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XIV Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo

Murray Perahia y Nelson Freire en el CGI

Antonio José López Domínguez

Murria Perahia

XIV Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo. Murria Perahia (piano). J. S. Bach: Partita en Mi menor, BWV. 830, L. v. Beethoven : Sonata para piano nº 15 en Re mayor, Op. 28 "Pastoral",  J. Brahms: Variaciones y fuga sobre un tema de Haendel, Op. 24. Auditorio Nacional de Música de Madrid. Martes, 2 de junio de 2009, 19:30 h.

Murray Perahia (Nueva York, 1947) se presentó el pasado mes de Junio en el CGI de la Fundación Scherzo, presentando un programa de autores de distintas generaciones pero totalmente interrelacionados como son Bach, Beethoven y Brahms. Un repertorio que presenta en sí mismo toda una evolución del instrumento. Tres autores, tres periodos, tres concepciones musicales distintas que fueron abordadas con gran versatilidad y un sentido de la musicalidad extraordinario.

En Bach asistimos a una versión impecable, muy clara en su concepción, basada en una articulación excelente y una sonoridad cristalina. Recreó cada frase con continuidad en su sentido exacto, abordando de forma extraordinaria la enorme dificultad mecánica de la obra.

Con Beethoven siguió haciendo gala de su cuidada técnica para conseguir una brillante interpretación. El equilibrio y la naturalidad fueron las bases de una expresión limpia, precisa y descriptiva, sin ningún tipo de exceso sonoro. El primer y cuarto movimiento estuvieron algo pasados de tempo.

La segunda parte fue dedicada a las Variaciones de Brahms. Fueron ejecutadas con una abrumadora claridad y sin ningún tipo de artificio, con un amplio dominio de todos los recursos técnicos requeridos en cada una de las variaciones, dentro del tono severo que demanda la obra.

Para despedir el recital interpretó dos impromptus de Schubert para redondear la filiación germana del programa. Un concierto formidable al que el público correspondió con grandes ovaciones.

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XIV Ciclo de Grandes Intérpretes de la Fundación Scherzo. Nelson Freire (piano). Schumann:  Papillons op. 2, Brahms: Sonata, op. 2 n°2, Chopin: Barcarolle en fa sostenido mayor, op.60, 2 Mazurkas, op.41 n° 1 en do sostenido menor y op. post. en la menor, 4º Scherzo, Debussy: 3 Preludios (1er cuaderno): " Les sons et les parfums tournent dans l'air du soir", "Les Collines D'Anacapri" y "Ministrels", Villa-Lobos: Alma Brasileira y Dança do Índio Branco. Auditorio Nacional de Música de Madrid. Martes, 30 de junio de 2009, 19:30 h.

Nelson Freire

Nelson Freire (Boa Esperanza, 1944) no es lo que se dice un pianista popular en España frente a otros nombres como Zimerman, Pollini o Sokolov, y tristemente se evidenció en el patio de butacas ante su tercer recital dentro del Ciclo de Grandes Intérpretes. El pianista brasileño es un virtuoso que vive al margen del circuito comercial e incluso del mundo discográfico. Pero solamente eso. Un tipo de pianista fuera de lo normal pero un artista de primerísima línea que deleitó a los allí presentes con un concierto espectacular.

Ante ese programa se esperaba con gran expectación su versión de Brahms, pero a última hora se realizaron cambios y se prescindió de esta obra. Su apariencia tranquila, incluso frágil, es absolutamente antagónica frente a su clase ante el instrumento. No en vano se dirigió al auditorio para decir que estaba algo enfermo y de ahí las modificaciones en el  programa.

Asistimos ante una versión muy meditada y a la vez cálida, de gran ligereza, de Schumann. Con Chopin se confirmó lo que ya había anunciado hasta el momento y fue la tónica general del recital: un discurso musical dialogante y confidente dentro de un ambiente cálido y cercano, casi de carácter vocal. Todo dentro de un dominio técnico extraordinario: ataque, pedal, octavas, dinámica…

Ya en la segunda parte cautivó con un Debussy magistral, pleno de poesía, con un toque personal basado en un magnífico equilibrio de planos sonoros y ajustes rítmicos que cobraban vida por inercia, adquiriendo su propio color. Cerró con las obras de un Villa-Lobos multitímbrico, mezcla de tradición y folklore, donde destacó la frenética  versión de ‘Dança do Índio Branco’.

Fue un recital de grandes ovaciones. Y no era para menos. Asistimos sin lugar a dudas a un concierto impecable, de una sonoridad plena y redonda. Esta actuación contribuye a un mayor conocimiento y reconocimiento de su calidad.

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Fotografías © Rafa Martín, cortesía de la Fundación Scherzo

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