Nuestra Zarzuela
San Antonio de la Florida
José Prieto Marugán
Zarzuela cómica en un acto y dos cuadros en prosa. Texto de Eusebio Sierra. Música de Isaac Albéniz . Estreno: 26 de octubre de 1894, en el Teatro Apolo, de Madrid. Acción en Madrid, reinado de Fernando VII
Personajes e intérpretes principales:
Irene, soprano, (Joaquina Pino).
Doña Ascensión, madre de Irene, soprano (Pilar Vidal).
Rosa, novia de Gabriel, soprano (Ángela Llanos).
Don Lesmes de Calasparra, realista, barítono (Manuel Rodríguez).
Don Enrique Cifuentes, tenor (Isidro Soler).
Gabriel, novio de Rosa, tenor (Sr. González).
Joaquín, padrino de Gabriel, barítono (Sr. Castro).
Argumento.
Acto I.
Entre los majos y majas que regresan de un paseo por las orillas del Manzanares, se encuentra Enrique, un liberal que es perseguido por las autoridades por haber dicho que el rey tiene la nariz muy larga. Don Lesmes, rival político de Enrique, es el principal instigador de esta persecución porque de esta manera conseguirá que el joven se aleje de Irene, por la que él también se interesa. Gabriel cuenta a Rosa que Enrique espera un cambio de Ministro que le libere de la persecución.
Gabriel y Rosa van a casarse al día siguiente en San Antonio de la Florida y Enrique, disfrazado de franciscano, tratará de aprovechar la ceremonia para encontrarse con Irene.
Irene y Doña Ascensión se encuentran con don Lesmes que les dice que Enrique ha sido detenido acusado de conspiración. La noticia es fasa, pero don Lesmes avisa, en un aparte a Doña Ascensión, de la intención de Enrique de raptar a Irene durante la celebración de la boda.
Al día siguiente, en el merendero de la Florida, Joaquín prepara el convite. Don Lesmes se presenta, disfrazado de franciscano y se cruza con Enrique, que se oculta bajo el hábito de un fraile mercedario, porque no encontró el de franciscano que buscaba. Esta circunstancia dará lugar a curiosas y simpáticas confusiones entre ellos.
Al finalizar la boda y en medio de los bailes y los vivas a los recién casados, unos alguaciles detienen a don Lesmes creyendo que es Enrique disfrazado. Todos saben que la detención se aclarará en seguida, pero aparece doña Ascensión con la noticia de que ha caído el Ministro; su lugar lo ocupa un amigo del padre de Enrique, con lo que el muchacho dejará de ser perseguido y podrá casarse, sin problemas, con Irene.
Comentario.
Albéniz lo intentó en la zarzuela al principio de su vida, dirigiendo una compañía de zarzuela (a los 22 años en 1882) y estrenando algunas obras: Cuanto más viejo, Catalanes de Gracia, y El canto de [la] Salvación, pero la zarzuela era una manera de ganarse la vida en la que no acertaron ni Albéniz, ni Falla, ni Turina, ni Granados, a pesar de su Goyescas, concebida primeramente para el piano.
San Antonio de la Florida fue compuesta en el verano de 1894 en París y se presentó en el Teatro de Apolo bajo la dirección del propio Albéniz que vio cómo su obra no era bien recibida. Las opiniones que nos han llegado sobre esta acogida son opuestas: Para unos, había intenciones de dificultar el estreno: Granados escribe: "Había unas ganas de patear la obra que daban miedo. He sufrido horriblemente! Gracias a los amigos que estábamos en el teatro, pero creí que no se acababa nunca".
La prensa, por otra parte no mostró el más mínimo entusiasmo. La clave de estas reacciones la resumió Eduardo Muñoz en El Imparcial : “… Albéniz se ha embarcado en una fragata para atravesar un río. Sobra embarcación o falta agua; sobra música o falta río”. La traducción de esta opinión es que la música era muy ambiciosa y de mas nivel que el que se requería –y se esperaba- de una partitura de género chico. En este tipo de obras lo más importante y lo más difícil es el equilibrio, entre la historia que se cuenta, el texto que la narra y la música que la acompaña. Cuando falla alguno de estos elementos, aunque los otros sean buenos, el conjunto no funciona.
La música de esta obra, la componen ocho números, entre los que desatacan varios: la llamada “ronda de alguaciles y voluntarios realistas”, encomendada al coro; la delicada “Canción del pajarito”, que permite el lucimiento de Irene, el dúo entre los dos enamorados, un intermedio instrumental que acompaña la salida de los alguaciles, la simpática escena de la boda, a ritmo de sevillanas, y un atractivo quinteto protagonizado por Irene, doña Rosa, doña Asunción, Enrique y don Lesmes, estructura formal infrecuente en el género chico.
La partitura de San Antonio de la Florida desapareció durante la guerra civil; en 1954, Pablo Sorozábal, realizó una nueva orquestación a partir de una partitura para canto y piano, y en 1999 Emilio Casares, encontró unos materiales de orquesta en el Teatro Tacón de La Habana. que sirvieron a José de Eusebio para reconstruir, con no poco esfuerzo, la esta singular página de Albéniz.
Escribir a José Prieto Marugán
