. .

Nuestra Zarzuela

Maruxa

José Prieto Marugán

Maruxa, Égloga lírica en dos actos. Libro de Luis Pascual de Frutos. Música de Amadeo Vives. Estreno: 28 de abril de 1914, en el Teatro de la Zarzuela, de Madrid. Acción en una aldea de Galicia, en época del estreno.

Personajes e intérpretes principales:

Maruxa, la pastora, tiple (Ofelia Nieto).

Rosa, prima de Antonio, tiple (Emilia Iglesias).

Pablo, el pastor, barítono (Juan B. Corts).

Rufo, el capataz, bajo (Francisco Meana).

Antonio, primo de Rosa, tenor (Rafael López ).

Maruxa

Argumento.

Acto I. Maruxa, una joven y bella pastora, está peinando a su oveja Linda cuando aparece Pablo, el pastor. Ambos cantan, bailan y se confiesan su amor. La escena es interrumpida por la llegada de Rufo, el viejo capataz, que está de muy mal humor porque, a su edad, le han encargado que vigile y proteja los amores de Rosa y Antonio que son primos. Este encargo le resulta impertinente. Rosa y Antonio sostienen una acalorada discusión. El muchacho acusa a la joven de no hacerle caso y, en consecuencia, se verá obligado a buscar el amor de otra mujer. La presencia de Rufo provoca que Antonio abandone la escena para ir en busca de Maruxa, a la que intentará conquistar para dar celos a Rosa. Rufo y Rosa han quedado solos. La mujer aprovecha para ordenar al capataz que busque a Pablo porque le ama. Rufo le recuerda su compromiso con Antonio y se niega a realizar el encargo pese a que Rosa le hace ver quién es el ama. Llega, ahora, Pablo, cantando. Rosa le invita a sentarse junto a ella y le dice que su nombre será Maruxa. Pablo, encantado al oír el nombre de la pastora, se deja transportar como en un sueño y sostiene con Rosa -a la que él cree Maruxa- una apasionada escena de amor. Rufo sorprende a la pareja y mientras Pablo huye, Rosa maldice al capataz. Maruxa ha perdido su oveja y, en la búsqueda, la acompañan Antonio y Rosa. Esta última dice a Maruxa que necesita una doncella y la toma a su servicio.

Acto II. En la casa de Rosa, Rufo entrega una carta de Pablo a Maruxa. Como la pastora no sabe leer, Rosa y Antonio discuten sobre quién ha de hacerlo. Al final es el joven quien lo hace. En la carta Pablo se lamenta de la ausencia de Maruxa. Hay que contestar la misiva y Rosa se ofrece a escribirla, pero lo hace con un tono tan apasionado que Maruxa se sorprende. En la carta, Rosa ruega a Pablo que vaya a verla. Maruxa no acaba de entender la intención de su ama y la ruega que deje de escribir. Rosa advierte que se ha delatado y trata de romper la carta, pero Maruxa insiste porque desea ver a su pastor. Llegada la noche, Pablo espera a Maruxa mientras Rufo está decidido a que los primos no se salgan con la suya y a proteger los amores de los pastores. Consigue que Maruxa y Pablo se reúnan y marchen hacia los prados. Mientras, Antonio se ha disfrazado de pastor y acude a la cita. Rosa, disfrazada también de pastora y que está esperando la señal, se presenta también. Como es de noche, ambos se abrazan sin saber realmente quién es el otro. Las voces de Maruxa y Pablo, a lo lejos, les devuelven a la realidad.

Comentario.

Maruxa es una de las grandes obras del compositor catalán Amadeo Vives y una de sus últimas aportaciones al teatro lírico hispano. Pese al entorno en que se desarrolla, no se trata de una "gallegada", aunque el perfume sonoro de aquellas tierras impregna la música de Vives, que llega a utilizar formas genuinas como la muñeira.

El Preludio del segundo acto fue escrito en escasas horas, entre el ensayo general y el estreno. Así lo confesaba el propio Vives a un periodista: "Ya ve, se va a estrenar mañana y me falta componer e instrumentar el preludio del segundo acto. He notado que éste flojea algo y quiero reforzarlo". El mismo día de la presentación, Vives madrugó y se puso a escribir la música que faltaba; a las once de la mañana, la página estaba concluida y salía hacia la copistería de la Sociedad de Autores. A las seis de la tarde se ensayaba bajo la dirección del maestro Luna que dirigió el estreno. Y pocas horas después era aplaudida por los espectadores de aquella sesión histórica.

Otra anécdota sobre esta obra se relaciona con su fragmento más conocido, el célebre “golondrón” (“¡Ganapanes! ¡Atrevidos!”) que tuvo su origen en una sardana titulada "San Pol" que el compositor ya tenía escrita.

Además de este importante número, protagonizado por Rufo, el capataz, merecen estacarse otros varios: El descriptivo coro introductorio (“La luz del nuevo día”) y el no menos “ambientado” Dúo de Pablo y Maruxa (“Con la aurora salió mi zagaliña”). La discusión de Rosa y Antonio que, con la intervención de Rufo, se convierte en terceto (“Guarda, Rufo, que vienen los novios”). El Dúo de Pablo y Rosa (“Alalá, que en las montañas”), página de inspiración bucólica excelentemente orquestada

El segundo acto se abre con el intenso preludio al que ya nos hemos referido, música instrumental que vuelve a poner de manifiesto las cualidades creadoras de Vives, su gusto por la música centroeuropea de su momento (hay referencias al Lohengrin wagneriano)y su habilidad para unir melodías de intenso lirismo con el sonido típico de la música gallega.

Un magnífico cuarteto (“Cumpliste mis instrucciones” ) sigue a la intervención de Rufo (“Si la señora quiere al pastor”). Un magnífico “Coro de pastores” (“An qu'a tua porta me poñan”), de clara inspiración gallega y una escena formidable en la que se canta y describe instrumentalmente la lluvia (“"Todas las chuvias d'Abril"), preceden al Dúo de Rufo y Pablo (“¡Nadie! ¡Nadie! ¡Por fortuna!). La espera impaciente del pastor (Monólogo de Pablo – “Aquí n'este sitio”), nos lleva a la escena final en la que se resuelve la trama.

Al terminar el estreno, libretista y músico fueron llevados a hombros hasta el café de Fornos, que estaba en la calle de Alcalá esquina a la de la Virgen de los Peligros.

Maruxa se estrenó como ópera en el Teatro Real de Madrid, el 1 de mayo de 1915, y de esta forma se ha ofrecido en el Liceo de Barcelona, en Italia y en Estados Unidos, pero no ha conseguido la popularidad y los aplausos que cosecha en su forma original.

Escribir a José Prieto Marugán