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Nuestra Zarzuela

Cançó d’amor i de guerra

José Prieto Marugán

Zarzuela lírica en dos actos. Texto de Luis Capdevila y Víctor Mora. Música de Rafael Martínez Valls. Estreno: 26 de abril de 1926, en el Teatro Nuevo, de Barcelona. Acción en la comarca del Vallespir, año 1793.

Personajes e intérpretes principales:

Francina, hija del Mestre Andreu, enamorada de Eloi, tiple (Josefina Bugatto)

Catrina, criada del Maestre Andreu, tiple cómica (Sr. Fontdevila)

Ferrán Ridau, hijo del alcalde (Sr. Bordas)

Eloi, forjador y enamorado de Francina, tenor (Francisco Godayol)

Galdric, forjador (Sr. Vega)

Garet, forjador  (Sr. Bofill)

Horaci, atolondrado revolucionario (Sr. Limona)

Baldiret,mozo de forja, enamorado de Catrina, tenor cómico (Sr. Cosín)

Mestre Andreu (Sr. Freixas)

L'Avi Castellet, viejo pastor y abuelo de Eloi, barítono (Sr. Gimeno)

Cançó d’amor i de guerra

Argumento.

Acto I. Eloi, Garet, Baldiret y Galdric, trabajadores de la fragua del maestro Andreu, comentan la noticia del día: Ferran Ridau, hijo del alcalde, pedirá la mano de Francina, la hija de Andreu. La noticia disgusta a Eloi y a la propia Francina, pues ambos están enamorados. Andreu entra en escena y, conforme a lo prometido (es su cumpleaños), da el día libre a sus trabajadores. Baldiret y Catrina sostienen un diálogo amoroso que es interrumpido por la presencia de Ferran que manda a Catrina en busca de Francina. Cuando ésta aparece, Ferran trata por todos los medios de conquistarla pero la muchacha le rechaza. Ferran termina insultando al novio de la chica cuando éste aparece. Entre ambos se entabla una discusión que es interrumpida por la aparición del maestro Andreu. A continuación los pastores, entre los que figura Castellet, felicitan al maestro y da comienzo la fiesta. En un momento determinado, el alcalde pide para su hijo la mano de Francina. Todo el mundo abandona la escena excepto Eloi cuando aparece Ferran armado con una pistola. En la refriega resulta malherido y Eloi huye precipitadamente.

Acto II. Han pasado dos meses. Sobre un fondo negro, un recitador sitúa el ambiente histórico. Estamos en 1793,el pueblo de París ha asaltado el palacio de Versalles; Luis XVI y maría Antonieta han sido guillotinados. Suenan los clarines de la República y los acordes de la Marsellesa llevan el anuncio de la revolución a todas partes, incluido el Vallespir.

Vueltos a la acción principal, es la víspera de la boda entre Francina y Ferran. Todos los personajes van apareciendo comentando la inminencia de la ceremonia. Entre los presentes está Eloi, disfrazado de mendigo que se da a conocer al hostelero preguntando por Francina. De esta forma se entera de que va a casarse con Ferran al día siguiente (la joven ha consentido por temor a que su futuro suegro se vengue en la persona de su padre) Poco a poco los personajes van haciendo mutis. Los últimos son Francina y su padre. Ambos se lamentan de que ella deba casarse con Ferran y la joven llora la ausencia de Eloi. Éste, que ha escuchado la conversación desde su escondite, entona la canción del forjador, pero la joven cree que se trata de una alucinación.

Es el día de la boda. Francina y sus compañeras van a la ermita a preparar la ceremonia. Francina consigue  quedarse a solas con Castellet y éste le asegura que no se casará con Ferran; aunque viejo aún se considera con fuerzas para impedir la boda. En la ermita aparecen Baldiret y Catrina llevando los objetos del culto. También entra Eloi con uniforme militar y manda a sus soldados en busca de Castellet. Cuando los militares regresan, la consiguiente escena sentimental es interrumpida por la llegada del alcalde y del maestro Andreu que se sorprenden al ver a Eloi como capitán de la República. De la iglesa salen Francina, Castellet, Baldiret y Catrina al tiempo que los soldados regresan trayendo prisioneros a Ferran, Garet y Galdiri. Eloi trae una orden de detención contra el hijo del alcalde por conspirar contra la República, pero Eloi desata a Ferran y le permite escapar. Igualmente libera al resto de los prisioneros. Por último promete a Francina volver cuando concluya una misión que le ha sido encomendada.

Comentario.

Pese a que la zarzuela es un fenómeno que se localiza principalmente en Madrid, no por ello deja de ser importante la contribución al género de otras regiones, en particular la de Cataluña. Desde que a principios del siglo pasado Enrique Morera emprendiera la aventura de dar a conocer un "teatro lírico catalán", la zarzuela española se ha enriquecido con títulos muy importantes entre los que destaca esta partitura de Martínez Valls, músico que consiguió dar a sus obras un excelente acabado, complemento de una rica inspiración y producto de una forma de trabajar tranquila y elaborada.

Sobre un libreto excelente, Martínez Valls escribió una música sentida y lírica, con cierta atmósfera wagneriana, en la que destacan momentos como la “Canción del forjador” (“Forjador, ben forjador”), en la que el protagonista canta a su profesión; la sardana, (“Ning, nang, ja la campana vol repicar”), entonada por Francina y un coro de aldeanas; sigue un intenso “Dueto de Francina y Eloi” y la “Canción de Horaci”, el revolucionario salonesco. Merecen escucharse las dos intervenciones protagonistas de L’avi Castellet: una en el primer acto (“Devallant de la muntanya”) y otra en el segundo (“Caminant pel mon va el vell pastor”). No podemos olvidar la referencia a la “Pregaria de Francina” (“Francina no tinguis pena”), la “Evocación del Pirineo”, entonada por Eloi y los soldados que le acompañan y la “Marcha heroica” con que se cierra la zarzuela. El número cómico está a cargo de Catrina y Baldiret que lo desarrollan en un simpático dueto, y se incluye, como cierre del primer acto un número musical titulado “Farándola”.

La música de Cançó d’amor i de guerra titulada inicialmente, Els soldats del Ideal, iba a escribirla el maestro Juan Bautista Lambert, experto en música militar, que rechazó el ofrecimiento. Completada la zarzuela por Martínez Valls, el general Milans del Bosch, por entonces gobernador militar de Barcelona, anunció su prohibición. Tras reunirse con los autores y realizar algunos cambios, entre ellos el del título, se autorizó su estreno y tuvo un éxito formidable. El compositor, en una entrevista publicada en 1930, declaraba que Cançó d’amor i de guerra se había representado en Cataluña más de dos mil veces.

Escribir a José Prieto Marugán