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Obituario

Adiós a Pedro Machado de Castro

José Prieto Marugán

Pedro Machado de Castro

El 17 de octubre pasado nos dejó Pedro Machado de Castro, crítico musical, pedagogo, musicógrafo y gran divulgador de la música clásica en España.

Había nacido en La Habana en 1930; allí siguió estudios musicales de piano y dirección coral y comenzó sus actividades relacionadas con la música en la Universidad de La Habana y en otros centros culturales. Fue colaborador de la Sociedad Pro-Arte Musical y fundó las Juventudes Musicales de Cuba, en 1952, siendo su primer delegado.

En 1961 tuvo que abandonar Cuba dejando allí todas sus pertenencias, entre ellas una envidiable discoteca formada pos casi 5.000 discos y trasladarse a Hamburgo, junto a su madre –su padre había fallecido en Nueva York–. Tuvo que empezar desde el principio, desconociendo incluso el idioma (Siempre recordaré la simpática frase con que su madre, doña Raquel, recordaba aquellas dificultades, decía que se le cansaba el dedo de “hablar alemán”). En Alemania trabajó para la empresa discográfica Teldec y en la emisora NDR de Hamburgo.

En 1967 llegó a Madrid y enseguida comenzó a organizar distintas actividades musicales; trabajó para Hispavox, para Radio-2 (hoy Radio Clásica) de RNE y más tarde para Radio Madrid. En la prensa colaboró con distintos periódicos y revistas y fue el pionero de la crítica discográfica ejercida desde la revista Ritmo cuya sección creó y en la que dio cabida y apoyo a muchos jóvenes aficionados que allí velaron sus primeras armas como críticos o comentaristas musicales. Algunos son hoy personajes importantes en la radio, la televisión, la prensa, e incluso en algunas instituciones musicales española. Uno de aquellos individuos es quien hoy firma esta necrológica.

Al poco de su llegada a Madrid comenzó a desarrollar los cursillos de Apreciación Musical que le dieron fama y prestigio como divulgador. Por estos cursillos, dictados durante más de 30 años de manera ininterrumpida en distintos locales (la Sala Borja, Arte y Cultura, Círculo Catalán, colegios y hasta la Universidad), han pasado muchas personas que han descubierto el mundo de la música clásica. Gracias a Pedro, como familiarmente le llamábamos todos, aprendimos a reconocer los sonidos de los instrumentos de la orquesta, las características y diferencias de las voces, la particular historia de las grandes obras musicales y la vida de los más importantes compositores.

Conoció y mantuvo amistad con muchos e importantes personajes de la música, como los pianistas Jorge Bolet y Nicolás Rubinstein, el violinista Henryk Szering, los directores Jesús López Cobos y Miguel Ángel Gómez Martínez, la soprano Pilar Lorengar, y los compositores Ernesto Lecuona y Gonzalo Roig entre otros. Publicó dos libros, el de Apreciación Musical (en el que tuve ocasión de colaborar) y la que fue primera biografía en castellano del compositor brasileño Heitor Villa-Lobos, por el que sentía especial admiración.

Pedro Machado de Castro era lo que ahora se llama un “comunicador”. Su forma de abordar las conferencias, desenfadada, lejos de envaramientos y rigideces, captaba al auditorio que incluso “repetía” uno y otro año los cursillos, sólo por el placer de escucharle. Fue una buena persona que ayudó a mucha gente; hoy ya no está entre nosotros. Descanse en paz, se lo merece.

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