. .

Crítica de discos

Las zarzuelas de Argenta (II)

José Prieto Marugán

Antología de la Zarzuela. Preludios e intermedios. Gigantes y cabezudos. El barberillo de Lavapiés. La del Soto del Parral. La alegría de la huerta. La boda de Luis Alonso. La corte de Faraón. Los de Aragón. Luisa Fernanda.  El Caserío. El rey que rabió. La fama del tartanero. La montería. Jugar con fuego. Molinos de viento. Los diamantes de la corona. Varios solistas. Coro Cantores de Madrid. Gran Orquesta Sinfónica. Directores: Ataúlfo Argenta. Benito Lauret. Indalecio Cisneros. Vocación (16 CD). Distribuido por CatMusic.

Las zarzuelas de Argenta 1

Nueva entrega de las antiguas grabaciones de Ataúlfo Argenta que, a pesar de los años transcurridos, continúan siendo recomendables desde el aspecto interpretativo y, en algunos casos, la única opción de escuchar ciertas obras. A ellas hay que añadir dos dirigidas respectivamente por Benito Lauret (La dama del tartanero) y por Indalecio Cisneros (La montería).

La obra de ambiente aragonés más popular es Gigantes y cabezudos de Fernández Caballero. La versión está interpretada por Ana María Iriarte, que construye una “romanza de la carta” intensa aunque algo comprometida en la región más alta. La secundan muy correctamente María Teresa Erdozain, María Prieto, Carlos Munguía y Nicolás Aldanondo. Destaca la gran labor del coro, tanto en la escena inicial del mercado como en el célebre “Coro de repatriados”.

Otra zarzuela aragonesa es Los de Aragón, homenaje a la jota del valenciano José Serrano. En esta breve página, podemos disfrutar sin reserva de la voz casi baritonal del tenor Carlos Munguía, con agudos vibrantes y redondos y de una Toñy Rosado magnífica en la conocida “Palomita aragonesa”.

Con La del Soto del Parral, magnífica partitura de Soutullo y Vert, nos adentramos en las tierras de Segovia. Manuel Ausensi y Carlos Munguía, (Germán y Miguel, respectivamente), ofrecen muchos y buenos detalles interpretativos a los que se suman Toñy Rosado y Teresa Berganza, en los papeles de Aurora y Catalina. La del Soto contiene mucha y muy elaborada música con momentos corales relevantes como el “Coro de enamorados”. Lástima que el sonido no ayude demasiado en algún momento.

De Segovia a Murcia, gracias a La alegría de la huerta, única obra no madrileña de Chueca. Página no demasiado conocida tienen momentos brillantes como la jota y el “coro de las fuensanticas”. El CD se completa con una vibrante lectura de La boda de Luis Alonso, de Gerónimo Giménez, lo que nos lleva al Cádiz del famoso maestro de baile, presumido, miedoso y cobarde. Toñy Rosado, Teresa Berganza, Carlos Munguía y Arturo Matos son sus cantantes protagonistas. Cumplen perfectamente con sus cometidos.

Viajamos ahora al norte para escuchar su música ancestral insertada por Guridi en El caserío, obra de la zarzuela grande, que podríamos llamar “sinfónica” por el tratamiento y presencia de la orquesta. El reparto es de lujo: Pilar Lorengar, Joaquina Belaustegui, Carmen Pérez Parral, Manuel Ausensi, Carlos Munguía, Julio Uribe y José María Maiza. Cualquiera de ellos ofrece lo mejor de su arte y el resultado es magnífico. Por destacar algo, fíjense en la excelente construcción dinámica de la “procesión”, aunque nos hubiera gustado un poco más de lentitud.

Casi doblando el mapa de España volvemos a Cádiz, en uno de cuyos pueblos, Vejer concretamente, se desarrolla la acción de La fama del tartanero, del toledano Jacinto Guerrero. Como en casi todas sus zarzuelas Guerrero exige muchísimo de todos los solistas, obligándoles a alcanzar las mayores alturas de sus registros. Tanto Dolores Cava, como Julita Bermejo, en las mujeres y Munguía y Ausensi, en los hombres, resuelven estas dificultades con solvencia técnica. Muy interesante las intervenciones de Joaquín Portillo y Gerardo Monreal, modelos para esos papeles cómicos tan propios de nuestra zarzuela.

Tres son las zarzuelas ambientadas en Madrid de esta amplia entrega: El barberillo de Lavapiés, Jugar con fuego, y Luisa Fernanda. Las dos primeras, firmadas por Barbieri, son modelo de lo que hoy podemos llamar zarzuela clásica, la que nació en la década de los 50 de 1800 e hizo renacer el género. Argenta realiza una interpretación del Barberillo con garra y, al tiempo, con mucha frescura en la orquesta. Teresa Berganza, como Paloma, joven vocalmente, ya apunta las maneras de gran cantante que llegará a ser; Gerardo Monreal hace un Lamparilla chulesco y picarón, como corresponde. Muy buena la dicción del coro.

