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Índices
Concierto en Los Ángeles
Requiem de Verdi
Ramón Jacques
Requiem de Verdi. Solistas: Leah Crocetto (soprano), Ekaterina Gubanova (mezzosoprano), John Relyea (bajo), David Lomelí (tenor). Los Angeles Master Chorale. Director: Grant Gershon. Los Angeles Philharmonic. Director: Gustavo Dudamel. Walt Disney Concert Hall. 8 de Noviembre de 2009.
¡Mucha! ¡Demasiada!, es la expectación que ha causado en esta ciudad la llegada de Gustavo Dudamel a la dirección musical de la orquesta Los Ángeles Philharmonic, una agrupación que si bien había alcanzado altos niveles de excelencia musical, realizando múltiples grabaciones y estrenos mundiales de obras, necesitaba un cambio o liberación de la rutinaria perfección maquinaria y seriedad de su antiguo director, el finlandés Esa- Pekka Salonen. El joven director venezolano ha llegado a inyectarle esa dosis necesaria de pasión y temperamento, y a contagiarle el entusiasmo que necesitaba, como quedó de manifiesto en esta magistral interpretación del Requiem de Verdi.
A priori, se podría pensar que la batuta de Dudamel se basa únicamente en la potencia y el nervio que le imprime a su lectura musical, pero la realidad es que se trata de un director que sabe manejar los dramáticos contrastes de la obra que van de los vigorosos ritmos a las sublimes melodías que expresan profundos sentimientos. Dudamel demostró que además de ser director, es un guía que sabe conducir el espectáculo, que frasea con los solistas y el coro, que esta atento a las dinámicas, y que dentro del control y la seguridad que ejerce con su batuta, permitió coloridas libertades interpretativas como en el Dies irae a las percusiones y las cuerdas, o a la sección de metales en el Tuba Mirium, con unas trompetas que se escucharon desde la parte mas alta del teatro.
El reforzado coro Los Ángeles Master Chorale, mostró fortaleza, pero al mismo tiempo un amplio sentido de unidad y conjunción. A ello se agregó un optimo grupo de solistas encabezado por el bajo canadiense John Relyea, de voz oscura y briosa; el tenor mexicano David Lomelí, que aportó las cualidades líricas de su timbre y una voz de amplia proyección, al muy conmovedor Lux eternae; acompañado por la suntuosa y seductora voz de la mezzosoprano Ekaterina Gubanova. La melodiosa y cristalina pureza en el sonido musical emitido por Leah Crocetto, fue capaz de atravesar la masa orquestal y conmover en el Libera me.
Fotografías cortesia Los Angeles Philharmonic ©Mathew Imaging