgano y para su boda compuso en 1906 una radiante Marche nuptiale, que revela la influencia de la escuela de C. Franck y de Alexandre Guilmant. En 1925, pensando en los coros de Alsacia, compuso Dans la montagne, un ciclo de cinco canciones a cappella para voces de varón, que él calificó como “courtes impressions poétiques d´un caractère paisible ou joyeux”; el texto pertenece al poemario “Paysages (Savoie-Vosgues-Bretagne)” de Maurice Boucher. Sobre estas canciones el musicólogo Tigrane Yergate ha escrito: “Estas páginas son de gran dificultad, no sólo por su escritura sin acompañamiento, sino también por la sutileza de los intervalos, la flexibilidad rítmica y la delicadeza de las modulaciones". En varias cartas el autor dejó constancia de la decepción que le produjeron determinadas ejecuciones. Si el disco es interesante, la interpretación del coro Le Madrigal de París, con varios premios y grabaciones a sus espaldas, es excelente.
Escribir a Joaquim Zueras Navarro