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Estreno mundial

'La muerte de Garcilaso'

José Prieto Marugán

'La muerte de Garcilaso'

Chapí: La muerte de Garcilaso. Ópera en un acto. Texto de Antonio Arnao. Intérpretes: Aydin Ustuk (Garcilaso de la Vega), Birgül Su Auric (Elena de Zúñiga, esposa de Garcilaso), Marcello Lippi (Carlos V), Tevfik Rodos (Capitán Lara), Coro y orquesta de la Ópera Estatal de Esmirna. Dirección musical: Tulio Gagliardo. Dirección de escena: Carlos Durán. Teatro de Rojas (Toledo), 28 de mayo de 2009.

Poco podría imaginar Ruperto Chapí que a los 135 años de ser escrita se estrenaría su ópera en un acto La muerte de Garcilaso, trabajo escrito a sus 24 años con el que justificaba su beca en la Academia de Bellas Artes de Roma. La iniciativa se debe a un acuerdo suscrito entre la Fundación Garcilaso de la Vega (creada para poner en valor la figura de Garcilaso (h. 1501-1536), uno de  los grandes escritores del Siglo de Oro), el Ayuntamiento de Toledo y el Teatro de Esmirna (Turquía). El tenor alicantino Rafael Lledó encontró la partitura original manuscrita en la Biblioteca del Conservatorio de Madrid y Tulio Gagliardo, responsable artístico de la Ópera de Esmirna, se ha encargado de realizar algunas pequeñas adaptaciones vocales e instrumentales que no modifican melodías ni armonías originales. Hubo un preestreno en Esmirna el 9 de mayo pasado coincidiendo con el primer centenario de la muerte del compositor y en Toledo se han ofrecido tres funciones de la ópera con dos repartos: el indicado arriba y el formado por Rafael LLedó (Garcilas), Nancy Rodríguez (Elena) y Gökhan Koç (Carlos V), repitiendo Tevkif Rodos.

El libreto de Antonio Arnao (que también escribió los de otras dos obras de Chapí: La hija de Jefté y Las naves de Cortés), narra la muerte de Garcilaso en la batalla, cerca del castillo de Frèjus en el Mediodía francés, luchando en el ejército del emperador Carlos V. El poeta-guerrero es uno de los voluntarios que se ofrecen para asaltar el castillo. Su esposa Elena, recién llegada al campamento militar, tiene una visión en la que ve a su esposo muerto, lo que se convertirá, desgraciadamente, en realidad.

La ópera de Chapí, una de sus primeras obras, no es un mero ejercicio de estudiante, ni tampoco un trabajo de compromiso, sino una partitura de importancia, muy elaborada en la orquesta y con un relevante tratamiento de las voces. Las oberturas de los dos cuadros que la estructuran son amplias y densas páginas instrumentales, con entidad propia (la del segundo cuadro es prácticamente una gran marcha fúnebre) y detalles que demuestran el conocimiento orquestal del incipiente compositor.

La parte vocal está muy bien repartida y comienza con la intervención  del Capitán Lara arengando a los soldados para la batalla (“Torpe vergüenza”) entre los que destaca Garcilaso de la Vega. Éste entona una bellísima arieta (“Era una noche lóbrega”) con un elaborado acompañamiento del arpa, antes de fundirse en un abrazo con su esposa cantando un atractivo dúo (“¡Ah! Tierna Elena”). El Emperador Carlos acepta la presencia de la dama (Terceto: “Por esa noble merced”) y se incorpora al concertante que cierra el primer cuadro (“Combatí como noble soldado”) ya con Garcilaso herido de muerte.

En el segundo cuadro la protagonista es Elena que, a los pies del féretro de su esposo canta una muy emotiva aria (“¡Ay, mi bien!, tus ojos cierra”).

Chapí: La muerte de Garcilaso

El coro tiene una presencia sólo masculina (es un coro de soldados) en el comienzo del primer cuadro y, ya en composición mixta, apostilla la escena de la batalla y da cobertura a la del enterramiento del poeta-guerrero.

La Opera Estatal de la ciudad turca de Esmirna es un conjunto importante, disciplinado y eficaz. La orquesta (aquí unos 40 músicos) sonó bien a pesar de la escasez de espacio en que hubo de situarse. El coro, unas 48 voces, atento, afinado y compacto, cantó con gusto, sintiéndose cómodo y respondiendo a las indicaciones de Tulio Gagliardo que controló la orquesta y la escena con solvencia, atento a los detalles, sin agobiar a los intérpretes y destacando los momentos más relevantes.

Adyn Ustuk, tenor, de voz lírica con especial brillo en los grandes agudos finales, dio vida al héroe Garcilaso luciéndose especialmente en la ya citada arieta y en el aria de su muerte, a pesar de cantarla en incómoda posición. Buirgül Su Ariç hizo el papel de Elena con eficacia y dando el dramatismo adecuado en la despedida final de su esposo. El barítono Marcello Lippi dio perfectamente la voz y el tipo de Carlos V: figura imponente y voz poderosa, brillante y enérgica. El bajo Tevfik Rodos hizo el papel del Capitán de los tercios, con profesionalidad.

El vestuario y la puesta en escena de estilo clásico, llamó la atención en el segundo cuadro en el que Carlos Durán supo mostrar un impresionante cortejo fúnebre con presencia de toda la compañía y a pesar de las reducidas dimensiones de la escena.

En resumen, una muy buena representación para una ópera que, sin ser obra maestra, tampoco merecía el olvido. ¿Cuántas tenemos como ésta durmiendo en archivos y bibliotecas?

Fotografías cortesía del Teatro de Rojas (Toledo)

Escribir a José Prieto Marugán