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Entrevista a Carlos Checa

“Siempre he tenido devoción por esa espiritualidad que encuentro en la obra de Beethoven”

Nacido en Barcelona en 1976, Carlos Checa fue en 2005 el primer director español en trabajar como director invitado en Hong Kong, debutando así en el panorama internacional al frente de la City Chamber Orchestra of Hong Kong. Recientemente la prestigiosa revista inglesa Musical Opinion calificó de brillante su debut en el Cadogan Hall de Londres al frente de la Royal Philharmonic Orchestra.

Carlos Checa

Desde su debut con 25 años con la Orquesta Sinfónica Provincial de Málaga, invitado por el maestro Francisco de Gálvez, ha trabajado como director invitado con la Orquesta Sinfónica de Extremadura, Orquesta de Córdoba, la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, Orquesta Sinfónica de Radio Televisión Española, Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica, Orquesta Sinfónica de Ciudad Real, Orquesta Sinfónica de Tenerife, Orquesta Manuel de Falla, Orquesta Sinfónica de Baleares “Ciudad de Palma” y la Joven Orquesta Nacional de España.

Se inició en la dirección a los 17 años, dirigiendo una propia composición para coro y orquesta, estudia en el Conservatorio Superior de Música de Barcelona y obtiene bajo la tutela del maestro Albert Argudo las máximas calificaciones. Se especializa además en composición, instrumentación y pedagogía musical, estudia piano, oboe y violín y amplia su formación como director con los maestros Antoni Ros Marbà, Kurt Masur, Francesc LLongueres y George Pehlivanian. Carlos Checa ha grabado para Radio Nacional de España, Televisión Española y RTHK China y es actualmente director artístico del Festival Internacional de Música Serranía de Cuenca.

OpusMusica- ¿De donde viene su vocación musical, existen antecedentes musicales en su familia?

Carlos Checa- En casa siempre hemos escuchado la música gracias a la voz de mi madre, Elvira Checa, compositora y cantautora. Recuerdo ya desde mi infancia, cómo nos cantaba guitarra en mano sus composiciones a mi hermano y a mí, ejerciendo un papel decisivo a la hora de transmitirnos el amor a la música, y seguro que esta influencia tiene mucho que ver con mi vocación.

OM- ¿Puede hablarnos de sus comienzos y de sus estudios musicales?

CCh- Ingresé en el Conservatorio Superior de Música de Barcelona a los 6 años y a los 23 finalicé en ese mismo centro los estudios superiores en dirección de orquesta, composición, armonía y pedagogía musical. Durante toda mi formación en este centro conocí a maestros que supieron sacar lo mejor de mí mismo, recuerdo con ilusión las clases de Miquel Martí Guardia, Assumpció Codina, Xavier Boliart, Albert Sardá, Maria Rosa Ribas, Albert Llanas, Josep Juliá….. todos ellos excelentes profesores que confiaron en mí cuando más lo necesitaba. Fue una etapa donde descubrí la dirección, gracias a una composición que realicé para coro y orquesta, componiendo una pieza para un trabajo de fin de curso en la especialidad de Armonía. El día de su estreno la dirigí y me sentí muy feliz, descubrí entonces que la dirección era mi camino en la música.

OM- ¿Qué maestros han dejado más huella o han ejercido una mayor influencia en su formación?

CCh- En el campo de la dirección, tuve la suerte de conocer al poco tiempo de cumplir 17 años a un excelente músico, pedagogo y director, Francesc Llongueres, que vivía además en Barcelona y que fue mi maestro durante cinco años. En ese mismo periodo de tiempo, estudié también tres años con otro excelente músico, Albert Argudo, director de orquesta y profesor en el Conservatorio, todo ello formó una etapa que resultó decisiva para conocer al músico que llevaba dentro y llenarme de confianza para dirigir. Más tarde, estudié con Antoni Ros Marbà y Kurt Masur, dos maestros que tuve oportunidad de conocer en diferentes cursos y master clases, espacios cortos de tiempo pero que dejaron una importante huella en mí formación. Por último, George Pehlivanian, a quien conocí en 2006 gracias a una beca de la Joven Orquesta Nacional de España y desde entonces me une una estrecha relación.

OM- ¿A que directores de orquesta admira más, cuales son sus referencias musicales?

CCh- Independientemente de los maestros que he mencionado antes, creo que de los grandes directores del siglo XX, me encanta el sonido que consigue Carlos Kleiber, la delicadeza de Giulini, la fuerza expresiva de Karajan, el carisma de Bernstein o la profundidad de Celibidache, por el cual siempre he tenido una fascinación muy especial. De los directores de hoy, sigo las referencias de los maestros consagrados como Simon Rattle, Abbado, Muti, Zubin Metha o Salonen y también con profunda admiración la nueva línea que está aportando Gustavo Dudamel.

OM- ¿A qué dificultades se enfrenta un joven director de orquesta a la hora de abrirse camino en el panorama concertístico?

