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OpusMusica Jazz

Abe Rábade / Charles Mingus

Ángel González Rodríguez

Este mes presentamos dos grabaciones muy distintas. La primera hecha aquí, en solitario, por uno de los pianistas más interesantes del jazz actual. La segunda, el sexteto de Mingus en París en una sesión histórica que significó la vuelta de Mingus en 1970.

Abe Rábade. Piano Solo

Abe Rábade. Piano Solo.Karonte.

Abe Rábade. Piano Solo.Karonte.

Hace poco más de un año comentábamos en OpusMusica la hasta ahora última grabación de Abe Rábade, Open Doors, en la que se rodeaba de un septeto en el que estaban Perico Sambeat al saxo y Chris Kase a la trompeta. Destacábamos de este disco su capacidad para ir de lo local a lo Universal, de Galicia al mundo.

El origen de Piano Solo hay que buscarlo dos años atrás, en 2007, fecha en que junto al ilusionista Kiko Pastur decide crear un espectáculo en el que buscan nuevas formas de expresión combinando los mundos del jazz y la magia. El resultado es Jazzia, presentado en el teatro Colón de A Coruña en Octubre de 2008. En el apartado musical, Abe Rábade ofrecía temas de piano solo a la vez que un recorrido por los diversos estilos jazzísticos.

En la presente grabación en cd, cada tema tiene una dedicatoria, lo que hace que la propuesta de Piano Solo, se convierta en una propuesta muy personal e introspectiva, desgranando parte del mundo interior del pianista. Tenemos nombres propios como Richard Angstadt, Carlos Asorey, Lennie Tristano, Dave Frank o, especialmente los propios padres del pianista; pero también referencias a personajes anónimos en una admirable acción de reconocimiento y de sacarlos del olvido, de hacerlos visibles: “a los represaliados”, “a los que observan” y “a los que transcienden lo que para ellos está escrito”; también hace mención a lo inmaterial, a las inquietudes propias de búsqueda y desarrollo como ser humano: “a lo que está por encontrar” o “a la realidad inmaterial”. Por último dedicación para su pasión “la fabulosa tradición del stride piano”.

Piano Solo se convierte así, no sólo en una gran disco de jazz, si no también en una exploración del mundo de Abe Rábade, uno de nuestros mejores músicos de jazz.

+ información

En su web se pueden seguir todos sus proyectos, leer alguna entrevista y escuchar temas de sus trabajos. Atención también a sus conciertos.

Charles Mingus. The Complete America Session

Charles Mingus. The Complete America Session.Universal Music. Eddie Preston, trompeta; Charles McPherson, saxo alto; Bobby Jones, saxo tenor; Jaki Byard, piano; Charles Mingus, contrabajo; Dannie Richmond, batería.

Charles Mingus. The Complete America Session

La segunda mitad de la década de los 60 no había sido muy buena para Charles Mingus. El duro golpe que supuso la muerte de Eric Dolphy en 1964, así como sus paranoias, depresiones y obsesiones convirtieron esos años en un período de ausencia creativa en el que no pudo encontrar una idea que significara una renovación musical. Ya no quedaba nada del músico que fue capaz de aportar un punto de vista diferente a la historia del jazz.

En octubre de 1970, Mingus se encontraba en París de gira y ante la oferta de 15,000$ se decidió a volver a entrar en el estudio, lo que no hacía desde que en 1963 grabara Mingus, Mingus, Mingus. Acompañado de grandes músicos entre los que estaban su inseparable Dannie Richmond a la batería y el magnífico Jaki Byard al piano, el grupo se reunió la noche del 31 de octubre en los estudios Decca de París para grabar un disco para el sello America.

Aunque la sesión no comenzó muy bien, con un flojo y triste I Left My Heart in San Francisco, Mingus pronto intentó cambiar el ambiente y se decidió por su homenaje a Charlie Parker Reincarnation of a Lovebrid, a la que sigue Peggy’s Blue Skylight, cuya melodía bebe directamente del tema anterior y que sube al nivel considerablemente. Y es en ese instante, tras esta interpretación, a las dos de la mañana, cuando el conserje del edificio corta la luz pensando que no quedaba nadie en el edificio.

Dicen los libros de historia del jazz que la furia de Mingus en ese momento fue inmensa y que tras la gran “tormenta” de ira que se produjo, la calma nos trajo una actitud diferente en el sexteto. Love Is a Dangerous Necessity, un comienzo mucho mejor para una sesión que I Left My Heart in San Francisco, fue seguido de Blue Bird, en la que destaca la magnífica improvisación de Eddie Preston sin nada que envidiar a la original en la que Miles Davis tocaba la trompeta.

Pero lo mejor estaba por llegar. Visto ahora con la perspectiva de toda la sesión, da la impresión de que todo era una preparación para llegar al último tema. Pithecanthropus Erectus es la pieza clave de Mingus, la que le dio un lugar en el mundo de la música contemporánea, un alarde genial de composición, la obra de un genio. Hasta el momento sólo existía una grabación del tema, lo que le daba un carácter legendario. Volver a grabarlo entonces y en las condiciones en las que Mingus se encontraba era una de las mayores apuestas de su carrera. La interpretación fue una auténtica obra maestra. Eran las 5 de la mañana del 1 de noviembre de 1970. Como lo hacen las almas perdidas el día de Halloween, Mingus estaba de vuelta en el mundo.

La importancia de esta edición de Universal está en el segundo disco que contiene todo lo que ocurrió esa noche. Seguir en orden cronológico las pistas de Pithecanthropus Erectus, con sus falsos comienzos, los ensayos, las explicaciones de Mingus y las tomas diferentes es el mejor documental de lo que significa una sesión de jazz, de la manera en que se va dando forma a los temas. Una edición de lujo que contiene un gran libreto que cuenta alguna de estas cosas y muchas más.

+jazz

Sin duda alguna el mejor complemento a una grabación de Charles Mingus es leer su autobiografía Menos que un perro, una dosis de surrealismo que concuerda perfectamente con el carácter del músico. Por otra parte, recomendar la escucha de Spoke, grupo de Brooklyn que busca nuevos caminos en el jazz.

Escribir a Ángel González Rodríguez