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Crítica de discos
Música en la Catedral de Málaga en el siglo XVIII
Joaquim Zueras Navarro
Título: Arde el furor intrépido. Obras de Juan Francés de Iribarren y Jayme Torrens. María Espada, soprano; José Hernández Pastor, alto. Orquesta Barroca de Sevilla. Diego Fasolis, director. Sello: OBS-Prometeo OBS-01. Distribuye Diverdi.

La Orquesta Barroca de Sevilla ha creado su propio sello en un afán por preservar su libertad en cuanto al criterio selección de las obras a grabar. El título del disco: “Arde el furor intrépido” además de un Area al Santísimo, evoca la pasión que pone la Orquesta Barroca de Sevilla, bajo la dirección atenta de Diego Fasolis en la recuperación de la música española del siglo XVIII. Este CD contiene obras de dos grandes maestros de capilla de la Catedral de Málaga, con una expresión estilística que abandona el barroco tardío para adoptar un clasicismo italianizante. Las partituras se encuentran en el archivo de la Catedral de Málaga y han exigido a la orquesta un notable trabajo previo de investigación, transcripción y edición de las obras interpretadas. Tras una primera audición, uno comprende que la divulgación de estas composiciones se haya convertido en una necesidad indispensable.
El prolífico Juan Francés de Iribarren (1699-1767) nos ha dejado un impresionante legado que alcanza unas 904 obras. Organista en Salamanca durante 16 años, en 1733 pasó a desempeñar el cargo de maestro de capilla en la Catedral de Málaga. El disco muestra algunas obras en lengua vernácula en las que Iribarren, en contraste con su obra en latín, adopta texturas más ligeras y melodías más diáfanas, de notable refinamiento vocal y una rica gama de combinaciones armónicas. Son el Area al Santísimo con violines y trompas Arde el furor intrépido, la Cantada con violines al Santísimo Prosigue acorde lira, la Cantada de contralto al Nacimiento con violines Nebado albergue y la Cantada a Duo con violines a la Pma. Concepción Alégrese la tierra. En la carpetilla, muy elaborada, hay curiosos ejemplos de cómo la escritura musical pretende avivar la imaginación del oyente, de tal modo que la imagen de la partitura dibuja el texto.
A Iribarren le sucedió en la Catedral de Málaga, Jaime Torrents (1741-1803). Su producción comprende unas cincuenta obras en latín y 331 villancicos. Aquí podemos escuchar el Villancico a Solo de Reyes con violines y trompas Guiados de una estrella, el Villancico a Solo al Santísimo con violines Soberano Señor y el Villancico a Solo a los Santísimos Martyres O Adalid invencible. De estilo galante, presenta un diseño melódico de motivos muy rítmicos, que se desenvuelven por medio de ingeniosas secuencias progresivas.
El tratamiento vocal de estas obras, llenas de ornamentaciones en la melodía, a menudo ejecutadas con la rapidez que exige el movimiento, son una prueba de fuego para los cantantes; en cambio, la comodidad con la que interpreta la soprano María Espada y el alto José Hernández Pastor es envidiable por su flexibilidad y afinación. La orquesta perfectamente ensamblada, brillantes los violines, precisos y sugerentes los violonchelos, en su punto las trompas, la tiorba y el continuo... Hay mimo en el detalle a través de una cuidada expresión y en la obtención de una atmósfera de un lirismo excepcional. A todo ello se suma una óptima toma de sonido.
Escribir a Joaquim Zueras Navarro