CCh- Al principio la falta de experiencia, y luego, conseguir las oportunidades que te permitan adquirirla y por tanto mejorar profesionalmente. En mi caso, debuté en el mundo profesional gracias al maestro Francisco de Gálvez, que confió en mí y me invitó a dirigir la Sinfónica de Málaga en 2002. Desde entonces a medida que he dirigido conciertos se han generado nuevas oportunidades, las referencias positivas sobre mi trabajo han sido decisivas para construir mi carrera.

OM- ¿Se siente perteneciente a una joven generación de directores españoles, tiene algo en común con otros colegas?

CCh- Mire, pienso que cada director tiene su tiempo, su camino y su forma de hacer las cosas. No obstante es cierto que actualmente, somos un importante número de jóvenes directores los nacidos en la década de los 70. Prueba de ello, Pablo González o Josep Caballé, que son excelentes ejemplos y con brillantes carreras a nivel internacional.

OM- ¿Cuáles son sus aspiraciones musicales como director de orquesta?

CCh- No me he planteado nunca la carrera del director en términos de aspiraciones artísticas, a la música la necesito, por ello la estudio y la interiorizo, mi deseo es transmitirla porque creo que puedo hacerlo y fruto de ese convencimiento, han surgido muchas oportunidades que me han situado en conciertos de enorme responsabilidad. Tengo grandes ilusiones en seguir dirigiendo prestigiosas orquestas, pero creo que lo más importante es trabajar con entusiasmo y rigor, dar lo máximo en cada concierto, tener confianza en uno mismo y en Dios, solo él sabe donde está nuestro camino.

El director de oquesta Carlos Checa

OM- ¿Cuáles son sus métodos de trabajo para preparar un concierto?

CCh- Hay una primera fase, de estudio de la obra y una segunda, que son los ensayos con la orquesta. En el primer contacto con la obra, intento saber todo lo que pueda acerca de ella, a veces el problema reside en que lo más importante no está escrito, por ello debes estudiarla interiorizando la partitura, a veces dejándote llevar por la intuición y llenarte de argumentos musicales para poderla interpretar como si realmente naciera en ese instante. Me gusta el trabajo de memorizarla, hace que me sienta más libre y se produzca una conexión mayor con la orquesta. En los ensayos, se ordena todo el material, se crean las bases para que surja la música de forma natural y sobre todo se debe priorizar, porque a veces no disponemos del tiempo suficiente.

OM- ¿Qué compositores, épocas y estilos son sus preferidos a la hora de dirigir?

CCh- Soy un enamorado de la música de finales de siglo XIX y principios del XX, pero como director no siento que esté en la fase de qué es lo que prefiero, estoy en un periodo de descubrir la música, de abarcar con entusiasmo las distintas épocas y de descubrirlas como director. Hasta ahora he trabajado siempre en el terreno de la música sinfónica, pero mi intención es acercarme también a la zarzuela y la ópera, porque el teatro me encanta. En cuanto a compositores, es realmente difícil una elección, el terreno de los genios es increíble, pero es verdad que siempre he tenido devoción por esa espiritualidad que encuentro en la obra de Beethoven. Ahora bien, por ejemplo, últimamente estoy estudiando a Nielsen y descubrir sus sinfonías ha sido extraordinario.

OM- Además de director de orquesta, usted es director artístico del FIMUC-Festival Internacional de Música Coral Serranía de Cuenca en Beteta-, ¿cuál es la trayectoria del festival?

CCh- El festival ofreció su primer concierto en 2005 y su sede es Beteta, un precioso pueblo de la Serranía Conquense que cuenta con una maravillosa iglesia, de excelente acústica y con capacidad para quinientas personas. Es un festival de corte profesional, sirve de plataforma para acercar la música clásica y en estas cuatro primeras ediciones, ha conseguido convertirse en un referente en la provincia durante el periodo estival.

OM- ¿Puede hablarnos de su actividad y proyectos al frente d e este festival? ¿Cuenta este festival con patrocinio público o privado?

CCh- Queremos seguir atrayendo al público invitando a formaciones de primer nivel. Como novedad, tenemos una obra original que ha representado nuestro primer encargo al compositor Albert Carbonell y se estrenará en la Quinta edición, se trata de una obra para Coro mixto con texto de Miguel de Cervantes y que lleva por título Ovillejos. En cuanto a la financiación, disponemos de unos convenios de colaboración por parte de la Excelentísima Diputación de Cuenca, Junta de Castilla la Mancha y Ayuntamiento de Beteta. Contamos con el apoyo de nuestros socios de la cámara de comercio de Cuenca y de algunas empresas como el Agua de Solan de Cabras, famosa agua que nace allí en Beteta. Quien quiera disfrutar de la música, en un entorno de gran belleza como ofrece la Serranía de Cuenca, tiene una cita en Beteta el próximo verano.