. .

Ópera en Milán

Idomeneo en La Scala

Massimo Viazzo

Idomeneo

Idomeneo de Mozart. Elenco: Richard Croft (Idomeneo), Laura Polverelli (Idamante), Patrizia Ciofi (Ilia), Carmela Remigio (Elettra), Tomislav Muzek (Arbace) y otros. Director de escena: Luc Bondy. Orquesta y Coro del Teatro Alla Scala de Milán. Director Musical: Myung-Whun Chung. 23 de Octubre de 2009.

La Scala recuperó, para su cierre de temporada, Idomeneo de Luc Bondy, producción escénica que abrió la temporada 2005/06, que fue la primera inauguración de la gestión Lissner después de la separación de Riccardo Muti. El espectáculo es esencialmente el mismo (faltan, por suerte, el cubo rojo, el pulpo…) y en su idea de desmitificar el argumento el regista suizo dio en el blanco, poniendo en evidencia la sutileza psicológica de los personajes (con vestidos modernos) en un espacio, una playa desolada, sustancialmente vacía. Cromáticamente los colores dominantes son el blanco, el negro y el gris. Constantemente se tuvo la sensación que durante la acción se hacía de noche, pero sobre todo se percibió la presencia de una entidad superior, una amenaza inminente que todo podía arrasar y destruir (Bondy quedó profundamente sorprendido del tsunami que trastornó al océano indico algunos meses antes de la première scaligera, y la ópera, de hecho, termina con la pareja de protagonistas solos al centro del escenario, iluminados con un rato de luz blanca con un estruendo de truenos en el fondo que amenaza lo impredecible.) Sin aparatos escenograficos, o inútil ostentación este Idomeneo, fue visualmente directo al corazón.

Patrizia Ciofi y Laura Polverelli

A la vez, fue menos interesante la dirección de Myung-Whun Chung. El director coreano trabajó sólo en la calidad del sonido orquestal (la orquesta sin embargo, pareció estar distraída) no logrando atrapar el clima dramático que domina a la partitura mozarteana de arriba a abajo. El reparto fue óptimo comenzando por el Idomeneo de Richard Croft, muy expresivo, seguro en la agilidad (Croft cantó la versión larga de “Fuor del mar” con arrebato y autoridad) y escénicamente creíble. Laura Polverelli dio voz a un determinado Idamante, tenaz, exuberante, que supo tocar en lo mas profundo en los momentos mas íntimos y conmovedores. La Ilia de Patrizia Ciofi,  una intérprete que da siempre el máximo, encantó por la pureza de la línea vocal y la precisión de la afinación, mientras que Carmela Remigio dominó el escenario como verdadera mujer-vampiro, muy precisa en la coloratura, nítida en la dicción y magistral en el uso del legato (escuchando el estático y luminoso “Soavi Zeffiri", él solo al interior del coro “Placido è il mar”). Bien cantado también estuvo el Arbace de Tomislav Muzek, cuya difícil aria “Se colà nei fati è scritto” fue interpretada de manera mas amplificada y extendida de la de Luc Bondy, con un Arbace que intenta consolar a la joven madre que mece al hijo muerto por la furia del mar, y después se corta las venas. Un último elogio a la usual y extraordinaria prestación del Coro del Teatro alla Scala cuyo “O voto tremendo” que fue creciendo de intensidad como las olas, fue implacable, y quedó grabado en la memoria.

Fotografías cortesia del Teatro alla Scala ©Marco Brescia