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Crítica de discos

Théodore Dubois: Música de cámara

Joaquim Zueras Navarro

Théodore Dubois. Musique de chambre: Sonate pour violoncelle et piano en ré majeur / Ballade pour violon et piano / Nocturne pour violoncelle et piano / Mélodie pour violon et piano / Andante appassionato pour violoncelle et piano / Sonate pour violon et piano en la majeur / Andante cantabile pour violoncelle et piano / Méditation pour violon et Piano /Scherzetto pour violon et piano / Cavatine pour violoncelle et piano. Anne Robert, violon / Benoit Loiselle, violoncelle / Stéphane Lemelin, piano. ATMA Classique, ACD2 2380.

Théodore Dubois. Musique de chambre

La longevidad de Théodore Dubois (1837-1924) conllevó  tener que sufrir en los últimos años el declive de su popularidad, en aras del impresionismo y de la vanguardia. Quien fuera director del Conservatorio de París, presidente de la Academia de Bellas Artes, reputado organista de la Madeleine y compositor aplaudido, dejó constancia en su diario del desencanto frente a las nuevas tendencias en varias ocasiones. En 1923 anotaba: “Les musiques nouvelles deviennent de plus en plus affolantes! Quels sont les cerveux qui conçoivent cela et quels sont ceux qui encouragent un tel art de leurs applaudissements! Époque malade!”. Compositor ecléctico, pudiéndolo encuadrar en el estilo tardorromántico, se defendía así de los que le acusaban de conservadurismo musical: “...je ne suis ni ne serai réfractaire à aucune tentative de nature à enrichir, à agrandir le domaine de l´art, pourvu qu´elle ne veuille pas faire table rase de toutce qui a précedé...”

De cualquier modo, su música es de una gran belleza, sus melodías siempre inspiradas, ocurrente en los desarrollos y de un deslumbrante equilibrio formal. Así pues, cuando en el año 2006 ví que el sello ATMA publicaba el primer volumen (ACD 2 2362) de lo que será la integral de la obra de Dubois para piano y cuerda, no tardé en adquirirlo.   En este CD, los dos Tríos para piano, violon et violoncelle destacan por su lirismo e invención melódica, como también el ingenioso Canon y el placentero Promenade Sentimentale. Tras la aparición del segundo (ACD2 2385) con un Cuarteto y un Quinteto con piano muy seductores, el “Politique Magazine” de octubre del 2007 declaraba: “Gloire au Canada! L´enregistrement en cours de l´integrale de la musique de chambre de Dubois est une louable idée et una redécouverte d´importance. On ne pouvait rêver plus parfaite adéquation entre les interprètes rivalisant d´élégance et de virtuosité et ces partitions raffinées aussi bien dans l´equilibre des plans que dans la sensualité sonore”.

El tercer volumen está formado por obras para violín o violonchelo y piano. La Sonate pour violon et piano en la majeur (1900) y la Sonate pour violoncelle et piano en ré majeur (1905) son las únicas contribuciones de Dubois de sonatas a dúo y en su estreno obtuvieron  un gran éxito de crítica y público.  Ambas de exquisita factura, contienen  enjundiosos diálogos entre la cuerda y el piano. La primera fue creada para el virtuoso violinista belga Eugène Ysaÿe, quien dijo al respecto: “il y a là de la saine et forte Musique, du Coeur, de l´élan et de la Sincérité , bien rare aujourd´hui”. La segunda fue concebida para ser interpretada por el célebre violonchelista Jules Löeb. Completan el disco el refinado Nocturne pour violoncelle et piano (1903), la encantadora Ballade pour violon et piano (1909) sobre un poema de Maurice Bouchor, una grácil  Mélodie pour violon et piano (1882), la emotiva Cavatine pour violoncelle et piano (1866) los introspectivos Andante cantabile pour violoncelle et piano (1889) y  Andante appassionato pour violoncelle et piano (publicado en 1925), que otorgan al instrumento largas y generosas líneas melódicas, una intimista Méditation pour violon et Piano (1912) y el chispeante Scherzetto pour violon et piano (1912).

En cuanto a los intérpretes, suscribir por entero las merecidas calificaciones del  Politique Magazine. Disfrutemos de estas obras con aquella reflexión de un Dubois septuagenario: “L´art des Berlioz, des Franck, des Lalo, des Gounod, des Massenet, des Saint-Saëns, n´est pas mort!”.

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