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Ópera en Berlín

Exhumación de Marie Victoire en Berlín

Lorena Jiménez Alonso

Marie Victoire en Berlín

Marie Victoire; Ópera de Ottorino Respighi. Intérpretes: Takesha Meshé Kizart (Marie de Lanjallay), Markus Brück (Maurice de Lanjallay), Germán Villar (Clorivière). Orquesta y coro de la Deutsche Oper. Dirección musical: Michail Jurowski. Dirección escénica: Johannes Schaaf. 9-IV-09. Estreno alemán. Deutsche Oper Berlin.

En la Deutsche Oper se respiraba ambiente de acontecimiento. Por segunda vez en la historia, y tras su estreno mundial en el Teatro de la Ópera de Roma (2004), resucitaba en Berlín la desconocida ópera Marie Victoire, obra del compositor boloñés de coloristas poemas sinfónicos de gran éxito, como Fontane di Roma, Pini di Roma, y Feste Romane. No cabe duda de que el estreno alemán de la ópera en cuatro actos de Ottorino Respighi —cuatro horas de duración—, era una arriesgada apuesta. La técnica de Respighi, que deja a menudo varias líneas argumentales sin enlazar con otras, hace la obra difícil. Su lenguaje sonoro, dominado por un frenético tono principal, una incesante pulsación, con tristes metales, oscuras maderas y aburridas cuerdas, resulta monótono. El intensivo fraseo orquestal, de ritmo desajustado, es para los cantantes en extremo desagradecido. Por lo tanto, Marie Victoire no es una obra que provoque entusiasmos masivos, lo que quizá justifica la fría acogida del público y la dureza de la crítica berlinesa, quien aseveró que la obra de Respighi es un Puccini confuso y una ópera con razón totalmente olvidada.

Que Katharina Wagner, designada en un principio como directora escénica, cancelase su actuación debido a sus obligaciones en Bayreuth, dio la oportunidad al premiado director de cine alemán Johannes Schaaf, de dirigir esta extensa obra de conjunto. Schaaf eligió una puesta en escena naturalista, mantuvo la historia en el París de 1800 y la narró en cuadros ambientales, tal y como aparece en el libreto de Guiraud. Tal planteamiento no convenció a todos, y algunos tacharon su puesta en escena de demasiado convencional y obsoleta.

Uno de los puntos fuertes de la tarde fue la entregada labor de la orquesta bajo la batuta del experto director moscovita Michail Jurowski — confeso admirador de Marie Victoire—, que logró un buen equilibrio voz-orquesta y se entregó plenamente a la ejecución de la partitura de Respighi, con un meticuloso estudio del fraseo orquestal y una cuidadísima dinámica de los ataques multitonales en Forte y en Fortissimo. Pero la gran triunfadora de la velada fue la estadounidense Takesha Meshé Kizart en el papel de la aristócrata Marie, extrayendo de ella las diferentes posibilidades dramáticas y poniendo de manifiesto su enorme talento vocal. Su expresiva y hermosa voz de soprano suscitó el aplauso más entusiasta de una première con más abucheos que bravos.

Fotografía cortesía de Deutsche Oper Berlin © 2009 by Barbara Aumüller

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