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Crítica de discos
Obra sacra vocal de Hilarión Eslava
Joaquim Zueras Navarro
Hilarión Eslava. Motetes a 4 voces con acompañamiento de órgano, op. 156: Ave Maria, O sacrum comvivium. Fuga bella: “Recibe Dios mío mi súplica tierna”. Misa a 4 voces a capella para adviento y cuaresma. Ofertorio nº2 del “Museo Orgánico Español”. Lamentación primera a solo del Jueves Santo. Motetes a voces solas, op. 147: O sacrum convivium, Bone Pastor. Salve Regina. Sevillanas a la Virgen del Camino. Jesu dulcis memoria. Tu es Petrus. Coral de Cámara de Pamplona, Óscar Candendo Zabala (órgano), David Guindano Igarreta (director). Sello Arsis 4222. Distribuido por Diverdi.
José Luis López Calo ha escrito que en 1973, mientras realizaba la primera catalogación de la música de la catedral de Valladolid, se encontró con las de Vicente Goicoechea (1854-1916), gloria de la polifonía sacra española, paladín y modelo para los compositores de la generación del Motu Proprio de 1903. Pero que al ver las del primer periodo “tan contrarias al Goicoechea que yo conocía, con todas aquellas melodías propias del siglo XIX –aquí se refiere más en concreto al belcantismo-, aquel acompañamiento de orquesta –propio del estilo galante en su decadencia, precisaría- aquellas formas musicales, casi ‘a lo Eslava’ –yo hubiera dicho al Eslava del Miserere-, literalmente se me vino el mundo abajo”. Me sucedió algo parecido con la música de Hilarión Eslava (1807-1878). Asistí a una audición en que el Coro de la Universidad del País Vasco interpretó de manera exquisita los Seis Motetes al Santísimo Sacramento, op. 147. Más tarde tuve ocasión de escuchar su Miserere de 1835 y quedé perplejo: me pareció estar en el Liceo oyendo una ópera mundana poco relevante y un tanto previsible, pese a momentos de una belleza condescendiente. Eslava, como posteriormente Goicoechea, creció rodeado de esa música religiosa de marcada influencia belcantista y ese fue en principio el lenguaje que utilizó –como en el famoso Miserere- y por el que alcanzó un notable reconocimiento. Más tarde aceptó de buen grado las nuevas tendencias cecilianistas que culminarían con el Motu Proprio, fue despojándose del acompañamiento orquestal y las voces abandonaron el melodismo operístico en favor de una polifonía elevada, austera y recogida.
Este disco hace hincapié en el aspecto cecilianista de la música de Eslava, con una atractiva selección de obras vocales, a capella o con acompañamiento de órgano, tan poco conocidas como inspiradas. Entre todas ellas destaca la Misa en do menor, publicada en Madrid con el número de opus 136, la única misa a capella que compuso Eslava. Basta escuchar el Kyrie para confirmar el dominio del compositor navarro en el manejo de la escritura polifónica tradicional, en gran parte adquirido a través de sus investigaciones sobre los compositores españoles del siglo XVI. Como complemento a la misa, Óscar Candendo Zabala interpreta el flamante Ofertorio nº2 del “Museo Orgánico Español” en el órgano Roqués Hermanos de 1892, Fabricado en Zaragoza para la iglesia de San Pedro, en Mañeru (Navarra), donde se ha llevado a cabo la grabación. Siguiendo con las obras a capella, constan en el disco tres motetes pertenecientes a la colección “Seis Motetes al Santísimo Sacramento, op. 147”: O sacrum convivium, Bone Pastor y Jesu dulcis memoria, éste último sublime en su carácter mendelssohniano. En cuanto a las obras acompañadas con buen gusto y pulcritud por Óscar Candendo, dos pertenecen a la colección de “Tres motetes con acompañamiento de órgano, op. 156”: Ave María y O sacrum convivium, ambos de sólido contrapunto y ricos en contrastes. La elaborada Salve Regina en re menor, op. 142 fue publicada en Madrid hacia 1862. Concebida para 4 voces y orquesta, es la más popular de las seis que compuso, por lo que existen numerosos arreglos. El arreglo para voces y órgano se debe a Bonifacio Eslava, sobrino del compositor y su principal editor. El motete Tu es Petrus para coro a 4 voces, coro de bajos y órgano fue compuesto en 1870 “para pedir a Dios por el sumo pontífice Pío XI”. Es de gran efecto por lo que tiene de majestuoso e imponente. La Fuga bella “Recibe, Dios mío mi súplica tierna”, publicada en su “Tratado de Composición”, seduce por su desarrollo placentero en el fluir de las voces, que en su sencillez se complementan con gracia y acierto. Como muestra de la larga serie de Lamentaciones solistas de Semana Santa que compuso Eslava, encontramos aquí la emotiva Lamentación 1ª a solo del Jueves Santo, editada por Bonifacio Eslava en 1861. Estas lamentaciones toman la forma de un largo recitado sostenido por un sobrio acompañamiento. Las airosas Sevillanas a la Virgen del Camino, de melodismo contagioso, aún hoy gozan de cierta popularidad en Pamplona y, pese al título, no guardan relación con el folclore andaluz. Concebidas para ser escuchadas fuera de la liturgia, Sergi Moreno Lasalle, autor de la carpetilla que acompaña el disco, explica que hasta mediados del siglo XX, de la cúpula barroca de la capilla de la la Virgen del Camino se colgaban jaulas con pajarillos que, al son de las Sevillanas, mezclaban sus trinos a éstas.
Si el CD constituye un documento histórico revelador al estar formado por obras meritorias, la mayor parte grabadas por primera vez, la interpretación de la Coral de Cámara de Pamplona es magnífica y la toma de sonido excelente.
Escribir a Joaquim Zueras Navarro