Villa Ephrussi de Rothschild de Cap Ferrat
La ópera en el “país de las maravillas”
Alicia Perris
Hasta los menos avezados viajeros y geógrafos de tendencias conocen Cap Ferrat, no lejos de Mónaco, de Niza, de Cap Nègre y Carla Bruni/ Sarkozy, de Cannes y de Grasse y las esencias de perfume que enamoraron a Süskind. En este marco privilegiado, abierto a todos pero disfrutable musicalmente por unos pocos, hay un paraíso de belleza, de lujo extravagante, de estética. Un resumen de elegancia enmarcado en algunos kilómetros entre el mar y el cielo. Cap Ferrat atrajo- como hoy- en la Belle Époque, a lo más granado de los ricos del mundo entero, algunos muy talentosos y creativos, otros simplemente, asistentes al embeleso discutible de saberse poseedores de un patrimonio ambiental y artístico solo disponible para una élite.
En este lugar, en 1905, la Baronesa Ephrussi de Rothschild adquiere siete hectáreas de terreno, en la parte más estrecha del istmo. A partir de ahí, coleccionismo, exquisitez, una especie de Edén sobre la tierra que inspira sin cesar a su mentora. ¿Se trata de un eterno viaje inmóvil y contemplativo? No tanto, porque Ephrussi, viaja, sueña, se enamora, se disfraza, se despereza en un jardín que no tiene nada que envidiar a Versalles, ni siquiera en sus juegos de agua y en sus diferentes especies botánicas, traídas de todo el mundo. A la muerte de la inspiradora, la Villa pasa, como el Palacio Camondo en París o la Villa Kérylos, en Beaulieu, a 800 metros de la propiedad de la baronesa, al estado galo.
Un jardín a la francesa, uno español, uno florentino y un lapidario, junto con el exótico, el japonés y la rosaleda, enmarcan un universo donde sólo podía faltar la buena música. En este contexto de ensueño, el Festival les Azuriales enlaza un entorno de maravilla con la ópera de la mejor calidad. Les Azuriales van ya por su decimotercera edición. Alrededor de 200 invitados privilegiados pueden asistir cada noche, a una velada inolvidable de ópera. Sumergidos en el corazón de la representación, los cantantes son solistas de reconocido prestigio que actúan en las salas más prestigiosas de Europa. Todas las obras se interpretan en versión original, subtituladas en francés y en inglés y se acompañan al piano por un experto, el músico Bryan Evans MBE, “un director musical y un acompañante de genio”. La magia no se rompe al terminar la función, como ocurre habitualmente en otras salas de ópera o de concierto, sino que el público escogido, tiene la opción de cenar bajo las estrellas con los artistas en los magníficos jardines de la Villa Ephrussi.
Por otra parte, concurren del mundo entero, cantantes para lucirse o afianzar el comienzo de una carrera de éxito en el canto, gracias a tres premios: el premio Ozone les Azuriales de ópera, el Premio Karaviotis y el premio Junior. Hubo también una Master Class en Villa Kérylos, a cargo de la célebre soprano Sally Burgess. En la “saison” del verano 2009, los más elegidos entre los elegidos pudieron disfrutar de un programa variado: Orfeo en los Infiernos, el 18 y 26 de agosto, La Bohème, el 20 y el 28, la Master Class el 21, Cosi fan tutte el 22 y el 30 del mismo mes, un Concierto de Solistas el 23 y Les Nuits d´été el 29 de agosto.
Los visitantes llegan a Villa Ephrussi en peregrinación y entre esos fieles pude disfrutar dos veranos de los paseos, aunque viajar ligera de equipaje (en tiempo y en vestimenta adecuada, se exige “tenue de soirée” para las representaciones) y de presupuesto, me ha impedido hasta ahora gozar en directo de las óperas que sólo he podido imaginar y dibujar en el mapa de mi corazón y mis sentidos.
Mi viaje de este verano, cuyo destino final era la insólita isla de Elba en la Toscana (¡ah, la seducción del bonapartismo trasnochado!) y las razones antes esgrimidas, no me permitieron anclar mi yate (¡no lo creáis, es un guiño!) en Cap Ferrat. Otro estío, otro impulso, otro delirio musical, me permitirá próximamente-espero- aunque no sea en velero, incluirme en el viaje al país de las maravillas de la Baronesa Ephrussi de Rotschild y su irrenunciable pasión por la Belleza y el Arte.
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