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Índices
Ópera en Los Angeles
El Elixir de Amor
Ramón Jacques
El Elixir de Amor de Gaetano Donizetti. Elenco: Giuseppe Filianoti (Nemorino), Nino Machaidze (Adina), Nathan Gunn (Belcore), Giorgio Caoduro (Dulcamara), Valerie Vinzant (Giannetta). Dirección de escena: Stephen Lawless, Escena y vestuario: Johan Engels, Iluminación: Joan Sullivan-Gnethe. Orquesta y Coro de la Opera de Los Ángeles: Dirección: James Conlon. Dorothy Chandler Pavilion, Los Ángeles, California. 30 de septiembre.
La Ópera de Los Ángeles presentó el siempre ameno y divertido Elixir de Amor, ópera del género belcantista, que ha sido olvidado y relegado casi en su totalidad de las temporadas del teatro durante las gestiones musicales de Kent Nagano y James Conlon, de no ser por una producción de Lucia di Lammermoor con Anna Netrebko montada en el 2003. Debido a la austeridad económica por la que atraviesan los teatros líricos en esta región operística del mundo, y por la realización de tres ciclos del Anillo del Nibelungo que tiene previsto para el 2010 Los Ángeles, que han reducido considerablemente los fondos para la puesta escénica de otras producciones, se repuso la realización escénica de Stephen Lawless y John Engels, coproducida con el Grand Théâtre de Genève, que fue vista por primera ocasión en este escenario en 1996 y posteriormente en 1999.
La escenografía dentro de la cual transcurre la acción es una granja, de buena manufactura y atractiva, pero con el problema que con el paso del tiempo ya comienza a lucir obsoleta y rígida, por los altos muros y paredes de madera, a la mitad del escenario, que reducen el espacio escénico limitando el libre movimiento de la amplia compañía de canto, y que obstruyen la brillante luz que proviene del fondo del escenario haciendo que la parte visual hacía el espectador sea oscura. En ese sentido la iluminación poco ayudó. Los vestuarios fueron elegantes y óptimos de acuerdo al ambiente campirano en el que se situó la obra. La dirección escénica de Lawless requirió de movimientos precisos de habilidad y pericia de los personajes, y no se exageró en los momentos cómicos que permite la obra.
El personaje de Nemorino fue encomendado al tenor Giuseppe Filianoti, quien le hizo justicia, exhibiendo una voz de grata y refinada tonalidad en el timbre, elegante en el fraseo, claro en la emisión y correcto en la dicción. Escénicamente actuó cada palabra con la justa medida de jocosidad e inocencia. En su debut americano, la soprano georgiana Nino Machaidze dejó una grata impresión, mostrando encomiables virtudes vocales, como un colorido timbre, agilidad casi pirotécnica en el manejo de la coloratura y en la emisión de agudos. Su juvenil y delicada apariencia la hace una idónea intérprete de Adina, expresiva y caprichosa en su desempeño.
Una rotura en el talón de Aquiles dos semanas antes del inicio de la producción evitó el debut local del legendario Ruggero Raimondi en el papel de Dulcamara, pero su sustituto ideal fue el barítono Giorgio Caoduro que cantó con personalidad vocal de timbre profundo y uniforme y un carácter burlesco y jovial. A su vez, el barítono Nathan Gunn fue sólo un discreto Belcore por carencia de autoridad y sustancia en la parte vocal y una rígida actuación. La soprano Valerie Vinzant, dio relevancia vocal y escénica al minúsculo papel de Giannetta. Poco habituado a dirigir este tipo de repertorio James Conlon sorprendió por la lectura que emanó de su batuta, extrayendo de la orquesta la alegre musicalidad y armonía contenida en la partitura, y con alta consideración por las voces. El coro estuvo muy participativo y tuvo un desempeñó ampliamente satisfactorio en sus intervenciones cantadas.
Fotografías cortesia LA Opera ©Robert Millard