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Concierto en Dresde
Pasión caribeña en la Semperoper
Lorena Jiménez Alonso
32 Dresdner Musikfestspiele. 20-V-2009 al 9-VI-2009. Jean-Yves Thibaudet, piano. Orquesta del Concertgebouw. Gustavo Dudamel, director. Obras de Chávez, Grieg y Prokofjew. Semperoper, Dresde.
El Festival de Música Clásica de Dresde atrae a casi 200.000 visitantes cada año y, en él, están presentes algunos de los mejores solistas y orquestas del mundo. El lema del festival de este año era «El Nuevo Mundo» y, como puente entre el Nuevo y el Viejo mundo, el viernes 23 de mayo fue el turno del joven director de orquesta venezolano: Gustavo Dudamel. El director de la Orquesta de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, director de la Orquesta Sinfónica de Göteborg en Suecia y nuevo director titular de la Filarmónica de los Ángeles, se subió al podio de la histórica Semperoper para dirigir a la Royal Concertgebouw Orchestra de Ámsterdam.
Antes del concierto; Dudamel recibió el Premio Saeculum – que anualmente otorga el Festival de Dresde –, de manos del chelista y actual director del encuentro Jan Vogler, como reconocimiento al trabajo realizado al frente de la Orquesta Simón Bolívar. El premiado director de fulgurante trayectoria, derrochó vitalidad y entusiasmo –saltos incluidos – con sus (¿excesivos?) movimientos de batuta, al frente de la formación holandesa-número uno en el ranking de las mejores orquestas sinfónicas del mundo, según la revista Gramophone. El director venezolano volvió a demostrar que es un fenómeno del espectáculo y no decepcionó a sus entusiastas seguidores. Dudamel levantó expectación, contagió pasión y encandiló a un público que le ovacionó.
El concierto se inició con la vigorosa y colorida orquestación de la “Sinfonía india”, la obra que dio fama mundial al mexicano Carlos Chávez. Dudamel buscó grandes contrastes sonoros, aunque marcó los Tempos quizá demasiado rápidos, lo que no permitió a la cuerda articular bien su fraseo. La Quinta de Prokofjew, sometida a un ritmo frenético y, su encendida versión del Concierto para piano y orquesta de Grieg, con el pianista francés Yves Thibaudet, cerraron la velada. El volumen orquestal no permitió apreciar la expresividad y el refinamiento de Thibaudet, que realizó su mejor interpretación con su propina de Chopin.
Fotografía cortesia DG © by Matthias Bothor
Escribir a Lorena Jiménez Alonso