Actualidad Musical
- Entrevista a Carlos Checa
- Salomé en San Francisco
- Sombras de antes y después
- Mozarteum Orcherster Salzburg en Costa Mesa
- Concierto inaugural de la Asociación Lingotto
- Idomeneo en La Scala
- La Fille du Regiment en San Francisco
- Orquestas románticas para el aniversario de Ibermúsica
- Requiem de Verdi en Los Ángeles
- Nielsen, Elgar y un coro muy femenino
- Marina Bartoli: “Mi interés por el canto barroco es fruto de un simple fulgor”
- “La italiana en el Real”: un Rossini cómic-o
- El primer abucheo…
- Un poco de aire fresco
- Una “Agrippina” salada y una Fleming sosa
- Gergiev en Gerona
- La recuperación de Il Pirata
- Arcadi Volodos en el CGI
Índices
Temporada ORCAM
Nielsen, Elgar y un coro muy femenino
Carlos de Matesanz
Ciclos Musicales de la Comunidad de Madrid. Temporada ORCAM.
-19 de octubre de 2009. Auditorio Nacional de Música de Madrid. 19’30 h. Alfredo Anaya (percusión), Orquesta de la Comunidad de Madrid; dir: Pablo González. I. Albéniz: “Catalonia”, J. McMillan: “Veni, veni, Emmanuel”, C. Nielsen: Sinfonía nº 2.
-8 de noviembre de 2009. Teatros del Canal. 12’00 h. Ciclos Musicales de la Comunidad de Madrid. Coro de la Comunidad de Madrid, Karina Azizova (piano); dir: Jordi Casas. Obras de: Schubert, Gª García, Gª Abril, Poulenc, Brahms y Janáček.
-9 de noviembre de 2009. Auditorio Nacional de Música de Madrid. 19’30 h. Justo Sanz (clarinete), Orquesta de la Comunidad de Madrid; dir: José R. Encinar. R. Schedrin: Dos tangos de Albéniz, Z. de la Cruz: Concierto Antártico, E. Elgar: Variaciones Enigma.
Pablo González
La Orquesta de la Comunidad de Madrid tiene esta temporada citas con obras posrománticas no demasiado frecuentes en los atriles de las agrupaciones españolas, como la Sinfonía nº 4 de Glazunov o la Segunda “de los cuatro temperamentos” del danés Carl Nielsen, que es encantadora y llena de frescura, y que ofreció en su segundo programa de abono bajo la batuta del nuevo titular de la OBC barcelonesa: el joven Pablo González. Sin extraer el mejor sonido posible de la formación, sí que dio una lectura perfecta de esta vital sinfonía en cuanto a claridad de planos –siempre atento a las voces intermedias– y planteamiento del desarrollo; la música, muchas veces llena de energía arrolladora, fluyó con total naturalidad y sin caídas, en progresión perfecta hacia su rotundo final. Destáquese el toque intenso y pelín bruckneriano que le dio al tiempo lento de la obra. En la primera parte había dirigido la brillante y sandunguera “Catalonia” de Albéniz (en el año del centenario del óbito del compositor) con poca chispa y un poco para calentar, además del extenso y vistoso Concierto para percusión y orquesta “Veni, veni, Emmanuel” del escocés James McMillan, en el que se batió el cobre como un jabato el percusionista Alfredo Anaya, quien, a pesar de su evidente esfuerzo físico y su insuperable exactitud, no llegó a ese último grado de virtuosismo deslumbrante que despliega en esta obra la inefable percusionista sorda Evelyn Glennie, que estrenó la obra en 1992.
José Ramón Encinar
Sí lució su mejor sonido la Orquesta de la Comunidad en el tercer concierto de la temporada de abono, bajo la batuta de su titular José Ramón Encinar. No nos imaginábamos que le sentase tan bien el traje victoriano al maestro madrileño y que el incansable defensor de la creación musical contemporánea supiera nadar con tanta soltura en las aguas innegablemente románticas de las Variaciones Enigma de sir Edward Elgar. Si bien empezaron un poco blanditas, llegaron a Nimrod con fuerza emotiva, decayeron un poco en el Intermezzo –no lo debidamente juguetón y charmante– y se recuperaron hasta llegar a un final brillante, con pompa, circunstancia y sentimiento; hubo juego y parodia en las variaciones más animadas y melancolía de buena ley que no cayó en el sentimentalismo (y mira que es difícil) en las lentas. Esto resarció de la primera parte poco satisfactoria: la orquestación sabrosona pero blanda de Dos tangos de Albéniz de Rodion Schedrin no hace demasiada justicia al original, y el estreno absoluto del Concierto Antártico para clarinete y orquesta de Zulema de la Cruz no gustó demasiado al público asistente (“¡qué dolor de cabeza!”, decía una señora en la fila de atrás); demasiada extensión para tan poca “chicha”, a pesar de que tanto el comienzo como el final ostentan una orquestación excelente y vistosa. El clarinetista Justo Sanz, dedicatario de la obra, sudó tinta y consiguió estar a la altura de las exigencias técnicas del concierto, que es un auténtico y exhaustivo catálogo de posibilidades sonoras de su instrumento.
Entre ambos conciertos orquestales, y mientras “los chicos de coro” estaban divirtiéndose y luciendo carnes en “La italiana en Argel” del Teatro Real, la sección femenina del Coro de la Comunidad de Madrid, bajo la dirección de su titular, Jordi Casas, ofreció un original y delicioso programa para voces blancas, en sesión matinal, en la sala grande de los Teatros del Canal, que tiene una acústica mucho mejor que la pequeña. El programa incluía, en la primera parte, el Salmo XXIII (“Gott ist mein Hirt”, “Dios es mi pastor”), D. 706 y “Ständchen” (“Serenata”), D. 921, obras ambas de Franz Schubert, con la intervención muy pulida y sentida de la mezzo Águeda Alejandra Fernández en la segunda; después, dos piezas bien distintas de música española contemporánea: la desnuda y sobria “La fonte” de Juan Alfonso García y las simpáticas y simples “Tres acuarelas aragonesas” de Antón García Abril, para terminar con los Cinco Coros Fáciles (Petites Voix) de Francis Poulenc. Excelente, como siempre, el acompañamiento pianístico de Karina Azizova en Schubert y García Abril. La segunda parte del concierto, más romántica y densa, estuvo integrada por unas correctas Cuatro Canciones Op. 17 de Johannes Brahms (con Joaquín Talens y José Antonio Sánchez a las trompas y Selma García al arpa) y las infrecuentes pero bellísimas Canciones de Hradčany de Leos Janáček, donde todo el coro, especialmente las mezzos, estuvo magnífico a pesar de lo grave de la tesitura; la soprano Idoris Duarte cantó un par de solos de gran exigencia con brillantez y solvencia, e intervinieron la flautista Cinta Varea y, de nuevo, la arpista Selma García.