En Jugar con fuego destacan los magníficos concertantes y una Pilar Lorengar (la Duquesa) de timbre aterciopelado y agudos limpios, colocados y seguros. Su romanza “Un tiempo fue” es uno de los grandes momentos de la zarzuela en disco. Simpatiquísimo el “Coro de locos”.

Luisa Fernanda es una de las mejores obras del repertorio. Sólo con ella Moreno Torraba podría haber inscrito su nombre en el palmarés de la zarzuela, aunque su contribución al género se afianza con otros títulos, como es sabido. En esta versión resultan recomendables el dúo de hombres, que interpretan Manuel Ausensi (como Vidal Hernando) y Carlos Munguía (Javier). Luisa Fernanda, en la voz de Fuensanta Solá, resulta algo corta en el agudo. Nos ha llamado la atención que la canción del cerandero, al final de la bra, sea sólo instrumental; la interpretación del número de la subasta, con poca credibilidad. Quizá no sea ésta la mejor Luisa disponible.

El rey que rabió se ambienta “en un país de opereta”. Estamos ante una versión brillante y, en mochos detalles ejemplar. El amplio reparto es por sí mismo una garantía: Pilar Lorengar, Toñy Rosado, Manuel Ausensi, Carlos Munguía, Agustín S. Luque, Rafael Maldonado, Manuel Tierra y  Carlos S. Luque. Destaquemos que el papel del Rey está cantado, excelentemente, por una mujer (la Lorengar), como fue escrito originalmente. La grabación ofrece un sonido que se desplaza adelante y atrás, alterando la sensación de profundidad y espacio.

A la preciosa aldea holandesa de Volendam, podemos ir de la mano de Pablo Luna y sus Molinos de viento. En esta obra encontramos ritmos urbanos que sustituyen a los tradicionales de la zarzuela de años anteriores. Pilar Lorengar, en el papel protagonista, está magnífica y es una delicia escucharla en el tema “Yo he pasado la vida en un sueño”. También es destacable el “Intermedio” una página sinfónica muy bella.

Las zarzuelas de Argenta 2

La montería nos traslada a Inglaterra. Fue uno de los primeros grandes éxitos de Guerrero y se inscribe en la línea de la opereta de los años veinte del siglo pasado. Muy exigente para las sopranos y una página de lucimiento para el barítono incorpora ritmos modernos como el “fox” que se hizo muy popular. Los intérpretes Lina Huarte, Julita Bermejo, Manuel Ausensi y Gerardo Monreal.

Barbieri nos lleva a Portugal con Los diamantes de la corona, partitura muy interesante y desconocida que tiene, que sepamos, sólo esta versión discográfica. Estamos por tanto ante la única oportunidad de escuchar esta música excelente. Destacamos la magnífica romanza del Marqués de Sandoval (“Que estalle el rayo”), aunque su protagonista, Ginés Torrano, nos parece algo cansado.

La última obra de esta entrega nos lleva al país de los faraones: La corte de Faraón, impresionante opereta de Vicente Lleó, muchos años prohibida y muchos otros manipulada en su esencia. La corte no es directamente antirreligiosa, ni revisteril, ni mucho menos basta, grosera o maleducada; todo es segunda intención, picardía y sugerencia: el que sepa entender que entienda. La versión, interpretada por Ana Mará Iriarte, muy bien, por un excelente Miguel Ligero en el papel del Faraón, y un sobresaliente Jaquín Portillo en el de José es la única grabación disponible. Incomprensible.

Don coros intervienen en estas grabaciones: el Coro de Cámara del Orfeón Donostiarra (El barberillo de Lavapiés, Jugar con fuego, Gigantes y cabezudos, El caserío) y el Coro Cantores de Madrid en el resto de obras. Ambos, a pesar de ser grupos no profesionales son excelentes en afinación, color, conjunción y, sobre todo, en dicción. Es obligado hacer referencia a Juan Gorostidi y a Julián Perera, maestros concertadores de cada uno por su gran labor preparatoria.

La entrega se completa con dos discos interesantes: Una selección de Preludios e Intermedios donde podemos disfrutar de las excelencias de la Orquesta Sinfónica y, sobre todo, del partido que Ataúlfo Argenta supo sacar a una docena de partes instrumentales de nuestra zarzuela. El otro CD es una “Antología”, con lo más conocido y gustado en grandes voces. Ellas son Ellas: Lorengar, Rosado, Iriarte y Mª de los Ángeles Morales; ellos, Kraus,  Ausensi y Redondo.

En general el sonido es bueno (prueba de la excelencia de las grabaciones originales con más de 50 años a sus espaldas), aunque algunos fragmentos resultan de escasa calidad, como hemos indicado. Lástima no haber aprovechado para mejorar algo.

Como ya dijimos en la anterior entrega, no es esta una producción cuidada, como ya anunciábamos en nuestro comentario anterior. Faltan la descripción de los cortes, algo especialmente grave en el disco de La alegría de la huerta y La boda de Luis Alonso, en el que, salvo los conocedores, no es posible saber dónde termina una y empieza la otra.

Escribir a José Prieto Marugán