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Crítica de discos
El Corpus Christi de 1751 en Toledo
Joaquim Zueras Navarro
Corpus Christi en Toledo, 1751. Misa y Villancico de Jaume Casellas. Intérpretes: Sphera AntiQva y Memoria de los Sentidos. Dirección: Carlos Martínez Gil. Columna Musica 1CM0208, distribuido por Diverdi.
Aproximación
En 1751 José de Nebra es nombrado vicemaestro de la Capilla Real como ayudante del maestro Corselli. Fernando VI promueve la restauración del Archivo de Música de la Capilla Real, muy mermado a causa de del incendio del Real Alcázar, por lo que se solicita permiso a la catedral de Toledo para copiar sus libros de canto llano. Muere en Roma el catalán Domenec Terradellas, cuya útima ópera “Sesostri” acababa de estrenarse en Venecia con notable éxito. Farinelli sigue organizando las fiestas reales, favoreciendo la representación de óperas de compositores italianos. El repertorio de la corte sigue enriqueciéndose con las aportaciones de Scarlatti, José Herrando y Domingo Porretti.
El Corpus Christi de 1751 en Toledo
La tarde del miércoles 28 de mayo, día anterior al Corpus, el templo primado se encontraba abarrotado de fieles y curiosos. Se celebraron con gran solemnidad las primeras vísperas, interpretando varias veces el Tantum Ergo sotenido por órganos y ministriles. Danzaron los seises y los gigantones hasta el canto de completas. Por la noche se rezaron maitines en la capilla del Sagrario, donde aguardaba la custodia. A la amanecida siguieron los maitines y luego los laudes, preludio de la misa en la que se consagraban las dos Formas que se colocaron en el viril y éste en la custodia, saludada con abundante incienso e himnos eucarísticos. Después voltearon todas las campanas y, mientras se entonaba el Pange Lingua, la custodia fue llevada a la capilla mayor y la procesión se puso en marcha, engalanadas las fachadas y mitigada la canícula con toldos o cielos. Abrió la marcha el pendón de la Cofradía de la Caridad, por ser la más antigua, a la que siguieron otras representando distintos oficios, las cruces de la Catedral y de las parroquias, las hermandades y cofradías sacramentales. Intercaladas entre la representación seglar, iba la tarasca, serpiente monstruosa con la madama (representación de Ana Bolena) bailando en su lomo, gigantones y otros bailarines. A continuación desfiló la numerosa clerecía toledana seguida del cabildo. La campanilla, que portaba un subdiácono, anunciaba la custodia, llevada a hombros por doce sacerdotes y detrás, flanqueado por dos diáconos, el prelado mitrado. Sostenía los cantos religiosos un organillo portátil, apagando los sones populares previos. Los ministriles se insertaron entre el cabildo y la capilla musical. Los seises danzaron delante de la custodia. Ésta entró por la puerta de los Leones al mediodía, para volver a su lugar en la capilla mayor, siendo recibida con variadas muestras de fervor. A las dos se rezó la nona y, tras una pausa, las segundas vísperas con el canto del Tantum Ergo y el Magnificat. Hasta el día de la octava, el Santísimo quedó expuesto y velado sin interrupción por canónigos, beneficiados, racioneros y capellanes, entonando cada hora el himno Sacris Solemniis. Muchos fieles visitaron la capilla para ganar indulgencias.
El maestro de capilla
Jaume Casellas nació en Valls, Tarragona, en 1690. Se formó como puericantor en la iglesia de Santa María del Mar de Barcelona, en donde sucedió a su maestro Lluis Serra como director de coro. Como el resto de compositores catalanes de su época, asimiló en la Ciudad Condal las influencias italianas y centroeuropeas que introdujo la corte del Archiduque Carlos. Ganó las oposiciones como maestro de capilla en la catedral de Toledo en 1733. En 1751, año de la Missa Pange lingua / Sacris Solemniis, Casellas tenía 61 años. Por las Actas Capitulares sabemos que poco después de la festividad del Corpus se encontraba muy fatigado, pese a que disponía de músicos de gran calidad, por lo que pedía que se le exonerara de la carga de mantener y educar a los seises. La Misa está inspirada en los dos himnos del título. El estilo es ampuloso. Las voces, como se acostumbraba en las grandes celebraciones litúrgicas de entonces, divididas en dos coros. En cuanto a la instrumentación constan dobles partes para violines, oboes y clarines, a lo que se suma un fagot, un violonchelo, un contrabajo, una tiorba, timbales, clave y órgano. En el disco se ha añadido como entrada, tras la rueda de campanillas, el Himno Pange lingua en more hispano, el Tiento lleno, punto alto sobre el Pange Lingua, tono 5º, de Juan Bautista Cabanilles en el ofertorio y el Villancico al Santísimo Sacramento ¡Alarma, alarma, sentidos!, de Jaume Casellas. El conjunto resulta recio y sobrecogedor en su majestuosidad.
Sucesos posteriores
Tras el fallecimiento de Casellas en Toledo en 1764, le sucedió en el cargo Joan Rossell y a éste Francesc Juncà. Los autos sacramentales fueron definitivamente proscritos de las iglesias en 1765. Una Real Cédula de 21 de julio de 1780 prohibía las danzas y gigantones en las procesiones y demás ceremonias. Los seises dejaron de danzar, limitándose a cantar vestidos de ángeles con antorchas, acompañando la custodia. Las desamortizaciones siguientes redujeron hasta la parvedad lo que antaño fue la gran fiesta barroca de los sentidos. El 19 de julio de 1936 la iglesia de Santa María del Mar fue incendiada, con lo que más de la mitad de las composiciones de Casellas desaparecieron. Aún así, hoy se conservan unas 370. Desde el año 2005 los autos sacramentales han retornado al interior de la catedral toledana. Durante el Corpus del 2008 ha vuelto a sonar en ella la música de Jaume Casellas.
Coda
Obtener un sonido limpio, equilibrado y basado en un profundo respeto por la historicidad no es tarea fácil cuando interviene un doble coro y numerosos instrumentos dialogando en rico contrapunto, en el marco de una catedral de compleja acústica. De esta labor han salido airosos Sphera AntiQva y Memoria de los Sentidos, bajo la dirección de Carlos Martínez Gil, musicólogo que investiga la música de los siglos XVII y XVIII conservada en el archivo de la catedral de Toledo. Quisiera también destacar la interpretación de Juan José Montero del Tiento de Cabanilles en el órgano Verdalonga, situado en el coro de la catedral. Por último, los ensayos de Fernando Martínez Gil y Carlos Martínez Gil en la carpetilla del disco son sumamente interesantes.
Escribir a Joaquim Zueras Navarro