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Índices
Centenario de los ballets rusos en el Gran Teatro del Liceo
Celebración con el English National Ballet
Enid Negrete
Les Sylphides, Le spectre de la rose, La mort del cigne, Faun(e), Schéhérezade. Coreografías de Michel Fokin, David Dawson y Nicholas Beriozoff.Timothy Carey (director de orquesta) Esteban Berlanga, Crystal Costa, Elena Glurdjidze, Begoña Cao, Daniel Gaudiello, Gina Brescianini, Anaïs Chalendard, ente otros. Septiembre de 2009. English National Ballet. Orquesta de la Academia del Gran Teatro del Liceu.
Este año se celebran los 100 años del estreno en París del primer programa organizado por la mítica compañía de Diaghilev. Las celebraciones se han dado en todo el mundo y sobre todo en los teatros en los que estas coreografías se representaron.
El programa estaba formado por tres coreografías de Fokin: Les Sylphides, con música de Chopin en una orquestación distinta de la original (para el estreno de esta coreografía Stravinsky se hizo cargo de ella, pero en esta reposición se usó la versión de Roy Douglas), Le spectre de la rose, el ballet que hizo Fokin para Nijinsky y con el cual comenzó la leyenda de los saltos inhumanos del famoso bailarín, y La muerte del cisne, basado en el Cisne de Saint-Saëns, donde se lució el famoso tutú de plumas, quizá uno de los íconos del diseño para el ballet. Además se interpretaron Faun(e) una versión moderna de David Dawson de la coreografía mítica de NIjinsky, basada en el preludio a la siesta de un fauno de Debussy; terminando con Shéhérezade con la coreografía que Nicholas Berizoff realizó a partir del original de Fokin, para la música de Rimsky Kórsakov.
Es muy interesante reflexionar en el hecho de que el ballet es la única de las artes escénicas que puede remontar una obra realizada hace 100 años y que siga pareciendo vigente en todos sus elementos visuales. La ópera o el teatro no podrían reponerse sin considerarse arcaicas o sin haber pedido su contacto con los parámetros de convención del espectador. Recuperando cosas que para nosotros podrían ser ya propuestas sobrepasadas, como la escenografía geométrica o las composiciones simétricas, nos demuestran que, como decía Stravinsky: Todavía queda mucha música que escribir en do mayor.
Un espectáculo de enorme delicadeza, belleza exquisita y que nos aclara la impresión enorme que debe haber significado verla en su momento, como el estallido de novedad que debe haber sido. La revisión coreográfica que hace Dawson en Faun(e), gana en expresión y complejidad, pero nos dejó con ganas de ver la reconstrucción de esa famosa coreografía. La muerte del cisne sigue siendo una delicia para el espectador, que siempre lamenta que dure tan poco. Todo un reto para una primera bailarina, en esta ocasión Anaïs Chalendard sacó lágrimas del auditorio. La explosión de color, vitalidad y armonía de Schéhérazade fue uno de los momentos cumbre del programa, que recibió una cálida acogida por parte de un público entregado por completo al arte del ballet, en esta apertura de temporada del Gran teatro del Liceo de Barcelona. La labor del English National Ballet en este espectáculo es digna de mención por su calidad interpretativa y técnica.
Escribir a Enid Negrete