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Concierto en Berlín
Un binomio incomparable: El maestro Abbado y la Orquesta Filarmónica de Berlín
Lorena Jiménez Alonso
Orquesta Filarmónica de Berlín. Angelika Kirchschlager. Rundfunkchor Berlin.Claudio Abbado, director. Obras de Schubert, Mahler y Debussy. Philharmonie, Berlín, 22-V-2009.
Visiblemente más delgado -recuperado de una grave enfermedad- pero pletórico de ánimo y energía. Fiel a su elegante gestualidad, entrega, precisión e insuperable técnica, el prestigioso director regresó a Berlín para ofrecer una velada inolvidable y un momento único para los amantes de la buena música.
¿Qué se puede decir de nuevo del maestro Claudio Abbado que no se haya dicho ya? El director milanés se entrega en cada concierto, su versatilidad, y su solidez rítmica es impresionante. Su prodigiosa técnica narrativa, analítica y precisa, con pianisimos casi inaudibles y fortisimos de gran brillantez, es absolutamente asombrosa. La presencia anual del maestro en Berlín convierte en ineludible la cita en la Philharmonie.
El pasado 22 de mayo -concierto emitido en directo por la Deutschlandradio Kultur- Abbado volvió a demostrar, por qué se le considera un mito viviente de la dirección musical y, un referente internacional. Una vez más, se puso al frente de la Filarmónica de Berlín (fue su director titular durante doce años) para ofrecer un concierto sin fisuras, que arrancó al público más de diez minutos de bravos y fervorosos aplausos. La formación berlinesa inició la velada con la música incidental que el compositor vienés Franz Schubert compuso en 1823, para la obra teatral «Rosamunda, princesa de Chipre» de Helmina von Chézy.
El concierto comenzó con un cambio de programa en el orden de las piezas musicales, decidido por Abbado durante los ensayos; Ballettmusik 1 (genial fraseo de la cuerda, magníficos solos viento-madera), Geisterchor (perfecta conjunción vocal-instrumental), Entre-Act (delicados y precisos pianissimi), Hirtenchor (impecable interpretación del coro; excelente el solo de clarinete de Wenzel Fuchs), Romanze, Ballettmusik 2, Jägerchor. La expresiva musicalidad y refinamiento de Mahler –3 Lieder del Des Knaben Wunderhorn– dieron la oportunidad a la formación alemana de ofrecer otra muestra de su hermosa sonoridad. Tras la pausa, escuchamos su magnífica versión de La Mer, los tres esbozos sinfónicos de Debussy. Más correcta que brillante fue la actuación –la menos aplaudida– de la Kirchschlager, una interpretación bien matizada, pero con problemas en las transiciones y con los agudos.
Fotografía © by Cordula Groth
Escribir a Lorena Jiménez Alonso