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Libros

Joaquín Rodrigo y la creación musical en los años cincuenta

Título: Joaquín Rodrigo y la creación musical en los años cincuenta. Javier Suárez-Pajares (ed.). Universidad de Valladolid, Seminario interdisciplinar de Teoría y Estética Musical, Glares Gestión Cultural, Valladolid, 2008. Nº de páginas: 468. ISBN: 978-84-934814-3-8.

Introducción “a modo de pregón”

Cecilia Rodrigo

Joaquín Rodrigo y la creación musical en los años cincuenta.

En el año 2002 se establece una colaboración entre la Universidad de Valladolid y la Fundación Victoria y Joaquín Rodrigo, con el objetivo de propiciar, a través del estudio musicológico y de la investigación, un mejor conocimiento de la vida y obra del compositor y de su época.

Estos estudios han ido culminando en unos congresos bianuales, organizados y celebrados en el mejor de los entornos: la Universidad de Valladolid. Profesores y alumnos de esta universidad y de la Complutense han abordado los más diversos aspectos en torno al compositor y su tiempo, y a ellos se han sumado otros especialistas quienes, con muy diversas ponencias, han enriquecido el conocimiento de la Historia de la Música española comprendida entre los años 20 y 50, cuatro décadas que marcan la primera mitad del siglo xx.

Este volumen sexto de la colección “Música y pensamiento”, que edita el Aula de Música y el Seminario Interdisciplinar de Teoría y Estética Musical de la Universidad de Valladolid, no solamente recoge la mayor parte de los trabajos presentados en el congreso de 2005, sino que incluye la primera publicación de la correspondencia entre dos de las más grandes personalidades de la España del siglo xx: Federico Sopeña y Joaquín Rodrigo.

Los lectores juzgarán el interés del contenido de este volumen. Estas líneas, a modo de introducción, y, parafraseando a mi padre en uno de los títulos de sus Sonatas de Castilla “a modo de pregón”, pretenden transmitir mi gratitud por su dedicación a todos aquellos que han intervenido de alguna manera en este libro. Me he sentido profundamente correspondida compartiendo el entusiasmo de muchos de los jóvenes que se han sumergido en el estudio de Joaquín Rodrigo: “¡qué hallazgo!, ¡cuánto me alegro de haber descubierto y estudiado tal o cual obra!, ¡desconocía los aspectos de su fascinante personalidad!, ¡qué ejemplo para nosotros!”, han  sido algunas de las manifestaciones de estos jóvenes musicólogos. La visita a la Fundación de cada uno de los estudiosos ha sido para nosotros una fiesta. Era uno de los objetivos cumplidos: dar a conocer entre los universitarios la existencia de un riquísimo archivo siempre a su disposición.

Y el pregón era para recordar –en nuestro país somos muy olvidadizos– a una de nuestras figuras más preclaras, Federico Sopeña. Nacido precisamente en Valladolid, en 1917, se ordenó sacerdote en 1949, y entre los muchos cargos que ocupó, me parece oportuno destacar los siguientes: Rector de la Iglesia de la Ciudad Universitaria, Director del Conservatorio de Madrid, crítico musical, Comisario General de la Música, Director de la Academia de España en Roma, Director de la Real Academia de Bellas Artes, Director del Museo del Prado y Presidente de la Escuela Superior de Música Reina Sofía. Falleció en Madrid en 1991.

Por encima de tantos cargos y honores, fue mi padrino. Ofició mi Primera Comunión, celebró mi matrimonio, bautizó a mi primera hija y me quiso mucho, como yo a él. Ésta es la razón por la que me siento personalmente en deuda con él. Él me dedicó la primera biografía que se escribió sobre mi padre, en 1946. El encargo que se me hizo de escribir una colaboración para el libro titulado Federico Sopeña y la España de su tiempo: 1939-1991, publicado por la Fundación Albéniz en el año 2000 en su memoria, me halagó en gran manera. Para documentarme, me adentré en su correspondencia, y fue para mí tal descubrimiento que querría compartirla con los jóvenes de hoy. De hecho, Fernando Delgado nos dio la pauta con su ponencia “Visiones y revisiones: Joaquín Rodrigo en el pensamiento musical de Federico Sopeña”.

