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Crítica de discos

Unas bodas para recordar

Enid Negrete

Le nozze di Figaro.Wolfgang Amadeus Mozart. Victoria de los Ángeles (La condesa), Cesare Siepi (Fígaro), Nadine Corner (Susana), Giuseppe Valdengo (El Conde Almaviva), Mildred Miler (Querubino), Alessio de Paolis (Basilio), Jean Madeira (Marcelina), Salvatore Baccaloni (Doctor Bartolo), Roberta Peters (Barbarina). Orquesta y coros del Metropolitan Opera House, bajo la dirección de Fritz Reiner. Grabación en vivo de la función del 1 de marzo de 1952. Fundación Victoria de los Ángeles. Sello: Columna Música, ref.: 1CM0191. Distribuido por Diverdi.

Le nozze di Figaro

Las óperas mozartianas tienen la fama de ser divertidos y encantadores retratos de la vida del siglo XVIII. Pero resulta que detrás de ellas siempre encontramos una profunda comprensión de la complejidad humana y con ello, de la parte más oscura del ser humano. No, no son comedias de enredos para entretener. Nos engañan esas melodías gloriosas y mágicas que acompañan los relatos de violaciones, desamor y traiciones, de tal manera que nos preguntamos si Mozart era un pesimista sin remedio o un amargado, sin embargo su sentido del humor sobre todas estas situaciones son inconfundible símbolo de su extraordinaria inteligencia. Hace mucho que lo sabemos: las óperas de Mozart son obras maestras del registro de la naturaleza humana, hechas con una elegancia y una belleza que nunca dejan de sorprendernos, tanto o más que por su certeza.

El desencanto amoroso de Cosí fan Tutte, la violencia de Don Giovanni son paralelos de la crítica a las relaciones amorosas de Le Nozze di Figaro: ninguna de las parejas de enamorados vive lo que se considera “un amor sano”, verdadero o perdurable. El conde traicionará en cualquier momento a la condesa de nuevo y ella tendrá que perdonarlo también o ceder a la atracción que le produce Querubino. Susana y Fígaro arreglan todos los problemas entre ellos a golpes, por lo que no se ve que será un matrimonio con un futuro prometedor, y en fin todas las parejas son bastante criticables. Los personajes siempre nos dejan con grandes dudas: ¿La Condesa es una víctima o una manipuladora? ¿El conde es un sinvergüenza o una víctima de las argucias de dos mujeres?¿Fígaro dice lo que Mozart realmente piensa de las mujeres en su última aria o es sólo parte del momento que dramatúrgicamente vive el personaje?

¿Cómo llevar esto a una grabación de cd? ¿Cómo lograr la complejidad de cada uno de estos personajes en una interpretación? Cada uno de los cantantes de esta grabación dará una respuesta distinta.

Cesare Siepi, con esa voz oscura y aterciopelada, le dará a su Fígaro una profundidad poco usual. Por su parte Giuseppe Valdengo, con timbre encantador y una emisión digna de mención, hace creíble que el Conde sea capaz de enamorar a una mujer por su elegancia. Victoria de los Ángeles le da una oscuridad interesantísima a la condesa con una hermosa profundidad vocal, la interpretación de sus dos arias es impecable y un ejemplo de lo mejor del estilo mozartiano. Debo decir que Susana, por el contrario, no está a la altura del resto del elenco en este reparto. Su interpretación es correcta cuando mucho y de hecho, comete un error bastante notorio en la escena con Querubino en el gabinete de la condesa.

Una de las cosas más interesantes de este tipo de grabaciones es la reacción del público, así como el poder comparar los cambios en la interpretación mozartiana. ¿Qué ha cambiado? ¿La hemos enriquecido o la hemos empobrecido en nuestros días? Estoy segura de que cada uno de los escuchas de esta grabación tendrá respuestas personales e interesantísimas a estas preguntas.

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