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Crítica de libros
El libro de Alex Ross sobre la música del siglo XX
Alicia Perris
Título: El ruido eterno. Escuchar al siglo XX a través de su música. Autor: Alex Ross. Traducción: Luis Gago. Editorial: Seix Barral, Barcelona 2009. ISBN: 978-84-322-0913-0.
Tal vez por sus dimensiones (casi 700 páginas), o por la difusión que la editorial realizó coincidiendo con la visita del autor a Madrid, el público aficionado y profesional de la historia de la música percibió que esta nueva propuesta sobre la música del siglo XX (que no abundan), era algo diferente.
Alex Ross nació en los años más creativos (la década de los sesenta) del siglo XX en Estados Unidos. Trabaja como crítico musical del New Yorker desde 1996, cuando termina su colaboración con el New York Times. Ganador de varios premios importantes por su contribución a la música contemporánea, fue profesor de escritura de la prestigiosa Universidad de Princeton y recibió un Doctorado Honorífico de la Mahattan School of Music. El ruido eterno, en castellano, se ha publicado hasta ahora en 15 países y desde septiembre se ha reeditado ya varias veces en España.
Entre otras características, la disponibilidad de su autor, que estuvo en la Biblioteca Nacional en una convocatoria rápida y también el 3 de noviembre en el Instituto Internacional, explicando, glosando, redondeando su libro. El ruido eterno (la traducción desde el Shakesperiano “The rest is noise” es cuando menos peculiar) ha recibido las mejores críticas de medios norteamericanos famosos, como el Washington Post, donde escribieron que la obra en cuestión es un “libro impresionante, estimulante”.
Después de un prólogo y unas páginas dedicadas a “dónde escuchar”, la primera parte, que va de 1900 a 1933, se ocupa de la Edad de Oro (Mahler, Strauss y el Fin de siècle, época jugosa donde las haya, singular, creativa, fundacional), del Doctor Fausto (Schoenberg, Debussy y la atonalidad), de la Danza de la Tierra (La Consagración, el folk y el jazz), Invisibles (compositores estadounidenses de Ives a Ellington), la Aparición de entre los bosques: la soledad de Jean Sibelius y finalmente la Ciudad de redes: Berlín en los años veinte (cuya indudable “locomotora” artística sigue plena hasta hoy).
Una segunda parte habla de la música en la Rusia de Stalin, la Música en los Estados Unidos y en la Alemania de Hitler, y la tercera y última aborda el ejército estadounidense y la música alemana (1945-1949), el mundo de la Guerra Fría y la vanguardia de los años cincuenta, la pasión de Benjamín Britten, la vanguardia de los años sesenta, para continuar con el bop, rock y los minimalistas. Cierra el final del libro con la música en el fin de siglo y un epílogo, unas notas y unas páginas aclaratorias del traductor.
Ross, hablando de su obra, comenta que deseaba “acercar esa música, con todas sus complicaciones al gran público, dotándola de sentido, relacionándola con otras manifestaciones culturales y políticas, e incidiendo en la personalidad y psicología de los autores”. Lo que hace Ross es revisar los vetustos conceptos que se manejaban en la música clásica y los prejuicios que eran vox populi cuando se llegaba a las fronteras musicales y artísticas del siglo XX, aunque destaca que, a pesar de que las vanguardias en las artes visuales siempre fueron comprendidas y estudiadas, ese fenómeno no se acababa de dar en la música. Una pregunta que queda en el aire para el crítico musical es ¿por qué no frecuenta el público los autores más contemporáneos y se aferra a lo más clásico, canónico y tradicional?
Alex Ross a lo largo de sus declaraciones a la prensa, también tuvo unas palabras sobre Steve Reich, padre del minimalismo, que presentó al mismo tiempo que él algunas de sus obras clásicas. Considerado como el más importante de los músicos vivos de Estados Unidos, Reich explica que siempre intenta inspirarse en campos alternativos del arte y agrega que “no cree en la inspiración sino en influencias, beber de las fuentes”.
Un libro interesante, necesario el de Alex Ross, viene a revolucionar si eso fuera posible, los anaqueles de la historia de la música más reciente. Gran éxito de público y serpiente del otoño en los medios de comunicación, el tiempo dirá si este ya clásico publicado hace dos meses en español sigue siéndolo, o dentro de un año descansa para siempre en la soledad incomprensible de las estanterías de las librerías y las bibliotecas.
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