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Ciclo Palau 100
Más épico que afectuoso
Albert Ferrer Flamarich
Ciclo Palau 100. Palau de la Música Catalana. Barcelona. 2-6-2009. Intérpretes: Mojca Erdmann, soprano; Wiener Symphoniker Orchestra; Fabio Luisi, director. Obras: Haydn: Sinfonía nº 82 en Do mayor. Mahler: Sinfonía nº 4.
Los tópicos hablarán de desnudez de texturas, interés por la estructura y cuidado de los matices expresivos. Es decir, acabados técnicos de alta gama en una lectura límpida y con gesto firme de Fabio Luisi. Los modernos hablarán del logrado idiomatismo sin necesidad de instrumentos de época pero con los preceptos comunes en cuanto a vibrato y articulación. Otros admirarán el equilibrio y fluidez del conjunto y del discurso, con sus bien llevadas tensiones y la eficacia individual de los músicos de una orquesta que recuerda el flojo nivel de las formaciones catalanas. Esto podría ser lo referente a la Sinfonía núm 82 de Haydn, con detalles como el difuminado paso del minueto al trío.
En cambio, siendo una lectura sugerente y planificada, Luisi debería enfocar sus preceptos hacia Beethoven o Brahms más que a la Cuarta de Mahler. Su concepto es poco simbolista, risueño e inocente. He ahí el áspero desarrollo del primer movimiento a caballo de la febrilidad y el intimismo con un carácter bastante expositivo y la eficacia perlocutiva de la scordatura en el segundo movimiento. Con algún rubato y ritardando discutibles –cierre del primer movimiento-, en parte por la coerción del tempo, el exceso de fuerza convirtió el clímax del Ruhevoll en un brinco más propio de la Titán. Y es que sin ser expresionista, Luisi impulsó en lo vigoroso los tiempos impares emparentándolos con la fisicidad de la Tercera sinfonía. Opción aceptable en la que no encajó el canto exquisito y delicado de Mojca Erdmann: le falta cuerpo vocal. La Cuarta requiere una voz de lírica pura capaz de adelgazar el sonido, no a lírico-ligeras que ni por volumen ni por comodidad en la tesitura suelen complacer del plenamente.
Escribir a Albert Ferrer Flamarich