Tengo la enorme satisfacción de sacar a la luz una correspondencia entre dos amigos, personalidades de extraordinario carisma y finísimo humor, quienes a través de sus cartas nos desvelan su valor humano y personalidad más íntima, la situación de la política musical entre los años 40 y 60, sus penas y alegrías, sus desvelos por sacar adelante sus proyectos con todas las papeletas en contra. Representa todo un documento histórico, que tiene perfecta cabida en este libro.

Pero la transcripción de una correspondencia tan extensa no habría sido posible sin la insistencia y ánimo de Javier Suárez-Pajares. Cuando profundizó en ella, inmediatamente reconoció su valor histórico y musicológico, pero ¡ay¡… ¡Don Federico tenía una letra infame y muchas veces no fechaba las cartas! En cuanto a Don Joaquín –el pobre escribía a máquina– de vez en cuando se le montaban las líneas y él no lo veía y, para colmo, nos faltan muchas de las misivas escritas por él… El resultado, debemos agradecerlo en primer lugar a Victoria, esposa de Joaquín Rodrigo, que conservó cuidadosamente estas valiosas cartas y en segundo lugar, a nuestras colaboradoras, que han transcrito y han contribuido a descifrar tantos y tantos papeles, en una muy ardua tarea. Ellas son Katherine Zegarra, Carmen Santás y Paula Lorenzo, en estrecha colaboración con las becarias Camino Vega y Dolores Segarra.

La mayor parte de los libros están escritos por un solo autor. Pero en éste se han aunado los esfuerzos de un gran número de personas. De ahí la riqueza contenida en estas páginas, que recogen una parte importante del trabajo realizado, y que ayudan a ahondar y en algunos casos a recordar parte de la Historia de la Música de nuestro país y a hacer justicia a sus protagonistas.

Y entre tanta investigación que ha tratado en parte la primera mitad del siglo xx, la figura de Joaquín Rodrigo se alza majestuosa. Y así se mantiene, hasta el día de hoy en que nos encontramos a las puertas del año 2009, en que se conmemorará internacionalmente el décimo aniversario de su fallecimiento.

A lo largo de estos años, Javier Suárez-Pajares ha actuado a modo de hilo conductor. Me consta, conociéndole, que de no sentirse atraído por la figura de Rodrigo desde un principio, se habría apartado del proyecto, y ese interés ha ido in crescendo. Mi gratitud por la luz que ha arrojado sobre determinadas parcelas poco estudiadas y mal comprendidas del compositor.

Nada de lo anteriormente expuesto se habría llevado a cabo sin el concurso de Maria Antonia Virgili, quien con su vitalidad y entusiasmo nos ha brindado cuantos medios han sido necesarios para llevar a cabo esta ingente labor. A ella y a sus más próximos colaboradores deseo trasladar mis más sinceras gracias y sentimientos de amistad.

Agradecemos a Cecilia Rodrigo, hija del compositor Joaquín Rodrigo, Marquesa de los Jardines de Aranjuez y presidenta de la Fundación Victoria y Joaquín Rodrigo, la cortesía de autorizar a OpusMúsica la publicación de su prólogo del libro Joaquín Rodrigo y la creación musical en los años cincuenta. La realización del Congreso "Joaquín Rodrigo y la creación musical en los años cincuenta" en 2005 significó una continuidad en cuando a resultados de investigación de una labor iniciada en 2003 y que ya generó la publicación del libro sobre el maestro Rodrigo y los años cuarenta. En el nuevo volumen cuyo prólogo ofrecemos a nuestros lectores, se recogen algunos de los trabajos presentados en el segundo congreso y se añaden otros nuevos para conformar un estudio innovador sobre el patrimonio musical español de la década de los cincuenta.