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Índices
Gala de entrega de premios
Echo-Klassik 2009
Lorena Jiménez Alonso
La histórica Semperoper, buque insignia de la vida musical de Dresde y escenario referente de la intensa actividad musical alemana, se vistió de gala para acoger la decimoquinta edición de los codiciados premios de música clásica: Echo-Klassik 2009. Los Echo (como se les conoce familiarmente en Alemania), uno los premios más famosos de la industria musical (una suerte de Grammy de la música clásica), que en los últimos cinco años se venían celebrando en Munich, trasladaron este año su ceremonia de entrega y la Gala del concierto, al emblemático edificio de Dresde situado a orillas del Elba.
Un nutrido grupo de cargos del gobierno, incluido el Primer Ministro de Sajonia, Stanislaw Tillich, numerosas personalidades de la política, la cultura, la economía y los medios de comunicación, amantes de la música (las entradas se agotaron 50 minutos después del inicio de la venta, por primera vez en la historia de los Echo), y estrellas internacionales de la música clásica; lucieron sus mejores galas sobre la alfombra roja de Theaterplatz el pasado 18 de octubre, para asistir a la gran fiesta alemana de la música clásica.
Alegre y sonriente, del brazo de la violinsta alemana Anne Sophie Müter (premiada como Instrumentista del año), llegó a la ópera de Dresde el tenor Plácido Domingo, galardonado con el Premio Especial Echo-Klassik por el conjunto de su carrera, que ha escrito «una página en la historia de la ópera» según señaló el jurado de la Deutsche –Phono- Akademie, jurado que también destacó su amplio repertorio «que va desde Mozart a la actualidad». El tenor español, que en estos días ensayaba en Berlín su ansiado debut como barítono en la ópera clásica con Simón Boccanegra, fue, sin duda, la estrella de la Gala. La personalidad y simpatía de Domingo y, sobre todo, su inesperada y brillante actuación –fuera de programa- cantando “Amor,vida de mi vida”, la triste romanza de Rafael en Maravilla, la zarzuela del maestro Torroba, cautivó al público, que puesto en pie, le ovacionó con insistentes aplausos durante más de diez minutos. Un Plácido Domingo que va de premio en premio, me comentaba entusiasmado minutos después, que fue un placer cantar acompañado de la Staaskapelle Dresden y que no descartaba una futura colaboración con la orquesta.
La música española también estuvo presente en la soberbia interpretación del famoso arpista francés Xavier Maistre (Instrumentista del año por su albún Nuite d¨Etoiles de Debussy), que eligió La vida breve de Manuel de Falla para su actuación, porque según me dijo «se siente profundamente mediterráneo». Maistre, que en el 2002 se convertía en el primer arpista de la historia de la Filarmónica de Viena en ejecutar conciertos en solitario, me confesó que se sentía encantado de que un instrumento como el arpa obtuviese un premio y me habló de su proyecto para el año próximo que incluirá obras de Falla, Rodrigo y Ginasterra.
Una de las estrellas absolutas de la velada fue Anne Sophie Mutter, quien hizo un hueco en su amplía agenda de conciertos para deleitar a la audiencia con su virtuosa interpretación de Mendelssohn y, recoger su premio por In tempus praesens el álbum de Deutsche Grammophon que reúne la música de Bach y, la música de la compositora rusa Sofía Gubaidulina, compuesta especialmente para ella. Y a decir de la Mutter «la obra musical más intensa que ha tocado jamás, un auténtico privilegio y, una enorme responsabilidad», me dijo la violinista alemana.
La letona Elīna Garanča, posiblemente la mezzosoprano más famosa del panoroma lírico actual, recogió su galardón como cantante del año por su álbum Bel Canto e interpretó como primicia para el público alemán, la popular “Habanera” de Carmen, la ópera de Bizet que actualmente canta en el Covent Garden londinense. La Garanča hizo gala de su extraordinaria técnica, pero su interpretación fría en exceso, no es ni de lejos una de las mejores que se han escuchado (nada que ver con la gran Teresa Berganza).
Sobresaliente la actuación del contratenor Philippe Jarouvssky y Nuria Rial (artista femenina joven del año) con un dominio absoluto de la técnica barroca, cantando el duo final “Pur ti miro” de la última ópera de Monteverdi: L´incoronazione di Popea, acompañados por la laudista austriaca Christina Pluhar y su Ensemble L´Arpeggiata (Premio Clásicos sin fronteras). La soprano catalana estuvo de acuerdo conmigo en que en España no se le presta la suficiente atención a la Música Antigua en los Conservatorios «aunque poco a poco, se van haciendo cosas», señaló Nuria Rial, que me reveló que le sigue gustando el jazz y que no descarta llevar a cabo un proyecto futuro con este tipo de música.
Destacable actuación también la de el barítono Chirstian Gerhager (cantante del año por su grabación Melancholie), fabuloso su lied de Mahler. El trompetista Wolfgang Bauer (trompetista del año por Trompetenkonzerte).El pianista David Fray (Premio pianista del año por Klavierkoncert), con su interpretacion de Schubert y el extraordinario virtuosismo de la chelista argentina Sol Gabetta en su interpretación del tercer movimiento del Concierto para chelo y orquesta de Haydn, fueron otro de los platos fuertes de la velada.
Pero, sin duda lo más sorprendente del concierto fue la actuación del Cuarteto Clássica Cubana. Cuatro instrumentistas cubanos y la flautista alemana Anette Maiburg, que interpretaron música de cámara con obras de emblemáticas canciones cubanas, y que fueron uno de los cuatro Ensembles que recibieron el premio Clásicos sin Fronteras. La célebre obertura de la ópera Oberón de Weber puso punto final a la ceremonia de este año, en la hay que destacar el espléndido trabajo de la Staatskapelle Dresden, bajo la batuta de Fabio Luisi (Premio Echo como orquesta del año por su grabación para Sony de la Sinfonía nº 9 de Bruckner). Una ceremonia, que la ZDF emitió en la noche del domingo bajo el título “Eco de las Estrellas” y que fue seguida por casi dos millones de televidentes.
Escribir a Lorena Jiménez Alonso