Actualidad Musical
- Entrevista a Carlos Checa
- Salomé en San Francisco
- Sombras de antes y después
- Mozarteum Orcherster Salzburg en Costa Mesa
- Concierto inaugural de la Asociación Lingotto
- Idomeneo en La Scala
- La Fille du Regiment en San Francisco
- Orquestas románticas para el aniversario de Ibermúsica
- Requiem de Verdi en Los Ángeles
- Nielsen, Elgar y un coro muy femenino
- Marina Bartoli: “Mi interés por el canto barroco es fruto de un simple fulgor”
- “La italiana en el Real”: un Rossini cómic-o
- El primer abucheo…
- Un poco de aire fresco
- Una “Agrippina” salada y una Fleming sosa
- Gergiev en Gerona
- La recuperación de Il Pirata
- Arcadi Volodos en el CGI
Índices
Ópera en Sabadell
La recuperación de Il Pirata
Ovidi Cobacho Closa
Il Pirata; Ópera en dos actos de V. Bellini, sobre libreto de F. Romani. Albert Casals (Gualtiero), Saioa Hernández (Imogene), Ismael Pons (Ernesto), Marc Pujol (Goffredo); Orquestra Simfònica del Vallés i Cor d’Amics de l’Òpera de Sabadell. Sabadell, Teatre La Faràndula, 23-X-2009.
Una vez más, la entidad que capitanea Mirna Lacambra, ha roto una nueva lanza a favor de la recuperación del patrimonio operístico. En esta ocasión, recuperando una ópera que llevaba casi cuatro décadas sin representarse en los escenarios catalanes: Il pirata de Vicenzo Bellini. Una partitura juvenil del compositor siciliano (en cierto modo, todas lo fueron, puesto que murió a la temprana edad de treinta y cuatro años), palpitante ya de exquisitos momentos de melodismo belliniano de gran exigencia canora en los roles principales. Motivo, este último, de que la obra pueda llevarse a escena en contadas ocasiones, puesto que resulta muy difícil congregar intérpretes con suficientes garantías para abordar los personajes protagonistas (en su día, Bellini escribió los papales de los infortunados amantes nada menos que para el deslumbrante tenor Giovanni Rubini y la cotizada soprano francesa Enrichetta Méric-Lalande, ambos en la cumbre de sus facultades).
La compañía dels Amics de l’Òpera de Sabadell no sólo alcanzaron un notorio éxito en nueva producción, sino que además lo hicieron sacando a luz jóvenes promesas como el tenor Albert Casals (Gualtiero) y la soprano Saioa Hernández (Imogene). El primero, que debutaba como intérprete en un escenario, no solo hizo justicia a las páginas de Bellini, además lució un timbre fresco y fluido, apoyado en un apurado sentido del fraseo que no se arrugó frente a los escollos más agudos de la partitura. La soprano madrileña, a su vez, lució un portentoso instrumento, de intensa expresividad dramática y arrolladora coloratura. El siempre impecable Ismael Pons, contribuyó al éxito del reparto, así como también el ermitaño de Marc Pujol, la Adele de Eugènia Montenegro y el Itulbo de Ezequiel Casamada. El coro titular, aunque no esté en uno de sus mejores momentos, cumplió en sus principales intervenciones.
El director italiano Sergio Monterini demostró su oficio concertando el foso con el escenario, a pesar de algún que otro desajuste puntual. La orquesta del Vallès, por el contrario, estuvo lejos de alcanzar el rendimiento de las voces, con sonidos deshilvanados y una ejecución más insípida que rutilante.
La puesta en escena, que como siempre acusaba escasos recursos, supo sacar el máximo partido escénico de una gradería escalonada y unas simples telas de lona colgantes. El movimiento de actores, más bien parco y reiterativo, tuvo su contrapunto plástico en el juego escénico de la bicromía negro/rojo, servida con un exquisito vestuario.
Fotografías ©Dr. X. Gondolbeu
Escribir a Ovidi Cobacho Closa