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Crítica de discos

Un Bruckner de referencia

Albert Ferrer Flamarich

Bruckner: Sinfonía nº 7. Chicago Symphony Orchestra. Bernard Haitink, director. Referencia: CSO Live 901 706 2007, DDD, 2007, CD Duración: 67:29.

Bruckner: Sinfonía nº 7. Chicago Symphony Orchestra. Bernard Haitink

Igual que su Mahler, el Bruckner de Haitink es menos idiomático y variado que el de otros directores. No parecen preocuparle la energía como a Schuricht, ni el análisis extremo como a Klemperer, sino más bien el recorrido anímico. Su austeridad y las muy bien soportadas tensiones tienden hacia el objetivismo de Horenstein de quien comparte la renuncia a la decoración de la más bella sinfonía de Bruckner. Ello se refuerza por la depuración tímbrica -cuerdas y metales- y por la construcción coherente y unitaria basada en un lirismo que homogeniza la sinfonía. Si profundo en Bruckner implica trascendencia o intensidad quizá no sea la lectura modelo pero, sin duda, Haitink la construye desde la sabiduría y la reflexión.

De texturas muy diáfanas demuestra un gran sentido de la dinámica (como Abbado, DG) y el fraseo, con gran transparencia y una fluidez ejemplar. Todo bastido con organicidad y un aliento refinado y cálido. Un ejemplo son los crescendi y la coda del primer y último movimientos, solemnes y sin paroxismo; y los acentos pre-malherianos del Adagio con su opcional estallido de platos y triángulo.

Haitink juega, pues, con la via da levare sacando peso y con una especificidad sonora que puede recordar al último Celibidache. Por su parte, la distensión en la forma se asemeja a Karajan (1970, EMI) y hace creer en unos tempi más extensos de lo que son. El resultado es una preponderancia lírica que presenta un Bruckner nada críptico. Al contrario, abierto y que puede convencer hasta el melómano más refractario.

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