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Concierto en California

Mozarteum Orcherster Salzburg en Costa Mesa

Ramón Jacques

Mozarteum Orchester Salzburg

Philharmonic Society of Orange County. Obras: Ave rerum corpus, K. 618 (W.A. Mozart), Sinfónica 96 (Joseph Haydn), Sinfonía 9 (Ludwig Van Beethoven). Pacific Chorale. Director John Alexander. Solistas: Katherine Broderick (soprano), Katharine Goeldner (mezzo soprano), Bryan Griffin (tenor), Ben Wager (bajo). Mozarteum Orchester Salzburg. Dir: Ivor Bolton. 24 de octubre.

La moderna sala de conciertos Renée and Henry Segerstrom Concert Hall, inaugurada en el 2006 en Costa Mesa California, ciudad ubicada a 50 km al sur de Los Ángeles, albergó la presencia de la Mozarteum Orchester Salzburg en una serie de tres conciertos llamada “The Haydn Legacy”, como parte de la temporada 2009-2010 que presenta la asociación concertista Philharmonic Society of Orange County, y que prevee además la visita en los primeros meses del próximo año de la Leipzig Gewandhausorchester con Riccardo Chailly en la dirección musical y la Orquesta del Teatro Mariinsky con su titular Valery Gergiev.

El último de los tres conciertos ofrecidos por la orquesta austriaca comenzó con el breve y etéreo motete Ave Verum Corpus de Mozart. La simple y serena interpretación de este himno de comunión de cuatro líneas correspondió al coro local Pacific Chorale. Bajo la segura y entusiasta batuta del director inglés Ivor Bolton, se ejecutó la Sinfonía 96 de Joseph Haydn conocida como “El Milagro”. En la ejecución de esta pieza, la orquesta demostró una óptima armonía y musicalidad basada en una orquestación de un sonido característicamente “mozartiano”, dando sensación de ligereza, suavidad y dinámica, y sin la estricta precisión o rigidez frecuentemente mostrada por las orquestas germánicas. Particularmente en los movimientos más alegres, Menuetto (Alegretto) y Finale (vivace) se manifestó el brillo de su esplendida sección de alientos. Finalmente, se interpretó la siempre emocionante y exuberante 9ª Sinfonía de Beethoven, de la cual Bolton extrajo la fuerza y el nervio de los primeros movimientos, para concluir con la potencia emotiva que se desprende de la oda de Schiller "O Freunde, nicht diese Töne". La interpretación del coro fue homogénea y compacta, acompañada por las voces solistas de: Katherine Broderick, soprano de nítida calidad, la mezzoprano americana Katharine Goeldner de armoniosa prestancia en su oscura tonalidad, y el tenor Byan Griffin y el bajo Ben Wager, ambos con voces de amplio peso y lirismo.