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Crítica de discos

Il Pianto di Maria

Javier M. Carmena

Il Pianto di Maria (The Virgin's Lament). Obras de Antonio Vivaldi, Giovanni Battista Ferrandini, Biagio Marini, Claudio Monteverdi, Antonio Vivaldi, Francesco Conti, Johann Georg Pisendel. Intérpretes: Il Giardino Armonico, Giovanni Antonini, Bernada Fink (mezzosoprano). Editions de L'Oiseau Lyre, (Decca), ref.: 47814665.

Perdóname, Eterno Padre, pero tu gracia es un gran martirio.

Il Pianto di Maria

Con estas angustiosas palabras comienza Il pianto di María; título destinado al segundo proyecto discográfico de Il Giardino Armonico para el sello L'Oiseau Lyre que, bajo la pulcra mirada de su director Giovanni Antonini explora la pasión de Cristo a través de los ojos de la Virgen María.

A pesar de los textos y su contenido, no podemos calificarlo de música sacra. Se trataría más bien, de una historia trágicamente humana comparable con las óperas de Händel o Vivaldi, con melodías cargadas de una fuerza y belleza apabullantes, y recitativos donde la desesperación y la congoja dejan al oyente sin respiración; sinfonías e intermedios orquestales que nos hacen de guías narrativos anticipando el fatal desenlace.

El disco se inicia, a modo de preludio, con la Sonata RV 130 de Vivaldi Al Santo Sepolcro, al que le sigue la Sinfonía que lleva el mismo título; obras anómalas de solo dos movimientos que Antonini dirige con gran nitidez, resaltando todo el tejido contrapuntístico y los ricos cromatismos, muy lejano de todo el virtuosismo que Vivaldi suele ofrecernos en sus obras concertantes.

El plato principal del disco lo constituye la obra, atribuida durante siglos a Händel, Il Pianto di María (Cantata sacra para cantarse delante del Santo Sepulcro). Desde 1993, y tras diversos estudios, quedó demostrado de manera convincente que esta atribución era falsa y que la verdadera autoría de la obra corresponde a Giovanni Battista Ferrandini (c.1710-1791), compositor e instrumentista de la corte de Munich. La ejecución de la obra por parte del conjunto instrumental es magistral: cada ataque, articulación, fraseo y dinámica está perfectamente estudiada, sobre todo en los potentes y descriptivos recitativos, en donde la carga dramática es mas abundante, sin olvidar la excelente forma de acompañar a la solista en las arias. Aunque no alcanza la perfección, la mezzo argentina de aterciopelada y homogénea voz, está correcta; acompaña a todo el conjunto, como un instrumento más, con buena dicción, legato y fraseo; desempeñando el duro papel de la desconsolada madre. Aunque no llega a reflejar el constante dramatismo que debería acompañar esta página musical, sí que otorga a los recitativos cierta carga dramática que decae un poco en las arias, quedando el conjunto un tanto desencajado y carente de línea argumental.

No ocurre esto en Il Pianto della Madonna de Claudio Monteverdi (1567-1643), obra que podíamos calificar como "travestismo espiritual": ya que esta obra fue escrita 30 años antes bajo el título Il lamento de Arianna, composición musical totalmente profana, cuyo texto fue adaptado por el compositor otorgando así a la obra un carácter sacro. Sin embargo la ejecución de la parte solista, adecuada a los cánones del declamado monteverdiano, otorga a la pieza una fuerza e histrionismo propios de los operas de Monteverdi pero alejados del carácter de recogimiento e intimismo que parece sugerir el texto latino.

Cerrando el trabajo nos encontramos con una primera grabación mundial, Il Martirio di San Lorenzo de Francesco Conti (1681-1732) compositor de la corte vienesa, del cual solo se registra el aria Sento gia mancar la vita, y dos obras orquestales: un Passacaglio para cuerdas de Biaggio Marini (1594-1663) y una Sonata para dos oboes y cuerdas de Pisendel (1687-1755) moldeadas las dos obras a la manera de la sonata y sinfonía Al Santo Sepolcro del Prete rosso.

Escribir a Javier M. Carmena