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Crítica de discos
Dúo de acordeones
Albert Ferrer Flamarich
Intérpretes: Iñigo Aizpolea (acordeón), Iñaki Alberdi (acordeón). Referencia: Colección jóvenes intérpretes núm. 8. BS 025 CD. Duración: 63’35” min.
Como demuestra el contenido de este compacto y como recuerdan sus completas notas de carpeta, aunque se asocie el acordeón a la música popular, a la cual sigue vinculado, no es un instrumento atípico en la música clásica. De hecho, se puede asegurar que estamos viviendo una revalorización como de concierto dado que sus posibilidades técnicas y expresivas son enormes. Por este motivo, algunos de los compositores más destacados del siglo XX como Gubaidulina, Denisov, Berio, Ligeti, Lindberg o Stockhausen se han sentido atraídos y han contribuido a crear un repertorio de calidad y efectivo en las salas de concierto.
Uno de sus principales promotores es el excelente intérprete Iñaki Alberdi que en la última década ha capitaneado una difusión y consolidación a nivel estatal y internacional más que memorable. Las más de cincuenta obras estrenadas en estos años es uno de los pasos de una hazaña que refleja la citada acogida del acordeón durante los últimos años, especialmente en el centro y el este de Europa y en los países escandinavos, donde se programan ciclos y temporadas. Dentro de nuestras fronteras Alberdi también ha contado con el apoyo de personalidades como Albert Sardà, Joan Guinjoan y Luís de Pablo, a su vez que con toda una generación de creadores nacidos a finales de los sesenta y principios de los setenta que se han esforzado por mostrar la novedad con el máximo rigor en intensas audiciones que nos invitan a explotar timbres, formas de diálogo y afrontar nuevos retos.
Esto es lo que se desprende de las partituras grabadas de Jesús Torres, Sofia Martínez, Maite Aurrekoetxea, Gorka Mermosa o Gabriel Erkoreka: un repertorio ex professo para los intérpretes y, en tanto que contemporánea, se aleja de las tradicionales transcripciones que durante años las escuelas de acordeonistas habían tocado. En consecuencia, el programa resulta muy atractivo pero también duro, doblemente duro: por ser música de un siglo poco familiar a la mayoría del público y por ser un instrumento perfeccionado pero de mercantilismo reducido.
A los menos entusiastas frente a la oferta se recomienda empezar la audición por el primer cuaderno del Pulcinella ruso, el Petrouschka de Stravinsky, que es un ejemplo de cómo partituras del repertorio clásico también encajan en este perfil. A su vez, se añade otra transcripción a las existentes resultando una obra de ejecución compleja que realza la brillante labor técnica y expresiva de Alberdi y Aizpiolea sin caer en un virtuosismo extremo.
Con el antecedente del disco “Música de cámara actual” para el sello Verso (2005), alabadísimo por la crítica nacional, éste vuelve a ser un homenaje y agradecimiento modélicos a compositores que han encontrado en el acordeón una excelente voz artística. Un repertorio que implica la evolución de la escritura para este instrumento, independientemente de la técnica o el estilo de cada uno. Los puntos de referencia los encontramos en el aprovechamiento de la especial disposición de botones para lograr pasajes virtuosos o crear los motivos generadores de las obras, hasta la actual preocupación por los más mínimos detalles tímbricos y de articulación de cada nota. Se han buscado nuevas técnicas de ejecución y se ha logrado que partiendo de un simple medio de alimentación de las lengüetas se llegue, juntamente con la articulación de los dedos, a un moldeo de cada sonido que determine la que, por encima del virtuosismo, es la principal cualidad del acordeón: el control del sonido.
Escribir a Albert Ferrer Flamarich