Discos y libros
- Marco Enrico Bossi: Reflexiones sobre el amor y la muerte
- Un Bruckner de referencia
- Registros históricos en Audite
- OpusMusica Jazz: Abe Rábade / Charles Mingus
- Obras para guitarra de Gracià Tarragó
- Mahler: Sinfonía nº 1 “Titán”
- Autobiografía de Prokofiev
- Música vocal en D+3
- Il Pianto di Maria
- Zarzuela en Salzburgo
- Deleite del alma
- Descubriendo a Arrieta: La conquista de Granada
- Sopra Scarlatti
- Dos libros sobre María Callas actualizan la vigencia del mito griego
- Cien años de la Banda
- Joseph Haydn y el cuarteto de cuerda
- Publicaciones y novedades
Índices
Crítica de discos
Un Bruckner de referencia
Albert Ferrer Flamarich
Bruckner: Sinfonía nº 7. Chicago Symphony Orchestra. Bernard Haitink, director. Referencia: CSO Live 901 706 2007, DDD, 2007, CD Duración: 67:29.
Igual que su Mahler, el Bruckner de Haitink es menos idiomático y variado que el de otros directores. No parecen preocuparle la energía como a Schuricht, ni el análisis extremo como a Klemperer, sino más bien el recorrido anímico. Su austeridad y las muy bien soportadas tensiones tienden hacia el objetivismo de Horenstein de quien comparte la renuncia a la decoración de la más bella sinfonía de Bruckner. Ello se refuerza por la depuración tímbrica -cuerdas y metales- y por la construcción coherente y unitaria basada en un lirismo que homogeniza la sinfonía. Si profundo en Bruckner implica trascendencia o intensidad quizá no sea la lectura modelo pero, sin duda, Haitink la construye desde la sabiduría y la reflexión.
De texturas muy diáfanas demuestra un gran sentido de la dinámica (como Abbado, DG) y el fraseo, con gran transparencia y una fluidez ejemplar. Todo bastido con organicidad y un aliento refinado y cálido. Un ejemplo son los crescendi y la coda del primer y último movimientos, solemnes y sin paroxismo; y los acentos pre-malherianos del Adagio con su opcional estallido de platos y triángulo.
Haitink juega, pues, con la via da levare sacando peso y con una especificidad sonora que puede recordar al último Celibidache. Por su parte, la distensión en la forma se asemeja a Karajan (1970, EMI) y hace creer en unos tempi más extensos de lo que son. El resultado es una preponderancia lírica que presenta un Bruckner nada críptico. Al contrario, abierto y que puede convencer hasta el melómano más refractario.
Escribir a Albert Ferrer Flamarich