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En el principio fue la ópera, después llegaron los ballets rusos
Enid Negrete
A comienzos del siglo XX un milagro artístico se gesta: Los Ballets
Rusos de Diaghilev, en su explosión colorida y vanguardista, llegarían
a influir no sólo en todas las artes escénicas de su tiempo, sino
también en la moda y la decoración de interiores de sus primeros y
atónitos espectadores. Nadie puede negar la importancia que tuvo esta
compañía para la evolución visual del espectador y del creador escénico
en el siglo XX, dándole un espacio en el escenario a todos los sueños
vanguardistas. Todos los grandes de la pintura, la danza, la música, la
literatura y las artes escénicas del siglo XX formaron parte en algún
momento de esta compañía organizada por un hombre capaz de reunir no
sólo a los grandes artistas rusos de su tiempo (Nijinsky, Pávlova,
Karsávina, Stravinsky, etc), sino también a los mejores talentos del
mundo: Picasso, Cocteau, Falla y Miró, por mencionar sólo algunos.
Villa Ephrussi: La ópera en el “país de las maravillas”
Alicia Perris
Hasta los menos avezados viajeros y geógrafos de tendencias conocen
Cap Ferrat, no lejos de Mónaco, de Niza, de Cap Nègre y Carla Bruni/
Sarkozy, de Cannes y de Grasse y las esencias de perfume que enamoraron
a Süskind. En este marco privilegiado, abierto a todos pero disfrutable
musicalmente por unos pocos, hay un paraíso de belleza, de lujo
extravagante, de estética. Un resumen de elegancia enmarcado en algunos
kilómetros entre el mar y el cielo. Cap Ferrat atrajo- como hoy- en la
Belle Époque, a lo más granado de los ricos del mundo entero, algunos
muy talentosos y creativos, otros simplemente, asistentes al embeleso
discutible de saberse poseedores de un patrimonio ambiental y artístico
solo disponible para una élite.
Nuestra Zarzuela
San Antonio de la Florida
José Prieto Marugán
Albéniz lo intentó en la zarzuela al
principio de su vida, dirigiendo una compañía de zarzuela (a los 22
años en 1882) y estrenando algunas obras: Cuanto más viejo, Catalanes
de Gracia, y El canto de [la] Salvación, pero la zarzuela era una
manera de ganarse la vida en la que no acertaron ni Albéniz, ni Falla,
ni Turina, ni Granados, a pesar de su Goyescas, concebida primeramente
para el piano. San Antonio de la Florida fue compuesta en el verano de
1894 en París y
se presentó en el Teatro de Apolo bajo la dirección del propio Albéniz
que vio cómo su obra no era bien recibida. Las opiniones que nos han
llegado sobre esta acogida son opuestas: Para unos, había intenciones
de dificultar el estreno: Granados escribe: "Había unas ganas de patear
la obra que daban miedo. He sufrido horriblemente! Gracias a los amigos
que estábamos en el teatro, pero creí que no se acababa
nunca".
Música y Filatelia
Henry Purcell
Juan Franco Crespo
Henry Purcell nació en Londres en 1659 y murió el 21 de noviembre de 1695, siendo enterrado en la abadía de Westminster. Era hijo de un músico de la capilla de Carlos II, quedó huérfano a los seis años y con ocho formaba parte del coro de la Capilla Real en donde tuvo como maestro a Henri Cooke, Humphrey y Blow. Aprendió violín, tiorba, virginal, órgano y teoría de la música.
